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38 INTERNACIONAL SÁBADO, 11 DE MAYO DE 2013 abc. es internacional ABC Ariel Castro afronta la pena de muerte por los abortos que provocó a sus víctimas El ADN confirma que el sádico es padre de Jocelyn, hija de una de las secuestradas EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN WASHINGTON Ariel Castro, el verdugo de las tres jóvenes que raptó y encarceló durante diez años en su casa de Cleveland, afronta una posible petición de pena de muerte por parte del fiscal, basada en los abortos que provocó, golpeando numerosas veces el vientre de la gestante y haciéndole pasar hambre. El fiscal, Timothy McGinty, describe la casa como cámara de tortura y prisión privada y quiere actuar en consecuencia. Los cargos de momento presentados contra Castro cuatro de secuestro y tres de violación supondrían una condena de al menos 21 años. Se estima que el juez determinará una condena claramente mayor, pero ante la posibilidad de que la pena se quede corta por la atrocidad de los crímenes, el fiscal plantea aprovechar una especificación de la ley de Ohio, que prevé la pena capital para asesinato agravado durante en el curso de un secuestro McGinty indica que podrían considerarse asesinatos los cinco abortos forzados que ya han sido declarados por la víctima Michelle Knight. En cualquier caso, la decisión la tomará el gran jurado que debe reunirse para fijar los cargos. Las pruebas de ADN han demostrado que Castro es el padre de la niña Jocelyn. La niña es hija de Amanda Berry. Nuevos detalles de la investigación revelan la sorpresa de los propios agentes por una depravación más allá de lo imaginable Además de los abusos sexuales, Castro mantuvo a sus víctimas Foto de la ficha policial del presunto secuestrador y violador Ariel Castro bajo una continua amenaza psicológica, llevándolas al sótano donde inicialmente las había mantenido encadenadas para advertirles de que podían volver a ser encerradas allí, y premiándoles con autorización para ir al lavabo o tomar alguna ocasional ducha. A la vez, las amenazaba de muerte para que no hicieran ningún tipo de ruido las raras veces que una visita entraba en la casa. Así, Angie Gregg, una de las hijas de Castro, asegura que nunca había notado nada extraño cuando había ido a ver a su padre. Según relató a la CNN, cuando ella llamaba a la puerta, él se tomaba una eternidad para abrir Cuando REUTERS Angie Gregg, hija de Castro Un día lo fui a visitar y quise ver mi habitación. No me dejó porque me dijo que allí había mucha basura finalmente aparecía, lo hacía detrás de una ventana, señalando que el acceso debía hacerse por la parte trasera. Gregg recuerda que esos encuentros eran normales y cordiales, pero a veces él desaparecía y no daba explicaciones de su ausencia En un ocasión, la hija pidió subir a la habitación que había ocupado de pequeña, pero Castro le quitó la idea. Oh, cariño, hay mucha porquería ahí arriba le dijo para disuadirla. LILLIAN RODRÍGUEZ. MADRE DE ARIEL CASTRO RICKY SÁNCHEZ. AMIGO DE ARIEL CASTRO Estoy sufriendo mucho. Siento mucho lo que ha hecho mi hijo Lillian Rodríguez, la madre Ariel Castro, ha pedido perdón a las jóvenes secuestradas y violadas por su hijo. Estoy sufriendo mucho, que las chicas me perdonen, siento mucho lo que ha hecho mi hijo declaró. Aseguró que nunca supo nada sobre sus crímenes no tengo nada que ver con lo que hizo mi hijo y expresó su compren- sión hacia padres y allegados de las víctimas. Otros miembros de la familia Castro pidieron que esta no sea estigmatizada No tenemos sangre de monstruo en nuestras venas dijo Angie Gregg, una de las hijas de Ariel Castro, quien como sus otros hermanos tuvo palabras muy duras contra su padre. Le llamó el criminal más maligno, vil y demoníaco Que le ejecuten dijo Arlene Castro, otra de las hijas, que ha pedido perdón a una de las víctimas, Gina DeJesus, de la que era amiga. Todos ellos aseguran que no piensan visitar a su padre en la cárcel. Le pregunté qué eran esos ruidos porque solo él y yo estábamos allí Ricky Sánchez era uno de los pocos que entraban en casa de Ariel Castro. Iba de vez en cuando a tocar el bajo. Una de las veces escuchó ruidos. No sé de dónde venían. Le pregunté que de dónde venían, pues solo él y yo estábamos allí declaró a Televisión Española. El detenido, según su amigo, tenía siempre la música muy alta y llegó incluso a ver a la hija de Amanda Berry, que Castro le presentó como su nieta. Pero Ricky Sánchez nunca alcanzó a sospechar que la vivienda de su amigo, con el que chateó poco antes de ser detenido, se había convertido desde hacía una década en un infierno para tres jóvenes. Me siento mal porque ellas no pudieron gritar o hacer algo para que yo pudiera ayudarlas se lamenta Sánchez recordando los días que pasó tocando con Castro y otros amigos próximos del acusado en el salón de la casa, a pocos metros de donde las chicas estaban confinadas y torturadas.