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40 INTERNACIONAL La vida en la casa de los horrores de Cleveland abusos sexuales fueron continuos. Michelle Knight llegó a quedar embarazada al menos en cinco ocasiones. En todas ellas, Castro la estuvo golpeando brutalmente en el vientre y la sometió a restricción de comida hasta que la hizo abortar. Gina DeJesus, que también ha contado al FBI que fue obligada a frecuentes actos sexuales, no es consciente de haber quedado embarazada, aunque la gestación pudo haberse interrumpido muy tempranamente por los maltratos. La única gestación completada fue la de Amanda Berry, que hace seis años dio a luz una niña. El parto tuvo lugar en una piscina de plástico y Michelle actuó de comadrona, bajo amenaza de muerte si el bebé fallecía. Con el tiempo, Castro comenzó a sacar a pasear a la pequeña Jocelyn. La llevaba al parque siempre a horas muy tempranas para coincidir con la menos gente posible y muchos fines de semana iba con ella a ver a su madre, que la niña fue enseñada a llamar abuela. Castro decía a su madre que la había tenido con una novia, y a los vecinos les explicaba que era hija de uno de sus hijos. Las tres mujeres nunca salieron a la calle. En un par de ocasiones dos de ellas fueron trasladadas al contiguo garaje. No está claro si pudieron salir alguna vez al patio. Algunos vecinos aseguran que eso ocurrió y, extrañados también por haber visto a alguna mujer haciendo señas desde una ventana, avisaron a la Policía. Esta niega las llamadas. Las autoridades indican que desde 2002 solo tuvieron una vez motivo para ir a la casa, para interrogar a Castro por haber dejado a un niño en el autobús escolar durante la hora del almuerzo. No pasaron de la puerta. La posible negligencia policial, en cualquier caso, estaría al nivel de la del vecindario, formado sobre todo por inmigrantes puertorriqueños, entre ellos tíos de Castro, que hacían la vista gorda ante sus comportamientos extraños. Nadie quiere ser llamado chafardero explicó uno de ellos. DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2013 abc. es internacional ABC Otros monstruos El electricista jubilado está encarcelado desde 2009 en la prisión de máxima seguridad de Austria Un feliz descuido El pasado lunes, Castro pidió prestada una cortadora de césped y marchó a arreglar el jardín de su madre. Luego se fue con su hermano Onil, que vive con ella, a tomar algo. Ese fue el momento aprovechado por Amanda para escapar con su hija. Castro había olvidado cerrar la puerta principal; solo había cerrado la contrapuerta, de marco de aluminio y el resto de material plástico trasparente. Mientras Gina y Michelle se vieron sin fuerzas para probar suerte, ante la convicción de que era otro de los engaños de Castro para castigarlas, Amanda tuvo el coraje adicional, probablemente pensando en su hija. Al acercarse a la contrapuerta y verla cerrada, comenzó a gritar llamando la atención de los vecinos. Aunque alguno de ellos ha sido saludado después por los medios como el héroe de la liberación, los investigadores insisten en que la verdadera heroína fue Amanda, que arriesgó su vida Fritzl, el más sádico: 24 años violando a su hija F. DE ANDRÉS MADRID E Para subrayar su dominio A sus prisioneras primero las encerraba en el sótano, atadas con cadenas. Así les doblegaba su voluntad l drama de Cleveland, pese a sus detalles espeluznantes, no ha sido ni el más largo ni el más increíble en la historia reciente del crimen. Sin salir de Estados Unidos, Jaycee Dugard, liberada en 2009, fue raptada durante 18 años por una pareja que hoy cumple cadena perpetua. En Austria, la liberación de Natascha Kampusch en 2006, tras ocho años de secuestro, tuvo un gran impacto mediático por sus ribetes de síndrome de Estocolmo y por el trágico desenlace de su raptor: el mismo día en que Natascha se escapó, él se suicidó arrojándose a las vías del tren. Pero el rapto más estremecedor fue el protagonizado por Josef Friztl, en la localidad austriaca de Amstetten. En marzo de 2009, el electricista jubilado Josef Fritzl, de 74 años, fue condenado a perpetuidad y encerrado en el psiquiátrico de la prisión de máxima seguridad de Austria. Los cargos: asesinato, esclavitud y violación, tras haber secuestrado y violado a su hija Elisabeth durante 24 años en un sótano. La personalidad de Josef Fritzl, según indicaron abogados y psiquiatras en el juicio, tiene todos los ingredientes del déspota sin sentimientos. Eligió a su hija de 18 años para someterla y convertirla en esclava sexual por ser la más rebelde de sus siete hijos. Los otros siete que tuvo con Elisabeth, en una relación incestuosa con la que quiso establecer su dominio, no despertaron en él ni una sombra de ternura. Sólo permitió que los tres menores subieran a la casa para incorporarles al resto de la familia, tras una astuta maniobra con la que logró engañar a su esposa y a su entorno. Jaycee Dugard AFP Sin remordimientos Los tres hijos mayores fruto del incesto encerrados junto a su madre, pasaron los 24 años sin ver la luz del día. En 2008, un resquicio abierto en la crueldad del monstruo de Amstetten -la presencia en el hospital de Elisabeth- -levantó las sospechas de Deborah Knight, abuela de una de las secuestradas, Michelle REUTERS la Policía y llevó a la detención del padre- verdugo. Fritzl fue condenado por homicidio. El tribunal consideró probado que en 1996 tuvo dos mellizos con su hija. Uno de ellos enfermó al poco de nacer pero Fritzl se negó a llevarlo al hospital, y se deshizo del cuerpecillo quemándolo en una caldera. La crueldad del mostruo de Amstetten no se limitó a su hija. Friztl también odiaba a su madre, a la que culpaba de haberle golpeado de niño, y de no haberle dado jamás un beso o un abrazo. Después de casarse, y cuando vio que la salud de su progenitora decaía, la encerró en el piso superior de su vivienda, tapió las ventanas con ladrillos para que no viera la luz del día, y la mantuvo así encerrada hasta que falleció en 1980. ¿Loco o déspota entregado al sadismo? La psiquiatra que dirigió el equipo médico previo al juicio dictaminó que Josef Fritzl era responsable de sus actos, y estaba en plenas facultades psíquicas para ser juzgado. El informe, de 140 páginas, señalaba además la ausencia de empatía de Fritzl con el sufrimiento ajeno. Hoy, para visitarle en la prisión de mayor seguridad de Austria es preciso cruzar siete puertas, siempre bajo la atenta mirada de decenas de policías armados. Unos 900 prisioneros viven allí, 90 de ellos en la sala de de-