Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
66 AGENDA JUEVES, 20 DE JUNIO DE 2013 abc. es ABC NECROLÓGICAS TARZÁN SÁEZ (1940- 2013) HOMBRE DE CONTRADICCIONES E Ramón Sáez Marzo nació en Utiel (Valencia) el 4 de enero de 1940, y ha muerto en Valencia el 18 de junio de 2013. Fue un ciclista profesional español que logró la medalla de bronce en el Mundial de Heelen en 1967, por detrás de Eddy Merckx y Jan Janssen. Ganó siete etapas de la Vuelta Ciclista a España a lo largo de su carrera profesional entre 1962 y 1973. l hombre de las contradicciones. Así fue Ramón Sáez, un ex ciclista profesional que el pasado lunes falleció en Valencia a los 73 años y que, sin duda alguna, merece su página en la historia del ciclismo español. Tarzán, apodo por el que fue conocido el ex ciclista valenciano, nació en 1940 en Utiel, aunque acabó afincándose en Chirivella. Pero en realidad Ramón Sáez debió haber nacido en Holanda y no en Valencia. O, al menos, debió haber retrasado su nacimiento medio siglo, puesto que emergió en un país donde todavía estaba fresco el recuerdo de las hazañas de Federico Martín Bahamontes y de tantos y tantos escaladores, hombres pequeños y livianos que disfrutaban cada vez que la carretera se elevaba hacia el cielo. En ese ambiente surgió en los años 60 un gigante que asombraba por su potencia en el llano, su velocidad en los y su habilidad en la lucha contra el viento. Y así logró Tarzán su mayor éxito deportivo y, al mismo tiempo, su gran espina. Si hay un momento mágico en su vida, éste es el que vivió en 1967 en Heerlen (Holanda) Ese día, Tarzán acarició el oro en el Mundial de ciclismo, una hazaña que ningún español había conseguido y que no se lograría hasta los tiempos de Olano e Indurain (1995) Sáez se metió en la escapada buena y peleó de poder a poder con Gianni Motta, Jan Janssen y el gran Eddy Merckx. En condiciones normales, Tarzán debía batirles al sprint. Pero equivocó la rueda buena y se tuvo que conformar con el bronce, mérito extraordi- nario que lamentablemente apenas fue valorado en un país que vivía y tal vez vive sólo para el Tour. En ese mismo sentido, si hay una anécdota que siempre le recordaban a Tarzán fue su pelea con la gran estrella Luis Ocaña. Sáez y Ocaña acabaron a golpes en plena carrera por unas absurdas risas de Ocaña que sentaron mal a Tarzán. Lo más curioso de todo es precisamente que si por algo destacó durante toda su vida Ramón Sáez, fue por su bondad y tranquilidad. El valenciano fue todo menos un hombre violento o de mal carácter. Por eso mismo, Tarzán siempre respondía con una sonrisa cuando se le preguntaba por su pelea y con otra sonrisa cuando se le cuestionaba por el sprint de 1967, por aquel oro que tuvo en sus manos. El problema no fue otro que las contradicciones en las que vivía un hombre con cuerpo de rodador holandés que tuvo que vivir y competir en el país de los escaladores, en el país donde todos querían ser como Bahamontes y donde no había carrera que no incluyera puertos de alta montaña. En muchos sentidos, Tarzán fue un predecesor de corredores como Óscar Freire. Y Ramón Sáez Tarzán vivió sus contradicciones justo hasta el final, cuando falleció por un problema cardíaco uno de los hombres de corazón más grande y generoso que ha tenido el ciclismo español. Descanse en paz. JORGE QUINTANA PERIODISTA ESPECIALIZADO EN CICLISMO TOMÀS MALLOL (1923- 2013) UN COLECCIONISTA DE PELÍCULA ada vez que uno cruzaba el umbral del Museo del Cine de Gerona, institución única atiborrada de proyectores, aparatos de cine amateur, asombrosos teatros de sombras chinas, abracadabrantes linternas mágicas y demás instrumentos asociados a la historia y la prehistoria de las artes cinematográficas, era prácticamente imposible no caer rendido ante la absorbente pasión de Tomàs Mallol. Una arrebato cinéfilo que le llevó a construir un proyector casero cuando tenía tan solo ocho años para entretener a familiares y amigos y que impregna todas y cada una de las 8.000 piezas amén de 10.000 documentos, 800 películas y 700 libros- relacionadas con el séptimo arte que fue acumulando durante toda su vida. Coleccionista infatigable especialmente interesado en la arqueología cinematográfica y realizador doméstico fascinado por los aspectos técnicos y creativos, Mallol estudió ingeniería técnica en la Escuela Industrial de Barcelona y empezó a estrechar lazos con el cine trabajando como fotógrafo y publicista y, en 1956, se estrenó como cineasta con la película amateur El pastor de Can Sopa Su primera y única incursión en el cine profesional, como director de fotogra- C Tomàs Mallol i Deulofeu nació en 1923 en Sant Pere Pescador (Gerona) y ha muerto el 16 de junio de 2013 en la capital gerundense. Fue cineasta, coleccionista e impulsor del Museo del Cine de Gerona. fía de la coproducción italoespañola Su propio destino le llevó a desencantarse de la industria y volcarse aún más en el cine amateur fundando la Unión de Cineastas Amateurs (UCA) y realizando una treintena de cortometrajes entre 1957 y 1977. Combinando su interés por la creación con años de búsqueda y estudio, Mallol acabó abasteciéndose de una excepcional colección que el Ayuntamiento de Gerona adquirió en 1994 para dar forma al Museo del Cine de la localidad catalana, que abrió sus puertas en 1998. Presidente de honor de la Fundación del museo, desde aquel momento, Mallol fue condecorado con la Creu de Sant de Jordi de la Generalitat y la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas le nombró socio de honor por su dedicación a la hora de recuperar y conservar la memoria del cine. No en vano su colección está considerada la más importante de España. También es autor de títulos como Patrimonio cinematográfico y La inventiva catalana en el juguete cinematográfico y de Si la memòria no em falla libro de memorias publicado en 2005. DAVID MORÁN