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42 ESPAÑA DOMINGO, 23 DE JUNIO DE 2013 abc. es españa ABC IMPERTÉRRITO ANTE El rictus de Bretón es el de una máscara. El hombre sólo ha asomado al ver a sus padres en la Sala. Las pruebas desterrarán sus mentiras CRUZ MORCILLO CÓRDOBA La estudiada contención y el mando Ruth Ortiz asegura que su exmarido manda en su familia. Los investigadores creen lo mismo. En la Sala, además de una contención envidiable, Bretón se reveló como un cliente poco dócil. Ojito con las formas mañana le dijo su abogado confiado en el silencio del micrófono el primer día. El acusado lo alecciona cada vez que cree oportuno. einte meses con un nombre y un caso sobre la mesa de la redacción. Cientos de documentos leídos, entrevistas con los investigadores, intercambio de pareceres con los abogados y una idea preconcebida: José Bretón no va a confesar nunca. Esa fue la impresión que tuvieron los policías desde que se presentó como una víctima que había perdido a sus hijos (con voz impostada desde la primera llamada al 112) y que se fue acrecentando a medida que le trataban. Es el tipo más frío que me he encontrado en mi carrera. Un psicópata de manual. Le hablas y ni siente ni padece El martes 18 casi todos los periodistas nos sentamos a escuchar su declaración condicionados por esos prolegómenos. El hombre casi enquencle de las imágenes lo es aún más en persona. Sentada dos metros detrás de él en una Sala de la Audiencia de Córdoba, las palabras de Bretón se iban superponiendo en mis notas a las pruebas del sumario y a la impresión que me contó uno de los agentes tres días después de la desaparición: Él los hizo desaparecer El Tribunal, sea profesional V o popular, no juzga sentimientos, sino hechos y pruebas, aunque lo cierto es que esta semana esa Sala, antigua, calurosa, abarrotada de estudiantes de Derecho, periodistas y público a la que una cámara enfocaba permanentemente, se asemejaba a un laboratorio emocional. Cuando Bretón apareció esposado y custodiado no miró al público ni de reojo, un gesto involuntario que incluso se les escapa a los etarras. Lección primera de autocontrol. Se sentó en la incómoda silla de madera (en la que pareció enfundarse) con su pelo cortado a cepillo, la raya marcada a la izquierda, camisa clara también rayada y pantalón oscuro. No me enfado con facilidad y no tengo prontos respondió a la fiscal que se afanó durante más de una hora en esbozar para el Jurado un retrato alicatado del acusado antes de preguntarle si había matado a sus hijos, casi al final del interrogatorio. Completamente falso El protagonista se zafó una y otra vez, sin descomponer el gesto. Su amago de llanto sofocado sonó tan premeditado como sus muletillas para nada y eso es completamente falso que enervaron al presidente del Tribunal. Conteste sí o no tuvo que repertirle dos veces. Cuentan los policías que solo cuando estaban a punto de detenerlo pareció nervioso, algo temblón, pero se recompuso en segundos; cuando le hablaban de sus padres, nunca de sus hijos Ruth y José, aparecía alguien cercano a conmoverse. Igual que