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ABC DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2013 abc. es cultura CULTURA 69 Péndulo antifranquista El gran fallo de nuestra democracia ha sido la educación, y una exageración del péndulo antifranquista Leyes y libertad Como decían los ilustrados: ¿qué es la patria? Aquella que me permite vivir bajo las leyes en libertad ÁNGEL DE ANTONIO tión. Efectivamente ahí hay crisis real. Ahora estamos en un momento que nos parece el más grave que hemos vivido. Cuando ves la historia un poco en perspectiva puedes asegurar que eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor vale solo para los muertos. Para el ciudadano común, esta época, con todos sus desajustes, con sus injusticias, no es una época mala. ¿Que ahora hay una crisis grave? Desde luego. ¿Que nos hemos equivocado en decisiones muy serias como país? Indudable. Pero yo siempre creo que se puede enderezar el rumbo. ¿Le parecen los escraches una forma legítima de acción política? -No, me parecen un disparate, y muy peligroso que además esas formas violentas sean legitimadas por personas que tienen que guardar la ley. Esa mezcla de lo privado y lo público sin ningún miramiento me parece muy peligrosa. A mí me recuerdan momentos de entreguerras, cuando empiezan los grupos más violentos, de derecha y de izquierda, a hacer escraches, a señalar. Vuelve a poner el foco en algo que colectivamente no hemos aprendido bien, que es la virtud cívica de obedecer a la ley. Las leyes se pueden transformar, pero hay que transformarlas por otros medios que no sea acogotar el grupo a un individuo, que es lo que da verdadero miedo, porque ahí no hay límite. ¿Qué errores ha cometido la monarquía española y qué debería aprender de la historia de España? Al hilo de la conversación, la académica menciona libros que invitan a seguir sus inquietudes: Felipe II Geoffrey Parker. Alianza Editorial- La guerra civil. ¿Cómo pudo ocurrir? Julián Marías. Fórcola- Ayer no más Andrés Trapiello. Destino- El señor de las moscas William Golding. Alianza Editorial- Las pasiones y los intereses Albert Hirschman. Península- Un cambio pequeño: ¿por qué la revolución no será tuiteada? M. Gladwell. Revista de Occidente- Todo lo que era sólido Antonio Muñoz Molina. Seix Barral- No siempre lo peor es cierto C. Iglesias. Galaxia Gutemberg -Yo no voy a hablar de los errores de la monarquía actual. La monarquía es una institución de siglos, que ha pasado por todo tipo de etapas. No tiene nada que ver la monarquía absoluta con la monarquía constitucional del siglo XIX ni con la monarquía parlamentaria de nuestra época. Me siento incapaz de hacer una valoración tan global, ¿no? Creo que precisamente la institución monárquica ha aprendido bastante de la historia, desde luego en nuestro país y en los países en los que perdura, que hay unas historias específicas en cada momento, y qué duda cabe que el error de Alfonso XIII, por ejemplo, de apoyar la dictadura de Primo de Rivera le costó muy caro. Pero es casi imposible en la vida, en la condición humana, no cometer errores. Lo importante es tener la voluntad y la lucidez suficientes para ir enderezando el rumbo en cada momento, aun sabiendo lo que decía Isaiah Berlin, del fuste torcido de la humanidad. ¿Pero le preocupa la desafección pública que parece que ha aumentado en los últimos tiempos? -Sí, eso sí me preocupa. Me preocupa un poco el desánimo general, porque hay motivos para que exista, pero también posibilidades de remontarlo. Eso hay que intentarlo. ¿Es posible, cambiando la ley electoral y las formas de nuestra democracia, volver a un Parlamento en el que los debates lo sean de verdad, se pueda votar en conciencia y un diputado pueda persuadir a otro? -Claro que se puede, para eso la reforma de la ley electoral es lo primero, algo a lo que los dos grandes partidos nacionales que han tenido mayorías absolutas siempre se han negado, y para eso no era necesario reformar la Constitución. Me parece algo fundamental, y si se rompiera esa rigidez que tienen los partidos políticos, que no son democráticos en su seno, la cosa podría cambiar.