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ABC MIÉRCOLES, 5 DE JUNIO DE 2013 abc. es cultura CULTURA 57 Pero Finaldi corta esa especulación: No se han perdido veladuras ni sfumatos porque los profesionales del Prado no retiran material original en sus intervenciones, son los mejores del mundo. Pilar publicó la restauración con imágenes técnicas Revista Restauro n 8 Allí aparecen los daños, sobre todo en la mejilla y la parte derecha, con pérdida de capa pictórica Blas de Otero: su Obra completa vuelve a pedir la paz y la palabra Mario Hernández y Sabina de la Cruz, su viuda, editan el corpus definitivo del poeta MANUEL DE LA FUENTE MADRID ¿Cuestión de gustos? ¿Puede ser cuestión de gustos que nos parezca excesiva una restauración? Finaldi concede que algo de eso hay piense en la Sixtina. Todo el mundo está de acuerdo en que la Sixtina está ahora más cerca ahora de como estaba cuando lo pintó Miguel Ángel, pero a algunos les gusta más como estaba antes de la restauración. El gusto también influye, incluso en el tema de retocar más o menos una obra. Pero se aplican los criterios. El cuadro se restauró y publicó, se mostró en la sala 49, la de Rafael. Seguramente reaparecerá en algún momento con motivo de algún préstamo Algunos de los técnicos consultados no creen que el gusto sea la cuestión, sino el criterio y la experiencia que eliminan los riesgos. Pero también es cierto que la división en el equipo de restauradores con derivadas judiciales por oposiciones y reyertas de pincel convierten esta polémica en un campo de minas. filóloga y viuda del poeta, que ya pocos años después de la muerte del escritor le dedicara las dos mil páginas de su tesis doctoral, que en buena medida es el origen de este volumen. Material inédito El libro alberga todos los poemas que Blas escribió en vida, el volumen póstumo de Hojas de Madrid con La Galerna (también en Galaxia Gutenberg) y otros dos que dejó inéditos: Poesía e Historia (verso) y Nuevas historias fingidas y verdaderas (prosa) escueta e inédita Historia (casi) de mi vida con su biografía y una serie de poemas desconocidos escritos en su juventud que estaban dispersos entre su gente cercana y ahora han sido rescatados del olvido por De la Cruz. Recuerda Sabina de la Cruz que, aunque ella y Blas hablaban muchísimo el poeta no enseñaba todo lo que escribía, aunque de vez en cuando sí me leía cosas. Pero, desde luego, nunca abrí sus carpetas mientras vivía. Creo que este edición responde a la perfección a lo que él hubiera hecho Pidió la paz y la palabra en aquella eterna y larguísima noche de piedra cuando estos eran dos vocablos subversivos, y sus versos fueron un redoble de conciencia en los tiempos oscuros y sombríos. Llegaba su voz en los discos de Paco Ibáñez y compañía, en sus libros, y en esas antologías que él, Blas de Otero, poeta fiera y enteramente humano, aprovechaba para disfrazar sus versos de la guadaña de la censura. Pero aparte de abanderado de la poesía social (imprescindible entonces, no se dejen engañar) el poeta que perdió la voz en la maleza, que segó las sombras en silencio, y abrió los labios para ver el rostro puro y terrible de su patria, desparramó generosa- Blas de Otero ABC mente su talento por la poesía a secas, sin más adjetivos que grande, en una obra mucho más variada y poliédrica de lo que siempre se ha pensado, tal como viene a demostrar la edición de Obra Completa (1935- 1977) preparada extraordinariamente por Mario Hernández y Sabina de la Cruz,