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46 INTERNACIONAL DOMINGO, 23 DE JUNIO DE 2013 abc. es internacional ABC LA CRISIS REVOLUCIONA BRASIL Manifestantes protestan contra el gobierno de Rousseff frente al Congreso Nacional en Brasilia REUTERS El fin del edén brasileño Las protestas han mostrado que ni su economía es tan boyante como se creía ni su sociedad tan satisfecha VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSAL EN SAO PAULO rasil surfeaba en un mar tranquilo cuando Luiz Inacio Lula da Silva pasó el relevo a su sucesora Dilma Rousseff. Pero a pesar de que el viento soplaba a favor de los países emergentes y de que había grandes expectativas de crecimiento al amparo del Mundial de fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016, la revolución del descontento se ha apoderado de Brasil. Un millón de personas han tomado sus calles. Unas protestas que han mostrado que la economía brasileña no es tan boyante como parecía. El frenazo de su economía y el alza de la inflación han sido dos combustibles importantes en unas protestas que, entre los más variopintos objetivos, han tomado también al ortodoxo Banco B Central como blanco de sus iras. Su sede fue uno de los primeros edificios oficiales que fueron apedreados, y perdió todos sus vidrios. La chispa de las protestas fue un alza de veinte centavos (siete céntimos de euro) en las tarifas del billete de autobús. Pero llovía sobre mojado. El transporte público es carísimo para muchos brasileños con sueldos por debajo de los 300 euros mensuales. Según datos difundidos del Movimiento Pase Libre (MPL) que encabezó las protestas, unos 37 millones de brasileños dejaron de tomar el autobús por falta de dinero. Y el tráfico de las grandes ciudades es una interminable pesadilla. Los miembros del MPL despertaron la simpatía nacional porque supieron tocar la fibra del descontento cotidiano de muchas personas, que se ven obligadas a transitar de dos a cuatro veces al día en transportes públicos inseguros, con retraso y muy caros. Es el caso de Rubens Rugani, de 24 años, operador de telemarketing, que no se pierde una manifestación. Rugani gasta un 30 de su sueldo en el pago de los autobuses que debe tomar para ir al trabajo desde su vivienda, a once kilómetros del centro de la ciudad. Mi madre, que es enfermera, y yo mantenemos la casa, pero es muy difícil pagar las facturas que se nos amontonan nos cuenta. El perfil económico de Rugani corresponde a lo que en Brasil se denomina clase c una nueva clase media en ascenso, que ha aumentado su consumo gracias a las ventas a plazos, pero que vive al filo de la navaja para pagar todas las cuentas. Brasil lleva dos años de bajo crecimiento, con un 2,7 en 2011 y un 0,9 el año pasado. Las perspectivas para este año tampoco son estimulantes. El PIB del primer trimestre del año fue de sólo un 0,6 Los resultados han sido tan decepcionantes que los brasileños al PIB ahora lo han rebautizado como Pibiño La inflación ha repuntado y ha inducido al gobierno a subir los tipos de interés un 8 En Brasil, que vivió décadas de hiperinflación, la sociedad tiene pánico a cualquier rebrote del coste de la vida. El economista Francisco Petros, de la Fundación Getulio Vargas (FGV) explica que la población percibe la inflación no por las cifras oficiales, sino por el precio en los supermercados. Ese es el mundo real, y no es de color de rosa Quien gasta casi todo lo que gana en el mercado y en desplazarse al trabajo percibe que los precios han subido muchísimo señala. Los tomates se han convertido en símbolo del alza del coste de la vida. En abril este producto subió un 122 Entonces empezaron a correr chistes como el de que los ladrones ya no asaltaban bancos, sino fruterías, y que bastaba tener un kilo de tomates para incitar la codicia del atracador. El paro es de un 5 Muy bajo comparado con los índices de Europa. El problema es la calidad del empleo y los bajos sueldos. Rugani, por ejemplo, trabaja ocho horas por un salario que no llega a los 300 euros, en un país donde el coste de la vida es altísimo. El gobierno Rousseff trata de inyectar todo tipo de estímulos: incentivos al consumo, baja de intereses bancarios, reducción de las tarifas eléctricas, suspensión temporal de impuestos a algunos sectores. Pero depende de un Congreso que funciona a base de chantajes por favores y cargos, que poco hace por honrar a la clase política.