Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 SOCIEDAD MARTES, 4 DE JUNIO DE 2013 abc. es sociedad ABC El Papa reza arrodillado ante las reliquias de Juan XXIII REUTERS Francisco venera al Papa que convocó el Concilio Vaticano II Juan XXIII transmitía paz porque tenía el ánimo pacificado afirma a los 50 años de su muerte JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL EN EL VATICANO Después de rezar un buen rato arrodillado ante la urna de cristal que conserva el cuerpo de Juan XXIII bajo un altar de la basílica de San Pedro, el Papa afirmó que Ángelo Roncalli era un hombre capaz de transmitir paz, era sereno, cordial; transmitía paz porque tenía un ánimo profundamente pacificado Francisco disfrutó hablando del Papa de la bondad a los tres mil paisanos de Juan XXIII que peregrinaron de Bérgamo a Roma con motivo del 50 aniversario del fallecimiento, y que le aplaudían entusiasmados al descubrir en Francisco la misma sencillez y la misma sonrisa. El Papa comenzó el día presentando a Juan XXIII como modelo de santidad en su homilía de la misa de las siete de la mañana en la Casa Santa Marta. Francisco afirmó que hay tres tipos de cristianos en la Iglesia: los pecadores, los corruptos y los santos En la primera categoría estamos todos en la segunda los pecadores que no se reconocen como tales y siguen haciendo el mal; y en la última las personas santas como Juan XXIII, beatificado en el año 2000 por Juan Pablo II. Ángelo Roncalli nació en el pueblecito de Sotto il Monte, provincia de Bérgamo, el 5 de noviembre de 1881. Era el cuarto de los trece hijos de un matrimonio de campesinos, y siempre mantuvo una simpatía por la vida sencilla, incluso como Papa. Según Francisco, el mundo entero le reconoció como un pastor y un padre. Como un pastor porque era un padre Al mismo tiempo, era un hombre de gobierno, un dirigente. Pero un dirigente que se dejaba dirigir por el Espíritu Santo Fue ordenado sacerdote en 1904 y sirvió como soldado de Sanidad y capellán durante la Primera Guerra Mundial. Los horrores de aquella guerra confirmaron su decisión de luchar por la paz y el buen entendimiento entre las personas y las religiones el resto de su vida. Era amigo verdadero de los ortodoxos, protestantes, judíos y musulmanes. Salvó a muchos judíos Durante su etapa como vicario apostólico (nuncio) en Turquía durante la Segunda Guerra Mundial ayudó a salvar a numerosos judíos, y la Fundación Raúl Wallenberg propuso en 2001 a Yad Vashem reconocerlo como Justo entre las Naciones Después de sus etapas como nuncio en París y patriarca de Venecia, fue elegido Papa en 1958, cuando contaba ya 76 años. Aunque su simpatía y bondad eran contagiosas, mucha gente pensaba que no dejaría huella en la Iglesia. En cambio, sorprendió al mundo el 25 de enero de 1959 convocando un concilio ecuménico que consiguió inaugurar el 11 de octubre de 1962 y por cuyos frutos ofreció su vida. Lo continuaría y clausuraría Pablo VI. Además de convocar la gran asamblea de obispos que rejuveneció y revitalizó la Iglesia católica, Juan XXIII intervino con decisión en plena Guerra Fría- -sobre todo durante la crisis de los misiles de Cuba en octubre de 1962- para evitar al mundo un desastre nuclear. Dejó una estela de paz, de sencillez, de optimismo y de bondad.