Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DOMINGO 12.5.2013 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.565 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. ROSA DÍEZ Líder de UPyD Españoles Retratos de ÁLVARO YBARRA ZAVALA EL NOMBRE DE LA COSA Por IGNACIO CAMACHO E N un momento de intenso desprestigio de la política, deteriorada por la endogamia, la ineficacia y el recelo social, esta menuda vizcaína ha logrado ponerle su nombre a un partido. Se llama UPyD, pero se pronuncia el partido de Rosa Díez y con ese fenómeno nominalista su fundadora y líder se ha erigido en referencia del desencanto hasta convertirse en la dirigente española más valorada por los ciudadanos. Su fórmula es la del clásico tercerismo, una vía intermedia entre el reformismo y la socialdemocracia, un discurso mitad sensato y mitad populista con un fuerte énfasis de españolidad igualitaria que conecta con el hartazgo ante el desparrame de los nacionalismos. Díez dice a la gente parte de lo que la gente quie- re oír y esa melodía hace crecer sus expectativas en medio del desplome de un bipartidismo erosionado por la fatiga de sus propios materiales. La paradoja de esta mujer que encauza el hastío contra la nomenclatura tradicional es que ella misma lleva más de treinta años en política sin que le haya alcanzado el desgaste. Desde esa larga experiencia se ha reinventado con intuitiva lucidez para aparecer ante la opinión pública rodeada de una frescura emergente y novedosa. Su ascenso la conduce inevitablemente a compartir parte del poder en cuya crítica ha basado su pujanza, pero hasta que eso ocurra se puede permitir esta transparente y desarrugada tersura de rosa prístina en la que, al contrario que Dorian Gray, ni siquiera envejece su retrato.