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48 CULTURA MARTES, 4 DE JUNIO DE 2013 abc. es cultura ABC Se ha perdido toda esperanza de una nueva revolución en China ENTREVISTA Liao Yiwu Escritor El poeta de Tiananmen radiografía la sociedad china a través de sus perdedores cuando se cumplen 24 años de la matanza PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL EN PEKÍN Plañideras profesionales, traficantes de mujeres, encargados de retretes públicos, leprosos, emigrantes rurales, músicos callejeros ciegos, seguidores del perseguido culto Falun Gong el padre de una víctima de Tiananmen... No parecen los mejores ejemplos del cacareado milagro económico chino pero semejante fauna de perdedores le sirve al escritor Liao Yiwu para retratar con ironía y mucha humanidad los cambios que está sufriendo su país en su libro de entrevistas El paseante de cadáveres publicado en España por la Editorial Sexto Piso. Nacido en la sureña provincia agrícola de Sichuan en 1958, justo cuando empezó la hambruna del Gran Salto Adelante Liao Yiwu vio cómo sus padres tenían que separarse cuando su progenitor, un maestro de escuela, fue purgado durante la Revolución Cultural (1966- 76) Tras el aplastamiento de las protestas prodemocráticas de Tiananmen en la madrugada del 3 al 4 de junio de 1989, que le inspiró el poema MUEBLES DE OFICINA HASTA- 70 TODO EL AÑO LLÁMENOS Y UN COMERCIAL VISITARÁ SU EMPRESA CON CATÁLOGOS, PRESUPUESTOS GRATIS Y SIN COMPROMISO 91 690 44 03 www. muebles- aci. com Masacre el escritor pasó cuatro años en la cárcel, donde estuvo a punto de suicidarse. Una vez en libertad, pero condenado al ostracismo, sobrevivió como músico callejero y haciendo todo tipo de chapuzas que le llevaron a hundirse aún más en los bajos fondos, donde conoció a los personajes que pueblan su obra, censurada por el autoritario régimen de Pekín. Galardonado con el premio PEN, Liao Yiwu analiza en esta entrevista la cara oscura del progreso chino desde su exilio en Alemania. ¿Qué ha sido lo más duro: la cárcel, la libertad vigilada por la Policía o el exilio? El miedo a enfrentarme a la verdad y contarla, así como el temor a que la gente la olvide. Ahora que la crisis ha debilitado a las democracias occidentales y sus críticas a la falta de libertad, ¿qué le parece la imagen que los medios occidentales ofrecen de China? Los países occidentales, como Estados Unidos y Alemania, especialmente este último, me han dado un fuerte apoyo y valor para expresarme con voz propia. Con respecto a los medios, la diferencia entre China y Occidente es que los periodistas chinos tienen miedo del Gobierno, pero los occidentales son más valientes y buscan la justicia y la verdad, a la que a veces incluso consagran su vida. ¿Es el crecimiento de China sostenible? Si no lo es, ¿cómo y cuándo puede hundirse? La economía de China no es sostenible y tiene consecuencias devastadoras sobre la calidad de vida como la polución y los abusos sobre la propiedad privada. Además, ha agrandado las diferencias entre ricos y pobres. Sus efectos perniciosos se sentirán en todo el mundo. ¿Hay alguna opción de que estalle una revolución en China, o una protesta similar a Tiananmen? ¿Cuánto tiempo puede el Partido Comunista conservar el poder? Las protestas prodemocráticas de 1989 estallaron porque la gente amaba a su país, pero ahora se ha perdido toda esperanza de una nueva revolución. Aun así, creo que el sistema del Partido Comunista está llegando a su fin y se dividirá pronto. Su cambio será bueno para los ciudadanos, pero no sé cuánto tardará aún en producirse: dos, tres, cuatro, cinco, diez o veinte años. ¿Le merece algún crédito la nueva generación de dirigentes chinos? Aunque usted es muy crítico con el régimen, ¿puede citar alguna mejora que haya visto en los últimos años? Odio el sistema. Si quiere conocer las mejoras, puede preguntarle al expresidente Hu Jintao, le contará muchas cosas. ¿Podrá regresar algún día a China? Espero poder volver algún día a Sichuan, mi provincia. Pasé allí mi infancia y es el único lugar que añoro de China, ninguno más. Ni siquiera quiero oír su nombre porque me hace sufrir. Mi padre murió y mi madre está todavía en mi hogar en Sichuan, pero lo único que puedo hacer es llamarla a veces por teléfono. Mo Yan maquilla la Historia Usted ha llamado canalla al último Nobel de Literatura, Mo Yan, porque está políticamente próximo al régimen chino, aunque algunos de sus escritos han sido censurados. Aparte de sus opiniones políticas, ¿qué le parece su obra literaria? Creo que su literatura es muy mala. Tras las protestas democráticas de Tiananmen en 1989, los escritores chinos se dividieron entre los que se exiliaron, como Su Xiaokang, los que fueron a la cárcel, como Liu Xiaobo y como yo, los que permanecieron en silencio y los que siguieron trabajan- do bajo el sistema del Partido Comunista. La calidad de un escritor depende de su escritura y su lenguaje. Para mí, la forma de escribir de Mo Yan parece traducida de algún tipo de información porque no muestra la realidad. Parece como si estuviera escribiendo para un periódico, porque es socio del Partido Comunista. Mo Yan es un narrador, pero no cuenta la verdad, maquilla la Historia. ¿Deberían los escritores chinos estar más implicados en política? No podemos evitar la masacre de Tiananmen en nuestra Historia, que está relacionada con la Historia mundial. Los escritores chinos que olvidan ese episodio se parecen a los autores rusos que obvian a Stalin.