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38 INTERNACIONAL DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2013 abc. es internacional ABC LA VIDA EN LA CASA DE LOS Castigos físicos, vejaciones sexuales, torturas, manipulación psicológica, brutalidad y sadismo. Así fue el martirio de las cautivas de Ariel Castro EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN WASHINGTON A dicto al sexo y despiadado. Así se definió Ariel Castro cuando la Policía le detuvo el pasado lunes. Ni una señal de arrepentimiento por haber retenido durante diez años a tres jóvenes y haber abusado de ellas brutalmente. Incluso mostró deleite en su éxito: en el primer interrogatorio del FBI rememoró todo los detalles de cómo logró secuestrarlas entre 2002 y 2004 recordaba incluso cómo iban vestidas cada una de ellas y destacó su capacidad para despistar a la Policía hasta la fecha. Lo único que parecía pesarle era que el engaño no hubiera podido durar más tiempo. Ni Castro, de 52 años, mostró misericordia con sus víctimas, ni sus hijos la muestran ahora con él. Es un monstruo que le ejecuten han dicho sus hijas Arlene y Angie, que habían sido amigas de una de las cautivas, Gina DeJesus, la tercera en desaparecer. Los tres secuestros tuvieron lugar en la misma calle de Cleveland, Lorain Avenue, en tres puntos separados solo por unos doscientos metros. El primero fue el de Michelle Knight, el 2 de agosto de 2002. Tenía 21 años. Su desaparición tuvo poco eco. Las desavenencias con su madre y especialmente con el marido de esta, así como la edad, parecían indicar que se había fugado de casa. En poco tiempo la Policía retiró su nombre de la lista de personas desaparecidas. Pasados los primeros meses, permitió a la jóvenes vivir en los principales pisos de la casa, pero bajo continuos maltratos y amenazas Con el tiempo pudieron dormir en las habitaciones superiores, cada una en un dormitorio, todas cerradas con llave. Amanda dormía con su hija. Él continuaba violándolas, pero no dormía con ellas Amanda Berry dio a luz el día de Navidad de 2006 en una piscina inflable que instaló en el salón para evitar que los fluidos del parto ensuciaran la casa y Ariel Castro amenazó a Michelle Knight con matarla si el bebé moría A veces les dejaba ver la televisión. Se complacía en ver con ellas los informativos y programas especiales en los que se hablaba de la búsqueda de las desaparecidas y los desesperados llamamientos de sus padres Cámara de tortura Ante la rapidez con que la Policía abandonó el caso, Castro volvió al ataque el 21 de abril de 2003. Ese día se acercó a Amanda Berry cuando salía de trabajar en un Burger King. La joven tenía 16 años y al día siguiente cumplía los 17. El secuestrador entró en conversación diciéndole que un hijo suyo trabajaba en el mismo establecimiento, y la invitó a subir al coche para llevarla a su hogar. Castro, nacido en Puerto Rico, emigrado de pequeño con su familia a Cleveland y empleado hasta 2012 como conductor de autobús escolar, había acondicionado previamente su casa como cámara de tortura y prisión privada según palabras del fiscal del caso. Tras la marcha de su esposa, Grimilda Figueroa, que abandonó el hogar en 1996 llevándose a los cuatro hi- Ariel Castro salía lo menos posible de la casa. Nunca salía de Cleveland. Mantenía cerradas todas las puertas y ventanas de la casa. Si alguien llamaba a la puerta, tardaba mucho en contestar. Entonces les hacía una seña para indicarles que les abriría la puerta trasera de la casa Infografía: J de Velasco, P. Sán ez ABC J. asco, Sánch o