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54 SOCIEDAD DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2013 abc. es sociedad ABC Precocidad 170 es su cociente intelectual, superior al de Albert Einstein. Jacob dice que todo despertó en él cuando su madre lo llevó con tres años al Planetario y vio las estrellas. Fue entonces cuando empezó a preguntarse por la gravedad en las lunas de Marte. Una cabeza de números Cuando otros niños estaban empezando a hablar, Jacob soltaba de corrido el número pi hasta 70 dígitos. Una semana después llegaba a 200. Con 8 años, a la Universidad A los 8 años dejó la escuela secundaria e ingresó en la Universidad. Da charlas sobre cuestiones científicas y prepara un libro para hacer que chavales de su edad se interesen y entiendan las matemáticas. Gracias a su madre, Jacob Barnett a sus 14 años es uno de los genios de este siglo. Con 3, le diagnosticaron autismo Kristine, en contra de los consejos médicos, apostó por potenciar su pasión: física y matemáticas El niño que se ríe de Einstein ISABEL IBÁÑEZ llo que parecía despertar su interés. ¿Por qué concentrarse en lo que él no podía hacer? ¿Por qué no centrarse en lo que sí podía? T oc toc. ¿Quién está ahí? Albert. ¿Qué Albert? Albert, tú pensaste que iba a decir Einstein No solo voy a romper la Teoría de la Relatividad con éxito, sino que mi bagel póstuma (rosquilla, que se sirve en los funerales judíos) va a ser mucho mejor. Chúpate esa Cita del día de Einstein: Si los hechos no encajan en la teoría, cambia los hechos Suena como un hacker de las relaciones públicas, ¡no como un genio! Estos tuits dan una idea de a qué nivel se mueve Jacob Barnett, Jake para la familia, un chico estadounidense de Indiana al que, con 14 años, consideran un nuevo Einstein. Con dos años y medio, los médicos dijeron a su madre, Kristine, que el pequeño sufría el síndrome de Asperger, una forma leve de autismo, y empezó a recibir educación especial adecuada a esta circunstancia. Sin embargo, Kristine no podía creer cómo un niño con esta enfermedad mostraba tanto interés por unas cartas de colores con letras, de esas que se utilizan para enseñar a los críos el alfabeto, y se plantó ante el profesor: Incluso se las lleva con él a la cama, como otros críos se acuestan con su osito Teddy Creo que tiene que reajustar sus expectativas sobre su hijo. Estamos centrados en cosas como que aprenda a vestirse por sí solo contestó el maestro. De acuerdo, pero él ama esas cartas... Estoy tratando de decirle, señora Barnett, que no creemos que usted se tenga que preocupar por el alfabeto con Jacob zanjó el experto. Profetizaban que su hijo nunca leería, que ni siquiera sería capaz de atarse los zapatos al menos hasta cumplir los 16. Pero Kristine decidió seguir sus instintos de madre- -y profesora de guardería- -y, en contra de lo que pensaban los especialistas e incluso su marido, tomó lo que ella define como la decisión más temible de su vida. Avalada, eso sí, por los rompecabezas de 5.000 piezas que el crío era capaz de resolver a esa edad. Le sacó de la educación especial que sólo había logrado meterle más y más en su mundo (había dejado de hablar) y comenzó a prepararlo para que se incorporase a las clases normales Así, puso su mirada en seguir la chispa de Jacob, como ella la denomina, en aque- Conferencias en chancletas La madre de Jacob se dedicó a fomentar lo que parecían ser las grandes aficiones de su pequeño, que se dedicaba a decorar paredes y ventanas con fórmulas matemáticas. Lo extraordinario de todo esto no es que Kristine pudo recuperar a Jacob para el mundo exterior, sino que debajo de esa cáscara impenetrable descubrió una inteligencia que rivaliza con la de Einstein. Con 8 años, empezó a asistir a conferencias universitarias, sentado en la última fila. A los 9, investigando con el típico juego de formas, construyó una serie de modelos matemáticos que abrían una nueva vía en el campo de la Relatividad. Su madre grabó entonces a su hijo, lo colgó en YouTube y lo envió a la Universidad de Princeton, la misma donde el genio alemán enseñó e investigó. Al ver aquello, el astrofísico canadiense y profesor Scott Tramaine se dio cuenta de que estaba ante algo grande y escribió este correo electrónico a Kristine: Estoy impresionado por el interés de Jacob en la física y la cantidad de lo que ha aprendido hasta ahora En los foros científicos, el tema ha generado debate. Algunos se asombran de su talento, otros dudan y hay quien afirma que el chico está cometiendo errores de bulto, en sus tesis. Una película en el horizonte Kristine desvela que todo este talento también tiene efectos secundarios Que no es raro que su hijo se olvide incluso de comer cuando está metido de lleno entre sus ecuaciones. Al parecer sufre de insomnio porque su cabeza está llena de números. Ha publicado un libro en EE. UU. que será editado próximamente en España. Además, la Warner quiere filmar su historia. Los Barnett fundaron en 1996 una asociación que acoge a chavales con los mismos problemas; allí juega Jacob al baloncesto con otros niños como él, autistas... y quién sabe si también genios. Efectos secundarios El pequeño genio se olvida de comer y dormir cuando está metido de lleno en sus ecuaciones Asombro y dudas En los foros científicos el talento y la capacidad de Jacob han despertado un intenso debate