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72 GENTESTILO MARTES, 4 DE JUNIO DE 2013 abc. es estilo ABC EN SU PUNTO Larraínzar deja la moda y monta un chiringuito BEATRIZ CORTÁZAR Cambio radical. Eso es lo que decidió hace más de un año el diseñador Javier Larraínzar, tras ver cómo el mercado de la moda caía en picado y las cosas se complicaban sin posibilidad de mejorar. Larraínzar vio con claridad cómo el sueño de su vida, tener su firma de moda y hacerla un negocio rentable, no solo no se cumplía, sino que podía convertirse en una pesadilla. Al igual que otros grandes de la moda de España, tras el nombre y el brillo de los desfiles apenas queda algo. Aquí no hay industria que respalde a nuestros creadores y de eso se llevan quejando todos durante los últimos treinta años. En vista del panorama y los problemas que tuvo con algunos socios, Javier Larraínzar se despidió del diseño, de las pasarelas y de los nervios de los desfiles para instalarse en Marbella junto a su novia. Allí, en la playa de Las Chapas, descubrió lo que él considera su tesoro un viejo chiringuito de playa sin ninguna gracia, pero en un lugar perfecto para sus planes. Tras negociar con la propietaria, consiguió los derechos de explotación de dicho chiringuito, que ha decorado durante este invierno y que ha abierto con el nombre de Sylt, que hace referencia a una isla alemana en la que veraneaba de niño. Hoy, la terraza de su chiringuito destaca frente a otras por sus enormes sombrillas blancas. Soy un hombre feliz. Este proyecto me ha tenido loco de alegría y ahora es una realidad. Estoy encantado. La idea es tenerlo abierto todo el año, siempre que el tiempo lo permita me comentó durante la Luxury Weekend de Marbella, al que acudió con su pareja. El negocio lleva abierto cinco meses y promete ser uno de los puntos de referencia del verano marbellí. Arturo Fernández, hace unos días en el teatro Lope de Vega de Sevilla VANESSA GÓMEZ Arturo Fernández La palabra jubilación no la conozco El actor recibe hoy la Medalla al Mérito en el Trabajo tras setenta y dos años sobre el escenario JULIO BRAVO MADRID os dandis también trabajan (o algunos) Arturo Fernández es un ejemplo. Hoy recibirá, de manos de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, la Medalla al Mérito en el Trabajo, que le concedió el Consejo de Ministros el mes pasado. Un género teatral en sí mismo, el actor asegura llevar trabajando desde los doce años; y tiene ochenta y cuatro. Setenta y dos años parecen mérito más que suficiente para recibir este reconocimiento. En Gijón recuerda estuve hasta los dieciocho o los diecinueve años, cuando que me vine a Madrid. Trabajé en varias cosas, incluso vendiendo corbatas... Ya apuntaba yo maneras. Casualmente, entré en el cine haciendo figuración; estuve seis o siete meses. Me gustó aquello que yo veía. Y hasta ahora Se tiene bien ganada la medalla... Habrá quien tenga más méritos. El mío es un trabajo privilegiado, pero también un trabajo que te absorbe. Hombre, más de setenta años trabajando... Un poquito sí me la he ganado. La palabra jubilación no está en su diccionario. L No la conozco. ¿Qué es eso? Lo más parecido que conozco es el término júbilo, y eso es lo que siento, sobre todo cuando me subo a un escenario y veo cómo el público disfruta y se ríe. Creo sinceramente que quien te jubila es el público, no uno mismo. Hay que tener la sensibilidad de saber cuándo ya no gustas, y entonces retirarte. Siempre y cuando se tenga buena salud, y yo tengo la inmensa fortuna de tener una salud de hierro. Lleva mucho tiempo sobre el escenario. ¿Están los tiempos para el teatro peor que nunca? Mire... La vida es una sucesión de picos y valles. En una vida tan larga como la mía, he pasado por muchas cosas. He vivido una guerra civil, una posguerra, una guerra mundial... Y ahí sí que existía la crisis de verdad. Es evidente que nos habíamos acostumbrado últimamente a vivir muy bien. Lo que está ocurriendo es duro, qué duda Crisis Yo he pasado por una guerra y una posguerra, y ahí sí que existía la crisis de verdad, aunque lo de ahora es duro cabe, pero yo confío. Creo que estamos viendo la salida del túnel. Reconozco que yo soy un privilegiado, lo sé, porque en mi trabajo se ha notado la crisis muchísimo, pero tengo trabajo, y doy trabajo, sin haber pedido nada a nadie. ¿Qué opinión tiene de la subida del IVA en el teatro al 21 por ciento? Ha sido un desastre económicamente hablando, pero yo creo que la subida ha tenido que ser totalmente obligada y necesaria. A ningún gobierno le gusta subir los impuestos, y todos quieren que la gente tenga bienestar y las mínimas cargas posibles. Yo lo que he hecho, como empresario, es un ejercicio de responsabilidad y he asumido la diferencia de IVA; las entradas cuestan lo mismo que hace dos años. ¿Ha habido algún momento en que haya pensado tirar la toalla? Nunca. Muchas veces me preguntan qué hago para conservarme, y le voy a contar a usted el secreto. Tener ilusión, entusiasmo y un proyecto siempre en la cabeza. ¿Y lo tiene ahora? Cuando te encuentras un éxito como el de Los hombres no mienten nunca sabes cuándo terminará. Tengo otros proyectos, uno más concreto que otros. Pero las obras de teatro son como las relaciones: si ya estás pensando en cambiarla, igual se estropea. Hay que cuidarlas hasta el último día, son como esa gran amante que no te deja ver a otra mujer más que a ella. Cada día que se levanta el telón, para mí es un estreno, y el público lo percibe.