Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES, 5 DE JUNIO DE 2013 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA ANTONIO BURGOS DE XAUDARÓ A NIETO El perro de Xaudaró ha salido de La Colección de ABC para dar la bienvenida a las ratas de Nieto, fedatarias de la actualidad A HORA le llaman Hemeroteca, pero cuando yo llegué a la Redacción de ABC de Sevilla como alumno en prácticas de la Escuela Oficial de Periodismo era La Colección. La Colección no era otra que la de los encuadernados números de ABC desde su fundación. Una especie de Evangelio del oficio y de la Historia de la ciudad y de la nación, a la que te remitían los veteranos redactores como fuente de la verdad revelada: -Eso que estáis diciendo ya lo publiqué yo hace un chaparrón de años. Miradlo en La Colección... Y le pedías a Hacha el ordenanza que te trajera el tomo de la Colección de tal mes y año, y era cierto: allí estaba la cuestión en disputa, impresa ora en las páginas de verde tinta del huecograbado, ora en el papel posteta ya amarillecido de la tripa. Tripa y hueco, qué sonoras y benditas palabras de La Colección. Cuando el domingo, aquí abajo, separado por el finísimo filete tipográfico que cierra mi artículo, debutó con caballos el humorista gráfico José María Nieto con su Fe de Ratas lamenté no estar en la vieja Redacción de Tabladilla para decir a uno de aquellos ordenanzas como criados de casa bien: -Hágame el favor de traer cualquier tomo de La Colección de 1931 o 1932, el mes que usted quiera... Hubiera confirmado así un pálpito, que ahora lanzo sin consultar La Colección. Pues estoy seguro de que quien mejor le ha dado la bienvenida en ABC a los característicos roedores de José María Nieto, más que la entrevista de Manuel de la Fuente, ha sido otro animalito de la hemeroteca. ¿No hay ratones de biblioteca? Pues las de Nieto serán pronto ratas de hemeroteca. De La Colección de ABC. Desde cuyos tomos, ya digo, sospecho que le ha dado la bienvenida el más que famoso perrito de Xaudaró. Desde que Joaquín Xaudaró murió y faltaron sus dibujos de actualidad en ABC, en las viñetas de humor de estas páginas no había habido animales fijos de plantilla. ¿Qué voy a decir del maestro Mingote que usted no sepa? Pero la principal característica de Mingote es que no tuvo animal de compañía dentro de su dibujo diario: dejaba a su perrita en casa, en amor y compaña con Isabel su mujer. Las nuevas generaciones no nos podemos imaginar lo simbólico que fue en España y la fama que tuvo el perrito que Xaudaró ponía en todos y cada uno de sus dibujos en ABC. De niño, a muchas personas mayores les oí, cuando me reprendían: -Hijo, estáte quieto, que te mueves más que el perrito de Xaudaró. Joaquín Xaudaró murió en 1933, pero fue tan grande la popularidad de su dibujado perro que el animalito siguió estando en la memoria de España muchísimos años después. Hasta hace poco en la calle Bustos Tavera de Sevilla, frente al Cine Apolo, había hasta un cartel publicitario del vino CZ de MontillaMoriles que basaba su anuncio en el famosísimo perrito de Xaudaró. Ahora, con Nieto, es como si volvieran los animales de aquellos como dibujos animados que, como tantas cosas, se inventaron en ABC mucho antes que los ideara Walt Disney en Hollywood. Cuando nacieron el Ratón Mickey o Pluto, el perrito de Xaudaró estaba harto de cobrar trienios como fijo de plantilla en ABC. Esta es la continuidad gozosa, como dinástica en el periodismo, de ABC: del perrito de Xaudaró a los ratones de Nieto. El perro de Xaudaró ha salido de los viejos tomos de La Colección de ABC para dar la bienvenida a las ratas de Nieto, fedatarias de la actualidad. Menos mal que el perrito de Xaudaró no era un bodeguero jerezano, que en tal caso Nieto no podría haber soltado sus ratas por estas páginas ni entrarlas en La Colección: habría acabado con ellas. No obstante, me abstendré en el futuro de soltar aquí en el artículo a mis cuatro atigrados gatos, Remo, Rómulo, Romano y Romeo, porque como vean aquí abajo a los benditos roedeores de Nieto, no van a dejar ni uno... IGNACIO CAMACHO ADMINISTRACIÓN DE CRISTAL La transparencia no es un privilegio, ni una gracia, ni una prerrogativa. Es una exigencia democrática. Un paradigma T JM NIETO Fe de ratas RES días, tres sábado, domingo y lunes ha estado el Gobierno blasonando de los buenos datos del paro de mayo antes de que se hicieran públicos ayer. Había en efecto motivos sobrados para alegrarse según se ha visto al fin en una cifra objetivamente muy positiva y acaso tal vez esperanzadora, aunque resulte más prudente esperar para ver si se trata de una racha o de una tendencia. Cifra que en cualquier caso el Gabinete conocía desde final de mes, como en realidad la conoce casi día a día en virtud de un sistema de cómputo informatizado. Pero existe en España, desde no se sabe cuándo, la costumbre de anunciar la evolución del desempleo en una fecha periódica determinada. Determinada por los Gobiernos de turno, claro, que se reservan con la mayor naturalidad una información de interés general que bien podría y debería estar en tiempo real al alcance de todos los ciudadanos. En pleno debate sobre la transparencia de las administraciones resulta cuando menos chocante esta clase de dosificación informativa discrecional. Las estadísticas de altas y bajas laborales no invaden privacidad alguna ni afectan a la vulnerabilidad del Estado. Por tanto no se entiende que formen parte de un corpus restringido que pueda manejar a su criterio cualquier estructura de poder. La transparencia no consiste sólo en publicar cuánto ganan los altos cargos, que es el aspecto morboso que concita el interés populista, sino en que el funcionamiento normal de las instituciones quede a la vista de los administrados sin más excepciones que las del derecho a la intimidad y las de seguridad nacional, o en todo caso las que se determinen por ley. Se trata de un sencillo concepto democrático que con ayuda de las tecnologías de la comunicación permite a ciudadanos y contribuyentes acceder en condiciones de igualdad a la información de interés público y conocer las cuestiones que les afectan al mismo tiempo que los dirigentes o los funcionarios. No es una concesión, sino un derecho. Una consecuencia de la evolución moderna del régimen de libertades y de las posibilidades técnicas de facilitar el flujo comunicativo institucional. Puede afectar a la evolución del empleo como a la ejecución presupuestaria, a la licitación de concursos, a la prima de riesgo o al estado del tráfico. Una administración transparente constituye un sistema abierto cuya información es de propiedad pública y general, a disposición permanente de consulta. Dato recibido, contrastado y procesado, dato publicado, así de fácil. Sin reticencias ni sobreprotecciones, con los únicos límites establecidos por la ley. Lo propio de una sociedad madura en la que los poderes carecen de franquicia o de pernada. La transparencia no es un privilegio, ni una gracia, ni una dispensa, ni mucho menos una prerrogativa. Es una exigencia democrática. Un paradigma. Y está cambiando.