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90 GENTESTILO SÁBADO, 11 DE MAYO DE 2013 abc. es estilo ABC Charlene cambia la frialdad de Mónaco por el calor africano La esposa del Príncipe Alberto busca refugio entre los amigos que conserva en su país natal JAIME VELÁZQUEZ JOHANNESBURGO La localidad sudafricana de Benoni podría parecer un lugar de cuento. Allí crecieron la princesa del cine, Charlize Theron, y la exnadadora olímpica Charlene Wittstock, la esposa del Príncipe Alberto de Mónaco. Pero esta ciudad residencial de clase media, con sus chalets construidos en torno a un centro comercial a 30 kilómetros de Johannesburgo, poco tiene de lugar encantado. La historia más reciente de la Princesa Charlene de Mónaco tampoco es de fábula. Recluida en un apartamento en Mónaco durante sus cinco años de noviazgo e incapaz de hablar francés con soltura, la Corte recibió con frialdad a quien sería la compañera de su Monarca, más acostumbrada a las barbacoas informales en shorts y sandalias que a las elegantes galas de la Cruz Roja. Soliviantada por los rumores de un tercer hijo ilegítimo de su prometido durante su largo noviazgo, se cuenta que trató de huir días antes de su boda y que, más tarde, los recién casados durmieron en habitaciones separadas en su primera noche de luna de miel en Durban (Sudáfrica) Solo ha logrado hacer unos pocos amigos en Montecarlo, según ha reconocido ella misma en varias entrevistas, y los monegascos pa- recen haberle abandonado ante su demora en darles un heredero. Sudáfrica es el refugio de Charlene Wittstock, el lugar donde se encuentra con sus verdaderos amigos, donde puede disfrutar de verdaderos momentos de relax. La Princesa ha visitado su país natal en al menos dos ocasiones durante los últimos seis meses. El último mes de noviembre lo hizo para asistir a una carrera benéfica de caballos celebrada en Johannesburgo. La semana pasada regresó para acudir a la boda de una amiga y visitar un proyecto de su fundación. Su ausencia de la ceremonia de proclamación de los Reyes de los Países Bajos desató tal cúmulo de especulaciones, que el Principado tuvo que emitir un comunicado. Pero cuando Charlene no puede ir a Sudáfrica, Sudáfrica va a Charlene. Hace casi un año la exnadadora fue vista paseado por Montecarlo con sus antiguos colegas de profesión y, poco después, se reunió de nuevo con sus excompañeros deportivos, a los que invitó al Principado para preparar los Juegos Olímpicos de Londres. Buenos amigos Sigue en contacto con todos nosotros explica a ABC su antiguo entrenador, Graham Hills, al que vio el domingo pasado tras asistir a la boda de Durban. Conserva muy buenos amigos, sus colegas de natación. Y nos visita siempre que puede, aunque sus obligaciones la mantienen muy ocupada. Sigue siendo la misma persona que cuando nadaba con nosotros. Todavía está en muy buena forma. La natación es su pasión, y CORDON DESCENDENCIA EN LA CASA GRIMALDI Ya estoy preparada. Creo que los hijos vendrán JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS Tras cinco años de noviazgo y veintidós meses de vida matrimonial, la Princesa Charlene de Mónaco (35 años) ha afirmado esta semana que comienza a sentirse preparada para ser madre Saliendo al paso de los rumores sobre la originalidad de sus relaciones con Alberto II, separados con frecuencia por incontables compromisos protocolarios, la Princesa GTRES ha aprovechó un viaje privado a Durban, en Sudáfrica, para responder oficiosamente a quienes esperan el anuncio de un nuevo bebé en el seno de los Grimaldi. El Príncipe Alberto ya era padre de dos hijos antes de conocer a Charlene Lynette Wittstock en la cúspide de su carrera olímpica; y reconoció en su día a Alexandre Eric Stephane (2003) y a Jazmin Grace Rotolo (1997) fruto de sus relaciones con una exazafata togolesa, Nicole Valérie Coste, y una excamarera norteamericana, Tamara Jean Rotolo. Alexandre y Jazmin gozan de los beneficios económicos y educacionales del Principado de Mónaco, y heredarán la fortuna correspondiente. Pero no pueden acceder a la línea sucesoria al trono, ya que la Ley monegasca excluye de tal privilegio a los hijos habidos fuera del matrimonio. Matrimonio tardío A los 55 años, el Príncipe Alberto sigue siendo un hombre moderno y deportivo. Pero ha engordado y no conserva su antigua forma olímpica. De ahí que se esperase uno o unos hijos nacidos con rapidez tras un matrimonio relativamente tardío. Pero casi dos años más tarde, los bebés no llegan. Hace tiempo que este singular matrimonio tiene agendas paralelas. Tras las llamativas ausencias, suelen reaparecer aparentemente uni-