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70 DEPORTES MARTES, 4 DE JUNIO DE 2013 abc. es deportes ABC Otra victoria de Anna Tarrés El juez obliga a la Federación a pagarle 383.000 euros por su despido improcedente EMILIO V. ESCUDERO Anna Tarrés SERGIO LÓPEZ Estoy satisfecha porque se está reconociendo el daño que se me ha hecho durante todo este tiempo como trabajadora, mujer y persona relataba Anna Tarrés a ABC poco después de conocer la sentencia que reconocía improcedente su despido disciplinario y que obliga a la Federación de Natación a pagarle 383.000 euros como indemnización. Dos de dos. Anna Tarrés sigue adelante con su triunfal carrera judicial contra la Federación de Natación (RFEN) de la que ha salido victoriosa hasta el momento y que aún espera una tercera sentencia por los premios conseguidos y no retribuidos en los Juegos Olímpicos de Londres. La condena es aún más dura si se tiene en cuenta que el preacuerdo que las dos partes habían alcanzado para zanjar los tres procesos honor, despido y premios era de 250.000 euros. Acuerdo que Carpena tumbó a última hora con la esperanza de que el juez le diera la razón y cuya cifra se ha visto multiplicada. Hace unos meses, el Juzgado de lo Social número 2 de Terrasa reconocía la vulneración del derecho al honor de Anna Tarrés, y ahora, la misma sala, ha declarado la nulidad del despido disciplinario que Fernando Carpena, presidente de la RFEN, llevó a cabo con la seleccionadora al poco de volver de los Juegos Olímpicos de Londres. Estoy encantada. El juez me ha vuelto a dar la razón, lo que demuestra que las cosas se hicieron mal desde el primer momento señala Tarrés, feliz porque por fin se está señalando a Carpena como principal culpable de una situación que la había convertido en el ogro de la sincronizada nacional. Federación en bancarrota La sentencia, además de dar la razón a Tarrés, complica mucho la situación de Carpena al frente de la natación española y deja a este deporte herido de muerte. Al igual que ocurre con otras muchas federaciones deportivas, la de natación atraviesa un momento financiero muy complicado, que la gestión de Carpena ha agravado hasta el extremo (al igual que ocurriera en la federación madrileña, a la que dejó con una deuda de más de un millón de euros) Desde que llegó a la presidencia de la española, todo han sido problemas en los despachos. Actualmente, la federación mantiene al menos seis procesos judiciales abiertos uno con la propia Tarrés, cuatro con trabajadores que han sido despedidos y una querella criminal por presunto fraude lo que unido a una deuda cercana a los dos millones de euros hace que el futuro de la natación sea muy negro. Semanas atrás, Carpena recibía otro revés, cuando un juzgado madrileño le obligaba a readmitir a un trabajador José Manuel Torres al que había despedido por un supuesto uso fraudulento de las horas sindicales. La frivolidad le costó entonces 30.000 euros a la RFEN, una cuchillada menor que la de Tarrés, pero que golpea igualmente las maltrechas arcas de la natación. Los dos expedientes de regulación temporal de empleo que han fracasado en los últimos tiempos dentro de la RFEN han obligado a Carpena a dejar la plantilla en sólo doce trabajadores, con los que la patronal mantiene un conflicto que podría desembocar en nuevas sanciones. Además, la Federación está devolviendo un crédito de 600.000 euros que el Consejo Superior de Deportes le concedió en 2009 para contribuir a la preparación del Mundial de Roma, cuya utilización final según una querella admitida a trámite por un juzgado de la capital no fue la cita italiana, sino el pago de las indemnizaciones del anterior gerente, Jesús González precursor de la querella y el ex director técnico, Maurizio Coconi. Todos estos problemas han colocado a la RFEN en una situación crítica que, a pocas semanas del inicio del Mundial de Barcelona, amenaza con colapsar el deporte acuático en España.