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20 PRIMER PLANO DOMINGO, 12 DE MAYO DE 2013 abc. es ABC EXAMEN DE ABC A LA OPOSICIÓN NOTA MEDIA No pasa Juicios sumarios por... JOSÉ MARÍA CARRASCAL MANUEL MARTÍN FERRAND ABC analiza uno a uno a los principales líderes de la oposición. No hay discurso de Estado, el oportunismo se impone Alfredo Pérez Rubalcaba Secretario general del PSOE Un líder lastrado por su pasado D esde que ocupa el primer sillón del Partido Socialista, la debilidad interna ha acompañado a Alfredo Pérez Rubalcaba de la misma manera que su pasado como vicepresidente y cómplice del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Él mismo, incluso, ha reconocido públicamente las tensiones que afronta dentro de su partido por llevar a cabo lo que él considera una oposición responsable La consigna que, dicen, le dio su mentor Felipe González para que liderara la oposición. Una labor, sin embargo, que poco tiene de este adjetivo. Espoleado por las voces internas cada vez que le reclaman una oposición con sangre dentro de un partido cuyo control se le escapa, el PSOE no ha apoyado ninguna de las reformas impulsadas por el Ejecutivo para sacar a España, in extremis, de la crítica situación en la que dejó situado al país: al borde del rescate. Su oposición así se ha convertido en un quiero y no puedo que no convence dentro ni convence fuera. Abocado a realizar una tarea de doble oposición hacia el Gobierno y hacia sus filas, los barones regionales no temen marcarle la agenda. El último ejemplo, la propuesta de pacto de Estado entre Gobierno y oposición planteada por el presidente andaluz, José Antonio Griñán. En la calle, su discurso político, contrario a las decisiones que adoptó como vicepresidente, le lastra como alternativa ante una ciudadanía que desea un líder capaz de ofrecer soluciones y no cantos de sirena. Su última propuesta, pedir un préstamo de 30.000 millones a los socios europeos para fomentar el crecimiento. JOSÉ MARÍA CARRASCAL Ha pasado, de la noche a la mañana, de ser el más listo de los socialistas españoles a ser el mayor estorbo del socialismo español MANUEL MARTÍN FERRAND Es, al tiempo, la grapa que mantiene cohesionado su partido y la fuente principal de su descomposición. El drama reside en que es una de sus mejores cabezas ¿Hombre de Estado? ¿De qué Estado? LUIS VENTOSO uentan que Alfredo Pérez Rubalcaba es un hombre de Estado y él mismo se ve así. Quién sabe... Repasar su tarea como jefe de la oposición tal vez arroje luz: -El hombre de Estado ha tenido un comportamiento melifluo ante el principal problema de España (que no es la crisis, que pasará, sino que el país puede desaparecer como tal por el secesionismo) Ha sido incapaz de defender con brío la última E de las siglas de su partido. Ha tolerado, o no ha sabido evitar, que su franquicia catalana flirtee con el independentismo. Ha vivido acomplejadamente la realidad Ha tenido un constitucional españocomportamiento la, recurrienmelifluo ante el do a una emprincipal problema p a n a d i l l a conceptual de España que llama federalismo asimétrico En horas de zozobra, la España unida y democrática que aprobamos libremente no ha hallado en él a un valedor sólido. -Su inanidad intelectual ante los asuntos económicos ronda lo desconcertante. Su pecado original es que predica todo lo contrario de lo que hizo anteayer el Gobierno en el que era vicepresidente. Pero además Rubalcaba enlaza una ocurrencia con otra, sabedor, seguramente, de que son irrealizables (y si no lo sabe, peor asunto) Al- C Secesionismo gunas propuestas, como la de destinar parte del rescate bancario al crecimiento, son tan demagógicas que incluso lo ha desautorizado su compañero de filas Almunia, contumaz y soterrado zancadilleador del Gobierno de España. -El hombre de Estado no manda en su propio partido. Hasta Pachi Vázquez, un líder muy menor, finiquitado tras ser goleado en las urnas gallegas, le ha doblado la mano en cuestiones de cocina interna. La autoridad rubalcabiana es limitada y linda al Sur con Griñán. -Su discurso ha ido extremándose. Ha llegado a colocarse a rebufo de algunas iniciativas estrambóticas de IU, como expropiar pisos. Tampoco se ha mostrado demasiado leal con la Corona. Sin necesidad alguna, procedió en fecha reciente a recordar que en el corazón del PSOE late la fe republicana. -Fiabilidad limitada. Su rostro y su verbo dubitativos semejan a veces un espejo de la poca solidez de sus convicciones, que bailan al albur de las presiones del partido y de sus equilibrios para mantener el sillón de Ferraz. Resulta complicado pactar con quien no sabe muy bien qué quiere hacer. El hombre de Estado arrastra, en fin, un handicap imborrable: firmó el peor resultado de la historia de su partido, perdiendo 59 diputados y 4 millones de votos. Que no se fuese a casa después de aquella debacle da pistas de cuál es el móvil de su acción pública: perdurar como sea en la moqueta. ¿Rubalcaba es un hombre de Estado? Sí, pero solo cuando se le compara con ese erial radical y enojado donde campan Valenciano, Madina y Soraya Rodríguez. Tan prometedora cantera le otorga, ¡todavía! la categoría de mal menor.