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34 ABCdelDEPORTE REAL MADRID El vestuario y Mou LUNES, 6 DE MAYO DE 2013 abc. es deportes ABC El club espera que el fuego El Madrid intentará que la convivencia entre Mourinho y sus jugadores sea aceptable hasta llegar a la final de Copa del Rey el próximo día 17 El Madrid no tomará medidas, solo espera que no haya más declaraciones del vestuario contra Mou y se pueda jugar la Copa con cierta serenidad JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID S IGNACIO GIL alió Cristiano, miró con ese rostro ceñudo que pone cuando pierde, asunto que le irrita sobremanera, y sus palabras dieron la alarma: ¿Mourinho? que vaya donde quiera. A mí me importa el Real Madrid y yo Había que mirar más allá de las palabras para ver lo que significaban. Era que en el vestuario blanco habían olido sangre y ahora iban a ir a degüello. Si el entrenador les había pasado algún tipo de factura, ahora que estaba a punto de irse, rendidos sus últimos reductos en Dortmund, era hora de devolver la moneda. Después de la espita abierta por Cristiano Ronaldo fue Pepe el que habló. Lo hizo tras el partido ante el Valladolid, al comprobar que la mayoría del Bernabéu se mostraba irritado contra Mourinho, no se sabe si por la andanada que le había lanzado a Casillas diciéndole que había pedido el primer año a Diego López o, con más probabilidad, porque se había perdido contra el Borussia Dortmund, que ya se sabe que las aficiones se mueven más por resultados que por otros hechos. Lo cierto es que la quiebra en el vestuario madridista ha dejado de serlo porque ya parece que son más los que se alejan del barco incendiado de Mou que los que permanecen en él. Suele pasar cuando los jugadores ven que el mandatario va a dejar de serlo. Unos van para un lado y otros para otro. El asunto no ha calado en las altas esferas madridistas. Arriba dicen que cada cual tiene que tener su opinión y que no van a hacer nada al respecto porque nada hay que hacer. No creen que la diferencia de opiniones entre los pesos pesados del vestuario y su entrenador vaya a repercutir en la final de la Copa del Rey porque piensan, y con razón, que son profesionales de primera y que nada de eso va a repercutir en el juego. Lo que, evidentemente, verían con buenos ojos es que se llegase con cierta tranquilidad al día 17 y que no se produjesen más declaraciones de unos contra otros. No van a pedir nada a los jugadores, al menos oficialmente, porque confían en el buen juicio de todos. De cualquier caso, el año ha sido duro, desde la pretemporada hasta el final. En el caso de Casillas, el asunto resulta extraño. Desde que le relegaron a la suplencia para poner a Adán, en mejor forma según Mourinho, el portero no dijo nada. Tampoco lo dijo cuando se lesionó, ni cuando volvió y le sentaron en el banquillo para poner a Diego López, portero excepcional por otra parte. Todo lo más que dijo Íker fue para alabar a su compañero Diego López y para tener buenas palabras con su entrenador. No fue recíproco. Karanka miró para otro lado cuando le preguntaron si el portero se entrenaba correctamente. Tuvo que ser el propio Mou el que saliera y dijera que se entrenaba muy, pero que muy bien. Parecía que el asunto se podía reconducir hasta que el técnico soltó lo de ojalá me hubiesen dado a Diego López el primer año Con Sergio Ramos hubo sus más y sus menos por asuntos tácticos en los primeros partidos de Liga y la relación se enfrió. Y el asunto quedó así: rumores de que los dos españoles iban por un lado, Cristiano por el suyo y el resto divididos en los que iban a muerte con su entrenador y los que nadaban entre dos aguas. El punto de inflexión Fue a partir de noviembre, en el momento en que Mou dejó deslizar que no iba a seguir, probablemente porque veía que no conseguía todos los adeptos que necesitaba, cuando las posturas empezaron a radicalizarse. Los rumores de que había muchos jugadores descontentos se afianzaron. El sentimiento general que había es que Mourinho había exigido tanto durante estos años pasados que la convivencia se había vuelto mucho más que complicada. El entrenador empezó a disparar, algunas veces incluso Sin repercusiones El club está convencido de que las diferencias entre Mourinho y parte del vestuario no influirán en la final de Copa pues confía en la profesionalidad de los jugadores El lógico desgaste La continua exigencia del técnico portugués durante tantos años seguidos ha ido creando una fricción que ha repercutido en su relación diaria con el vestuario