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36 ESPAÑA El debate del Concierto Análisis to menos de dinero público por habitante y año. Y comparándolo con Navarra aún es más notorio: el PIB de Madrid es un 2,7 por ciento superior al de la Comunidad Foral, pero, sin embargo, los recursos públicos per cápita acaban siendo un 45 por ciento inferiores. Otro ejemplo, la Comunidad Valenciana. Con un PIB un 34 por ciento inferior al del País Vasco, su Gobierno autonómico dispuso de un 43 por ciento menos de recursos públicos per cápita. Y siendo su PIB un 30 por ciento menor que el de Navarra, sin embargo la desventaja en recursos públicos per cápita respecto a la Comunidad Foral es del 53 por ciento. La brecha es evidente. Pero hay más casos. Por poner otro ejemplo, el de una comunidad de las medianas: Aragón. Su PIB per cápita es un 17 por ciento inferior al de Navarra, pero la brecha en financiación autonómica se eleva al 37 por ciento con su vecina Comunidad foral. Quizás hablando en porcentaje suene más frío. Si se echa el cálculo al euro resulta mucho más elocuente. Por ejemplo, si Madrid tuviera el mismo trato que el País Vasco el Gobierno autonómico madrileño habría tenido casi 16.000 millones de euros más en dos años, entre 2011 y 2012. DOMINGO, 23 DE JUNIO DE 2013 abc. es españa ABC Estatua de los Fueros en Pamplona con fuegos artificiales al fondo durante unos sanfermines Y aun así, endeudados Ahora bien, tener más no significa estar más saneados. Navarra y el País Vasco son, con diferencia, las que más dinero público manejan. Sin embargo, en deuda pública por habitante también están en el grupo de cabeza. Entre el endeudamiento del gobierno autónomo y el de sus empresas públicas, el País Vasco comenzó este año con una deuda per cápita de 3.317 euros, la quinta más alta de España. Y en Navarra ascendía el pasado 1 de enero a 4.626 euros por habitante, la tercera más endeudada de entre todas las comunidades autónomas, incluso por delante de la Comunidad Valenciana- -que en esa fecha era la cuarta en una lista, la del endeudamiento per cápita, que lidera Cataluña, seguida de Baleares- Estos datos hacen aflorar otra cuestión más, ligada a la discusión sobre el futuro del Cupo vasco y del Convenio navarro: no se trata ya de si la lógica avala su revisión, sino de si la realidad de ambas comunidades lo permite en términos de sostenibilidad económica. Hoy por hoy, suprimir esos regímenes forales de financiación abrirían una vía de agua con serios visos de poder hundir las cuentas de ambas comunidades tal y como están configuradas. Nada volvería a ser igual, ni en dimensión de su entramado administrativo y de autogobierno, ni de prestación de servicios ni, en definitiva, de gasto público. La trampa del Concierto Económico EN CONTRA MIKEL BUESA L a excepcionalidad histórica reconocida en nuestra Constitución tiene su principal plasmación en el sistema de financiación de los territorios forales. Se trata, en el caso del País Vasco, del Concierto Económico; y en el de Navarra, del Convenio Económico. Ambos son, en lo esencial, iguales y se regulan por sendas leyes que dan una autonomía fiscal limitada a las Diputaciones- -de manera que estas recaudan los impuestos concertados- -y, como contrapartida, establecen el pago de un Cupo- -en Navarra, Aportación- -al Estado con el que se financian las competencias de este que no han sido asumidas por las respectivas comunidades autónomas. Conviene destacar que la autonomía fiscal del País Vasco- -propiamente de sus Diputaciones Forales- -y de Navarra se encuentra limitada por las exigencias de armonización que establece el Concierto con la regulación estatal de los distintos impuestos, por el requisito de que la presión fiscal sea equivalente a la del resto de España y, en el caso del impuesto de sociedades, por las sentencias del Tribunal Europeo de Justicia que han constreñido la capacidad de los territorios forales para ofrecer una menor carga fiscal a las empresas instaladas en ellos. En la práctica, tras la fuerte descentralización fiscal que ha supuesto el sistema de financiación autonómico, tanto el País Vasco como Navarra apenas se diferencian, en lo que a la regulación fiscal se refiere, de las comunidades autónomas de régimen común. Sin embargo, esas regiones forales obtienen muchos más recursos que las demás. En 2009, el año más reciente para el que se dispone de datos, mientras que las CC. AA. de régimen común dispusieron, en promedio, de 2.012 euros por habitante, el País Vasco contó con 4.538 y Navarra con 4.815, más del doble. ¿Cuál es la clave? ¿Dónde está la trampa que conduce a tan privilegiada situación financiera? La respuesta es simple: en el procedimiento de cálculo del Cupo (o Aportación) Digámoslo con claridad: todo en la metodología del Cupo (Aportación) -que se fija por ley votada en Cortes- -es falso. En realidad, es sistema de cálculo es sencillo: al coste de las competencias del Estado no asumidas por el País Vasco o Navarra se le restan unas compensaciones por el IVA y los impuestos especiales, por el déficit del Estado y por otros conceptos menores. Pero, como muestran los estudios que se han realizado al respecto en los últimos años, las cifras que aparecen en la ley- -y que luego se trasladan al cálculo anual- -están manipuladas en el proceso de negociación política del que se deriva esta: las competencias, por una parte, se subvaloran, y los compensaciones, por otra, se sobrevaloran. Como resultado, el País Vasco ha ido obteniendo en los años recientes una subvención implícita del Estado del orden del 8,4 por ciento de su PIB; y Navarra, de alrededor del 9,7 por ciento. Esa subvención- -que hemos pagado el resto de los españoles al hacernos cargo de lo que ni vascos ni navarros han aportado- -explica su privilegiada situación en materia de financiación autonómica. MIKEL BUESA ES CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID