Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
64 CULTURA DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2013 abc. es cultura ABC El miércoles 15 se estrena el nuevo filme basado en la novela de Fitzgerald sobre uno de los grandes mitos americanos EL GRAN Gatsby Del fracaso y el sueño americano ANDRÉS IBÁÑEZ S on curiosos los mitos americanos. Rip Van Winkle, el hombre que se queda dormido y descubre al despertar que han pasado cien años, representa la amnesia crónica de la cultura americana y su desdén de la historia. Paul Bunyan, el leñador gigantesco cuya efigie es tan corriente en las gasolineras americanas, representa la naturaleza inmensa e intemporal de América. Abraham Lincoln es el hombre bueno y sencillo que vence por su virtud. Whitman es el eterno caminante. Thoreau, el fauno feliz en medio del bosque. Jay Gatsby representa, en cambio, el fracaso. Decir que es el fracaso del sueño americano sería lo mismo que decir que es el fracaso de Jay Gatsby, un personaje del novelista americano Scott Fitzgerald, es decir, una mera descripción. Porque el fracaso de Gatsby no es sólo el de América, con su obsesión por el éxito y la riqueza. Es también el universal fracaso de la juventud. Gatsby creía en la luz verde, el orgiástico futuro que año tras año va retrocediendo ante nosotros. Ya nos eludió entonces, pero eso no importa; mañana correremos más rápido, estiraremos más los brazos... y una preciosa mañana... Pero esa preciosa mañana no existe: el futuro nos eludía entonces y nos eludirá siempre. Fausto le gritó al tiempo que se detuviera; Gatsby no quiere que se detenga porque está convencido de que le llevará al futuro. En realidad, sólo le llevará a una piscina llena de hojas de otoño. La luz verde es uno de los grandes símbolos del libro: se trata de una luz que aparece en el embarcadero que hay al otro lado del estrecho, en la casa de Daisy Buchanan. Gatsby baja a la Superar a Robert Redford DiCaprio deberá compararse con Robert Reford y Alan Ladd, que fueron Gatsby en versiones clásicas ABC orilla todas las noches para verla, como si esa luz verde verdaderamente significara algo. Parte de la fascinación del libro procede de ese tono épico, tan característico de mucha literatura americana, que busca (que descubre) el mito en los objetos y acontecimientos corrientes, por ejemplo el gran pez de El viejo y el mar, la perla del libro de Steinbeck o el veterano sentado en un lago helado del final de La mancha humana de Roth. Como América es un país sin dioses y sin mitos, todo en América es mito. En mitad del Valle de la Ceniza, una zona de Queens por la que pasan los alegres juerguistas en su camino al hotel Plaza, en Manhattan, están los ojos del doctor D. J. Eckleburg cuya presencia es obsesiva en el guión que Francis Ford Coppola escribió para la versión cinematográfica de Jack Clayton, y que representan la mirada de Dios convertida en un mero anuncio publicitario. Como todos los libros que tratan de la juventud, El gran Gatsby parece tocado por un halo mágico e irrepetible. El fracaso de Gatsby No es sólo el de América, con su obsesión por el éxito y la riqueza. Es también el fracaso de la juventud Lujosas fiestas El millonario invita a gente que no conoce con la esperanza de que su amada cruce el agua y aparezca Todos sus personajes tienen poco más de treinta años, y están en ese momento de la vida en que el perfil de lo que será comienza a adivinarse y a hacerse sólido pero todo está en su mayor esplendor, de mayor belleza. Todo el libro está atravesado por un aire dionisíaco, todo brilla, todo es ligero y musical, rítmico y excitante. Estamos en la era del jazz un término inventado por el propio Fitzgerald en una fecha tan temprana como 1922, y que por eso podemos considerar casi profético. Las palabras más utilizadas en el libro son: ojos, automóvil, tren, azul, Dios, dinero, luna, rosas, agua, voz, y sobre todo blanco, el color del libro. Hace mucho calor. Todo sucede un verano de insoportable humedad, en espléndidas fiestas o en habitaciones de un hotel de Manhattan y todo el mundo bebe demasiado y Daisy es encan-