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ABC MIÉRCOLES, 5 DE JUNIO DE 2013 abc. es familia FAMILIA 53 Claves para evitar un efecto negativo Antes de encender la televisión es preciso conocer qué programa se va a ver, en vez de encender la tele para ver qué hay. Así se evitará que el menor se enganche a contenidos no adecuados a su edad. Los padres deben controlar el tiempo que ven sus hijos la tele y ser un referente para ellos. También hay que saber apagarla. Más de una o dos horas, según la edad, es excesivo. No debe utilizarse como una niñera y dejar horas al pequeño frente a la pantalla para que los padres puedan estar tranquilos. Tanto padres como adultos deben compartir los programas con los niños, de tal manera que puedan explicarles ciertos contenidos o conductas, si es realidad o ficción... para que no crean que después pueden imitar todo aquello que han visto. De esta forma también se les indicará el valor de la publicidad. No es nada aconsejable que un niño tenga televisión en su cuarto. Tendrá más facilidad de conectarla cuando quiera y ver programas inapropiados. No debe utilizarse nunca como premio o castigo. Si es así, se convertirá a la tele en algo esencial en nuestra vida. No debe restar horas de sueño. na televisión en su hogar. Se trata de una decisión libre, no exenta de detractores, pero por la que se apuesta en más hogares de lo que en principio pudiera parecer, por la multitud de beneficios que les aporta a sus seguidores, tanto a los padres como pareja, como a los hijos como miembros de la familia. USOS DE INTERNET El 40 de los niños no añaden a sus padres en las redes sociales ABC MADRID Más creatividad Las familias que se han inclinado por esta última opción apuntan en una misma dirección: se sienten más libres por no depender de los horarios que marcan los programas, se estimulan la comunicación y las relaciones entre los padres y de estos con los hijos, se favorece la creatividad, ya que los hijos ocupan su tiempo libre con juegos, deporte... No niegan que sus hijos les preguntan en ocasiones por qué ellos no tienen televisión en casa, sobre todo cuando sus amigos de clase comentan la serie del día anterior, pero viven contentos porque hacen muchas actividades durante el día y se divierten. No supone ningún trauma aseguran los padres. El psicólogo clínico Sergi Banús reconoce que el argumento principal para tomar esta drástica medida de prescindir de televisión reside en que, sin duda, la familia gana en comunicación En la misma línea se manifiesta el tutor de la Fundación Universidad de Padres al concretar que, por ejemplo, en el caso de la comida familiar en la que la televisión recibe el protagonismo se está destruyendo un buen momento de conversación que actualmente es muy necesario, especialmente en el caso de tener hijos adolescentes. No tener televisión puede evitarnos muchos problemas. Esto no quiere decir- -prosigue- -que tengamos que negarnos el acceso a toda la información que ofrece. Actualmente podemos seleccionar y ver online en internet los programas y películas que nos parezcan interesantes, informarnos en medios de comunicación alternativos o incluso acceder a noticias de diferentes fuentes para contrastar, lo que nos permite no estar sujetos a las imposiciones y horarios de la programación, que en muchas ocasiones no respetan las franjas de contenido infantil ISABEL MALDONADO, DIEZ HIJOS No somos padres controladores, sí educadores Cuando Isabel se casó y se fue a vivir con su marido a un apartamento, este matrimonio decidió no comprar una tele. Y hasta el día de hoy... con diez hijos de por medio. Cuando alguno se ha quejado de que sus amigos de clase sí la ven, yo les contesto que sin tele en casa tienen más tiempo para hacer otras cosas y yo para dedicarme a ellos, en vez de estar sentada mirando una pantalla. La tele atonta. Ellos saben que son diferentes, pero para bien. Conocen lo que es vivir sin televisión y se dan cuenta de que no es ningún trauma apunta Isabel. Esta madre de familia numerosa reconoce que sus hijos hablan y leen mucho, juegan, hacen planes juntos, se inventan grandes historias... pero también se pelean más que si estuvieran medio hipnotizados ante la tele Cada mañana, cuando salen de trabajar, ella y su marido se reúnen en casa y comen con sus hijos sin que nada les entorpezca hablar sobre cómo les ha ido el día y lo que les queda por hacer. Los domingos van a casa de la abuela, y allí sí ven algo de televisión. No somos padres controladores, sí educadores dice Isabel. Lo que sí hay en su casa es un ordenador, situado en el salón, y al que tienen acceso de media hora, por turnos, para evitar peleas. De acuerdo con los datos del último informe realizado por Prot- On, empresa española dedicada a la seguridad en internet, el 40 de los menores españoles se niegan a aceptar a sus padres en las redes sociales o a invitarlos para que formen parte de sus contactos. Sin embargo, el resto, un 60 invita a sus progenitores a alguno de sus perfiles en Facebook, Twitter o Tuenti. Así lo afirma el estudio realizado en colaboración con el Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid y el Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología. Además indica que un 59,6 de los padres españoles sabe que sus hijos participan activamente en redes sociales, frente a un 40,4 que lo desconoce. Hace poco otro estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) desveló que de media los chavales tienen unos 177 contactos en Facebook. El 30 de ellos, desconocidos. OBSERVATORIO Los canales de televisión infantiles se han triplicado en Europa ABC MADRID Sentirse distanciados Para Joaquín Arozamena, prohibir a los menores ver la televisión puede generar que tengan mayor curiosidad por ella, una singular apetencia por lo prohibido Pero el mayor problema que observa Sergi Banús a no contar con un televisor en casa es que los niños, cuando tienen entre 7 y 9 años, se puedan sentir distanciados y no formar parte de un grupo por el hecho de desconocer parte de las conversaciones de sus amigos de colegio, de su urbanización... cuando comparten detalles de una determinada serie de dibujos animados o programa infantil. Es un aspecto que los padres deben tener en cuenta y cuidar con especial atención Los canales dirigidos a los más pequeños de la casa se han triplicado en la última década en Europa, llegando a superar los 280 en la Unión Europea y cerca de 320 en todo el continente, según las estimaciones de un informe del Observatorio Audiovisual Europeo. De los 38 canales infantiles que se emitían en Europa a finales de los años noventa, se pasó a cerca de cien entre 2001 y 2005. No obstante, el mayor impulso se produjo entre 2006 y 2010, con la llegada al continente de grandes marcas como Disney, Cartoon Network, Nickelodeon y Boomerang. En esos años se abrieron cerca de doscientos. En España, la oferta de canales infantiles en abierto incluye a la televisión pública, los grandes grupos privados y algunas de las marcas internacionales. A esta oferta hay que añadir los canales de las plataformas de pago.