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52 CULTURA SÁBADO, 11 DE MAYO DE 2013 abc. es cultura ABC Cortés, avistado por un espía de Moctezuma a su llegada a Nueva España Un libro convierte a Hernán Cortés en escritor de la crónica de su conquista Christian Duverger aporta pruebas, contestadas por especialistas, de que Bernal Díaz del Castillo no pudo escribir la Crónica verdadera... JESÚS GARCÍA CALERO MADRID a polémica está servida y es transatlántica. Hace apenas dos meses se publicó en México y ahora acaba de salir en España la Crónica de la eternidad (Taurus) un libro de Christian Duverger, historiador francés y biógrafo de Hernán Cortés que ha roto varios tabúes sobre la conquista. En concreto, afirma que Bernal Díaz del Castillo no pudo ser autor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España un libro canónico que relata las andanzas de los 500 españoles que conquistaron el imperio azteca en 1519. Y demuestra su hipótesis acudiendo a las fuentes originales, a todos los documentos conservados. Pero va más lejos al apuntar como única identidad posible del verdadero autor de aquella obra al propio Hernán Cortés, quien lo habría escrito según indica en los tres años finales de su vida, de los que no hay noticia... o no había, porque también aporta pruebas documentales de que en esos años (154346) el conquistador creó una academia en su casa de Valladolid de la que se saben sus miembros, lecturas y debates, gracias a un relato posterior aho- L ha estado a la vista de cada investigador desde 1632. Pero estábamos ciegos Al autor le extraña que Bernal, que en la Crónica verdadera... demuestra conocimiento íntimo de Cortés, su estrategia e incluso sus entrevistas con Moctezuma, no aparezca ninguna de las Cartas de relación ra identificado. La tesis es apasionanque el conquistador enviaba a Carlos te. El libro, además, está escrito con nerI. Y le extraña el estilo fundador de una vio narrativo sobre la intriga histórica, literatura en un soldado raso. Su tesis de manera que se lee como una novela. es que Cortés envió el manuscrito a La reacción de los más prestigiosos América y los hijos de Bernal dieron estudiosos no se hizo esperar y han reun cambiazo. Pero eso indigna a la hisfutado con duras palabras varias de las toria oficial. No digo que no hay zonas pruebas de Duverger. Él se defiende de sombra: claro que las hay, pero la cacomo un historiador sin mielidad de la información docudo a quebrar mitos y romper mental y la hipótesis parecen tabúes, al que ha tocado abrir bien establecidas. A pesar de las los ojos sobre hechos que han críticas el público y la prensa estado ahí y que nadie, por la han recibido mi libro extraorpresión de la tradición, ha quedinariamente. No es un libro de rido ver. De hecho demuestra fantasía remacha. también que el único retrato Lo cierto es que el libro es de Bernal es en realidad la fiproducto de veinte años de ingura de un rey francés, Enrivestigación, si sumamos la bioque IV, descendiente de uno de grafía de Cortés que escribió los miembros de aquella acacon anterioridad. Duverger videmia cortesiana de Vallavió en la casa de Cortés en Sandolid. to Domingo, como diplomáti La ola crítica vino de un co, y afirma que su investigacírculo de personas dedicadas ción sobre las inquietudes al tema y que no han leído el intelectuales del conquistador libro, que rechazaron por prinlo convierten en un hombre cipio la hipótesis y entraron del Renacimiento, no en un en una defensa de la situación guerrero sanguinario. actual. Mi sentimiento es que Aunque la acepto, no lo esas reacciones fueron epidérhice por la polémica afirma micas, no sobre el fondo se por primera vez un historiadefiende el autor. Pero las ba- Para Duverger, es imposible confiar en la decena dor invita al lector a entrar en las de nombres tan ilustres de diversas firmas de Bernal en los documentos la fábrica de la Historia. Tra- como Miguel León- Portilla y una pléyade de especialistas disparaban en lo concreto: que Duverger yerra sobre dónde estaba la Audiencia (Guatemala, no Panamá) y obvia los documentos que niegan que Bernal no estuviera citado en ningún momento durante los años de servicio junto a Cortés. Duverger se defiende: Lo que digo de la Audiencia es la verdad. Los otros se equivocan y punto. Es un error. La fecha en la que Bernal dice haber escrito, en febrero de 1568, en la muy leal ciudad de Guatemala, es imposible porque la sede de la Audiencia está en Panamá. Se puede comprobar. Esa frase