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44 FAMILIA MIÉRCOLES, 12 DE JUNIO DE 2013 abc. es familia ABC Crecen los casos de estrés infantil, sobre todo en las clases medias La crisis ha puesto al límite a muchas familias y los niños no son inmunes LAURA PERAITA MADRID La infancia es un periodo idílico, feliz, por la falta de preocupaciones y responsabilidades. Al menos, en la teoría. Según los especialistas en psicología y psiquiatría, desde que comenzó la crisis económica ha aumentado el número de niños que acuden a las consultas por el estrés que padecen, y cada vez a edades más tempranas. Se dan más casos sobre todo en las familias de clase media- -asegura Josep Cornellà, presidente de la Sociedad de Psiquiatría Infantil de la Asociación Española de Pediatría- Hay una clara explicación: los niños de clases bajas, e incluso en situación de pobreza, saben lo que es sobrevivir con carencias, pero cuando un niño de clase media percibe cierta tensión en su hogar y se enfrenta a que sus padres le nieguen, por ejemplo, una actividad de ocio o que le compren algo, le repercute muy negativamente porque no sabe adaptarse a la nueva situación Una situación que se les escapa de las manos y les causa ansiedad. Las dificultades adaptativas son muy frecuentes porque los niños hoy no tienen imaginación- -asegura Josep Cornellà- El juego imaginativo da salida a muchas dificultades y frustraciones Lo malo, como apunta, es que ahora los padres pasan muy poco tiempo con sus hijos por los horarios de trabajo y los niños juegan mucho con el ordenador, que para nada fomenta la imaginación No obstante, cuando la tensión se apodera de un hogar en el caso de que uno, o los dos progenitores, pierdan su empleo, no hay que trasladar la preocupación a los hijos. Ante la dificultad observarán cómo los padres, que son su modelo a seguir, intentan resolverla. Aun siendo pequeños perciben que algo pasa y hay que explicarles que hay un problema, pero que saldrán adelante- -explica Arancha Ortiz, psiquiatra de niños y adolescentes del Hospital Universitario La Paz de Madrid- Jamás hay que quitar la esperanza a un niño También se puede optar por dejar que pasen más tiempo con personas, como los abuelos o amigos, que no les transmitan mensajes estresantes, y que tengan vías de escape, como salir a la calle, hacer deporte... Cierto es que cada persona afronta una misma situación de diferente manera, pero cuando el problema genera problemas será imprescindible buscar ayuda. Los padres no llegan a consulta diciendo mi hijo tiene estrés Los niños son derivados a los especialistas por manifestar una serie de síntomas como tristeza, lloros con frecuencia y sin causa aparente, preocupación extrema, insomnio, alteraciones del apetito, del carácter, dificultades para relacionarse, fracaso escolar, dolor de estómago, de cabeza... Arancha Ortiz añade que si se conoce el origen del problema hay que intentar resolverlo con él, pero si su situación se alarga más de dos meses, y sufre los síntomas como pérdida de apetito, de sueño, etc. lo mejor es pedir cita con el pediatra para que valore la necesidad de acudir a un especialista en psicología o psiquiatría. Pequeños al límite Según Josep Cornellá es habitual que los niños a partir de cuatro años visiten estas consultas. Los padres tienen mucha información, pero poca formación, porque intentan que desde que tienen meses aprendan español e inglés, que cuando jueguen al fútbol sea el que más goles meta... son demasiado exigentes con ellos y les ponen al límite, les estresan También es muy habitual que atiendan a niños de 11 y 12 años. Es una etapa de muchos cambios- -añade la psiquiatra de La Paz- tanto internos en sus relaciones familiares y educativos al pasar a Secundaria Ortíz puntualiza que no es que los niños hoy sean más débiles, es que actualmente se enfrentan a más estresores porque hace años había menos cambios. La exigencia hoy es mayor- -añade- Ahora no con el mismo esfuerzo llegan a lo mismo La tristeza de un niño puede ser un síntoma de estrés ABC familia 360 DISFRUTAR APRENDIENDO E POR LUIS SÁNCHEZ DE MOVELLÁN DE LA RIVA DOCTOR EN DERECHO. DIRECTOR DE LA VNIVERSITAS SENIORIBUS CEU l envejecimiento mundial de la población se ha convertido en uno de los rasgos característicos de la sociedad del siglo XXI, lo que obliga a toda una serie de adaptaciones sociales, económicas, educativas, culturales y científicas acordes con la nueva situación. En los países de la UE los mayores de 65 años serán en 2015 un 20 del total de la población; hecho biológico y estructural de enormes repercusiones en el ámbito socioeconómico que requiere una adaptación necesaria y acelerada de la sociedad para dar respuesta a las demandas de esta población mayor, con necesidades de integración social, tecnológica, cultural o de desarrollo de la autonomía personal. La formación permanente y a lo largo de toda la vida constituye un elemento clave y un nuevo paradigma en el marco de una interacción entre envejecimiento activo, aumento de la calidad de vida, promoción de la autonomía personal y formación continuada en la sociedad de la información y del conocimiento. La Vniversitas Senioribvs CEU contribuye de manera eficaz a varios de los objetivos generales y ejes estratégicos del aprendizaje permanente, y lo hace desde una óptica algo diferente, al concebir la continua actualización de conocimientos y la formación permanente como una necesidad en sí misma. Esto se basa en que, si hace unas décadas los conocimientos que una persona adquiría en sus estudios básicos, medios o superiores, podían ser de uti- lidad y suficientes para toda su vida, tanto a nivel laboral como personal, en la sociedad actual en continuo cambio y con ciudadanos cada vez más longevos, se requieren oportunidades para la formación permanente y el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Esta formación permanente, que desarrollan centros como la Vniversitas Senioribvs CEU, da lugar a enseñanzas no regladas que representan un tipo de formación abierta y flexible, adaptada al entorno de quien la recibe. Para el acceso a este tipo de formación no se requieren requisitos previos y las personas que la realizan no suelen hacerlo con el ánimo de acceder a titulaciones oficiales. Simplemente por el placer de seguir aprendiendo.