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58 CULTURA LUNES, 6 DE MAYO DE 2013 abc. es cultura ABC 3 años, heredó de él su gusto orientalista por todo lo exótico) se casó con Cecilia Madrazo, hija y hermana de famosos pintores. Pero curiosamente es en pintura donde fue menos rompedor comenta Guillermo de Osma En plena irrupción de las vanguardias, nunca se plegó a las modas. Pasó de La Bauhaus, mantuvo su fidelidad por la figuración, por la pintura tradicional. Sigue a Tiziano, Tintoretto, Velázquez... Fue un posmoderno avant la lettre. No se esforzaba por enseñar sus pinturas Donde sí fue un innovador total, un revolucionario, es en lo relacionado con la ciencia y la tecnología. Estudió Física y Óptica y a lo largo de su vida registró muchas patentes: inventó un sistema de impresión textil, otro de iluminación de espectáculos y la llamada Cúpula Fortuny, que supusieron una auténtica revolución en la puesta en escena teatral del siglo XX... Y hasta un medio de propulsión para embarcaciones. A la izda, el artista en los años 40. Arriba, un retrato que hizo a su esposa, Henriette, en 1935. Abajo, Lauren Hutton con un diseño de Fortuny La moda le dio la fama Pero fue en el ámbito de la moda donde alcanzó mayor fama. Siguiendo su interés por lo exótico y oriental, le entusiasmaban los kimonos, caftanes, chilabas, saris... Sus dos grandes logros: la seda plisada y los terciopelos estampados. Han pasado a la Historia el chal Knossos (de inspiración cretense) y, sobre todo, el Delphos de satén de seda, finamente plisado, es más una obra de arte que un vestido que lucieron mujeres de bandera como Isadora Duncan, Peggy Guggenheim, Sarah Bernhardt, Lauren Hutton, Lauren Bacall... Natalia Vodianova llevó uno en la gala del Met de 2011. Y Annie Leibovitz amortajó a Susan Sontag con un Delphos, aunque al parecer no era original. Mariano Fortuny liberó a las mujeres de sus corsés mucho antes que Coco Chanel, aunque ella se llevó la gloria. Orson Welles utilizó trajes de Fortuny en su Otello La sombra de su herencia es alargada y llega hasta Miyake, Lagerfeld... Balenciaga le admiraba profundamente. Sus obras están en los mejores museos del mundo: el Victoria Albert, el Metropolitan, el Smithsonian... El Museo del Traje de Madrid recibió en 2003, por parte del Ministerio de Cultura, 88 piezas de vestir y 144 fragmentos de telas estampadas originales de Mariano Fortuny. Fue una dación en pago de impuestos por parte de Inditex. Mariano Fortuny ayudó a romper las barreras entre las bellas artes y las artes decorativas. Hoy, arte y moda van de la mano, como podemos ver en Sevilla con las santas de Zurbarán y la recreación que han hecho de sus vestidos nuestros diseñadores más internacionales. El mago de Venecia FOTOS: MUSEO FORTUNY, VENECIA Mariano Fortuny El renacimiento del Da Vinci moderno El galerista Guillermo de Osma rescata en un libro la figura de este artista total NATIVIDAD PULIDO MADRID El Palacio Orfei, junto al Gran Canal, fue la fabulosa cueva de Alí Babá donde este alquimista puso patas arriba el mundo de la moda (sedas plisadas, terciopelos estampados) el teatro (revolucionó con sus inventos la puesta en escena del siglo XX) y hasta creó un medio de propulsión para embarcaciones. Su curiosidad era insaciable. Cual Da Vinci moderno, este humanista de porte distinguido, 1,82 de estatura y ojos azules, tocó casi todos los palos, y de manera ejemplar, aunque no fue en el Renacimiento, sino en plena Belle Époque. Trabajador incansable, él se lo guisaba y él se lo comía: fabricaba los colorantes y pigmentos que utilizaba, estampaba sus grabados en un tórculo que tenía en su biblioteca, inventó su propio papel fotográfico, diseñó los muebles y lámparas de su casa y las máquinas para imprimir sus tejidos, que él mismo confeccionaba; encuadernaba sus libros... Este MacGyver patrio no es otro que Mariano Fortuny y Madrazo (Granada, 1871- Venecia, 1949) Hace décadas, un jovencísimo estudiante de Historia del Arte, Guillermo de Osma hoy uno de nuestros galeristas más reconocidos se topó de bruces en Calcografía Nacional con unos grabados de temas wagnerianos, muy simbolistas, que llamaron poderosamente su atención. Su autor, Mariano Fortuny y Madrazo. Quiso saber más de él, pero tan solo halló su obituario. Buceó entonces en archivos, bibliotecas y museos tras su rastro. Una vez recompuesto el puzle de su vida y su obra publicó en 1980 una monografía en inglés. Más de 30 años después, ve la luz en español, revisado y actualizado, aquel libro, rebautizado Mariano Fortuny. Arte, ciencia y diseño (Ollero y Ramos) que se ha presentado en el Museo del Prado. Aquel artista desconocido lo es hoy mucho menos. Se han escrito libros, artículos, tesis doctorales y se han organizado exposiciones en España y en el extranjero. No oculta De Osma su fas- cinación por este personaje fantástico, tan rico, difícil de aprehender y clasificar Enigmático y misterioso, tiene mucho, dice, de alquimista, de mago encerrado en su torre de marfil, una fabulosa cueva de Alí Babá en pleno Gran Canal veneciano: el espléndido Palacio Orfei, hoy sede del Museo Fortuny. Fue un revolucionario, un innovador total que experimentó con todo advierte De Osma. Pintor, grabador, fotógrafo, escenógrafo, diseñador, inventor... He estado interesado en muchas cosas, pero siempre he considerado la pintura como mi profesión confesaba. Los genes mandan. Hijo del célebre pintor Mariano Fortuny y Marsal (aunque su padre murió cuando él tenía solo