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28 ESPAÑA Día de las Fuerzas Armadas Homenaje a los caídos DOMINGO, 2 DE JUNIO DE 2013 abc. es españa ABC EL DÍA DE TODOS PEDRO MORENÉS MINISTRO DE DEFENSA L A celebración del Día de las Fuerzas Armadas es una ocasión idónea no sólo para que la sociedad arrope a sus militares, sino también para reflexionar acerca de la seguridad y la defensa de nuestro país. Un concepto, la seguridad, que sirve a la libertad y a la justicia, y garantiza con éstas la paz y la estabilidad social. Es, al fin y al cabo, el paraguas para el desarrollo personal y colectivo, para la construcción y el sostenimiento de un estado de bienestar sólido. Este es el objetivo último, la permanente misión de unas Fuerzas Armadas y de unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con una vocación de servicio en parte responsable de que nuestra sociedad haya alcanzado el nivel de desarrollo de las últimas décadas. Los hombres y mujeres que forman parte de las instituciones más valoradas por los ciudadanos sirven actualmente en lugares tan remotos como Afganistán, las aguas del Índico, Líbano o Malí. Pero sobre todo, y esto es algo que no por obvio hay que dejar de recordar, sirven dentro de nuestras fronteras, los 365 días del año, las 24 horas, velando por nuestra tranquilidad. Por eso conmemoramos este día, en el que les agradecemos y reconocemos sus esfuerzos, su labor inagotable y constante por sus conciudadanos, sus desvelos y los de sus familias por el bienestar común. Un día en el que además recordamos a todos aquellos que dieron su vida por España, en un homenaje de todos los españoles al sacrificio máximo de nuestros militares. Ellos son la herramienta con la que el Gobierno busca cumplir con la primera de sus obligaciones, la de promover y velar por la seguridad de sus ciudadanos. Hoy, ese mandato comparte esfuerzos en estos tiempos con otra trascendental misión, la lucha contra una crisis que se ha convertido ya en un objetivo central del Ejecutivo y de cada uno de sus ministerios. En el departamento que yo dirijo, la economía se ha introducido por primera vez en la Directiva de Defensa Nacional como elemento señalado del entorno estratégico, dados los efectos de la economía sobre la seguridad. El esfuerzo en este tiempo se ha centrado en contribuir a la reducción del déficit y en minimizar los efectos de la crisis sobre la seguridad, optimizando recursos, reduciendo gastos, reprogramando los principales proyectos de armamento y manteniendo como primordial objetivo la operatividad de las Fuer- zas Armadas y sin perder de vista que esa eficiencia no puede nunca mermar la eficacia de nuestros militares. Ninguno de los logros que hayamos alcanzado o alcancemos en el futuro sería posible sin la participación y el ejemplo de nuestros militares, que una vez más han dado, en una situación especialmente difícil, buena prueba de su capacidad de sacrificio, de gestión y de profesionalidad. Su adaptación a una restricción presupuestaria de hondo calado, sus esfuerzos por hacer todo lo posible con mucho menos dinero del que tenían hace cuatro años, su premura en realizar sacrificios acordes con los que sus conciudadanos y los organismos públicos están llevando a cabo, es tan loable como sus dotes para mantener el máximo nivel de excelencia profesional. Es precisamente ese capital humano el que nos permite tener una capacidad de permanente adaptación a una situación estratégica en constante cambio, tanto en el plano militar como en el económico. El pensamiento estratégico de nuestros militares nos permite afrontar los retos de una nueva organización más flexible y una planificación de futuro realista que mantenga las dos vías de actuación de nuestras Fuerzas Armadas, la protección del territorio nacional y la capacidad expedicionaria, y al mismo tiempo evite la vacuidad de la Fuerza. Pero además de cuestiones estratégicas, los militares, la Defensa, son un importante patrimonio moral y económico de nuestra sociedad. Sus principios vitales y profesionales, la disciplina, la abnegación, la capacidad de trabajo, su amor a España, son un referente para afrontar los difíciles tiempos que nos toca vivir. La segunda vertiente, la económica, es la mera constatación de que más de 165.000 personas sirven directamente a la Defensa nacional, y con ellos sus familias, en todo el territorio nacional. Los acuartelamientos e instalaciones de la Defensa en toda España son un motor económico y laboral importante para las poblaciones vecinas a los mismos, al tiempo que los campos de maniobras, amén de ser de interés para la Defensa, suponen una de las mayores reservas naturales de nuestro país. Junto a todo ello se encuentra la industria española de Defensa, elemento estratégico que requiere de nuestra atención y apoyo, no sólo por las implicaciones laborales y económicas de la misma, sino por su trascendencia de cara a mercados internacionales. La Defensa, la seguridad, es una obligación y un derecho, pero sobre todo, es un bien común que debemos proteger, y del que todos somos partícipes. La madrileña plaza de la Lealtad, donde reposan las cenizas de los Héroes del 2 de Mayo, escenario del acto central A los que dieron su vida por España E. VILLAREJO A. MARTÍNEZ- FORNÉS MADRID on el formato más austero y conciso 20 minutos que se recuerda, las Fuerzas Armadas culminaron ayer la celebración de su efeméride, que data del año 1978, con un solemne acto en homenaje a los Caídos por España. Soleado día en el madrileño Paseo del Prado, la plaza de la Lealtad (situada junto a Neptuno) fue el escenario elegido para que de nuevo se produjera el ritual: compañeros del Ejército de Tierra, Aire, Armada y Guardia Civil ofreciendo una corona de laurel A los que dieron su vida por España en la inscripción) junto a la llama que siempre está encendida en Madrid. Desconocido punto de la ajetreada geografía capitalina, esta frondosa plaza de la Lealtad encierra en su obelisco y sarcófago las cenizas de los héroes anónimos que murieron por España durante el levantamiento popular del 2 de Mayo de 1808. Habitualmente su recinto está cerrado, ayer durante el acto no fue así. Puntuales, a las doce y media, hicieron acto de presencia los Reyes que, en compañía de los Príncipes de Asturias, recibieron el calor unánime de los asistentes que vitorearon durante todo el acto a Don Juan Carlos y a Doña Sofía y lanzaron vivas a España, a la Familia Real y las Fuerzas Armadas. C La asistencia del público este año estuvo también acorde a la austeridad: debemos hablar de centenares de ciudadanos congregados en un perímetro de cien metros del homenaje a los Caídos. Eso sí, cundía la ilusión por reflejar la instantánea portando banderas de España. Es el día para agradecer a nuestros militares su trabajo silencioso. Debemos estarles agradecidos, algo que no solemos hacer en nuestro país a diferencia de otros. Mira Francia, Inglaterra o Estados Unidos respondía una señora ante la pregunta de por qué había acudido a la cita. Sin grandes desfiles A diferencia de otras ediciones en las que el acto central del Día de las Fuerzas Armadas reunía en otras ciudades a miles de personas (Valladolid 2012, Málaga 2011 o Badajoz 2010) este año no hubo ni desfiles de época ni intrépidas demostraciones militares ni el vuelo rasante de la Patrulla Águila tiñendo de rojo y amarillo el azul del cielo. Don Juan Carlos, con su uniforme de capitán general de los Ejércitos, fue recibido a su llegada por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general Fernando García Sánchez. Entre las autoridades también se encontraban el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, el secretario de Estado de Defensa, Pedro Ar-