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80 MADRID VIERNES, 26 DE ABRIL DE 2013 abc. es madrid ABC La Policía Municipal aglutinó a los jóvenes en el montículo de la plaza de Menéndez Pelayo del campus Más de 5.000 jóvenes asedian la Complutense con un macrobotellón San Cemento la fiesta de los arquitectos, desbordó el campus. Por la mañana, la misma Universidad fue el escenario de altercados radicales TATIANA G. RIVAS MADRID N o fue la Cámara Baja ayer el escenario protagonista del 25- A, sino la Universidad Complutense. La convocatoria de San Cemento patrón oficioso para los estudiantes de Arquitectura Técnica en Ciudad Universitaria, congregó a cerca de 6.000 personas, según el cálculo de la Policía Municipal. Más que centrarse en tirar botellas a las Fuerzas del Orden, como hacían grupos radicales en los alrededores al Congreso, estos cinco millares de personas las bebían. La cita anual solo tenía dos cometidos: beber y fumar tabaco y droga al aire libre desde las doce de la mañana hasta bien entrada la noche, o bien alcanzada una buena cogorza. El año pasado, según informó un alto mando de Policía Municipal, la jarana se alargó hasta las dos de la madrugada. Aglutinados en un punto Los miles de jóvenes fueron repartiéndose por todo el campus con su suministro etílico desde el mediodía. Después de comer, la avenida de la Complutense, sobre todo en la zona donde se encuentra la Facultad de Ciencias de la Información, ya estaba desbordada de gente. Los funcionarios del Cuerpo Municipal desplegados en la zona desalojaron a los bebedores de ese lugar para evitar cortes de tráfico. Se trata de una concentración ilegal que ha sido convocada a través de las redes sociales. No podían estar en esa zona manifestó la responsable de la unidad. Les desplazaron y se aglutinaron en el montículo de hierba de la plaza de Menéndez Pelayo. Esta novedad hizo que los propios participantes se quedaran perplejos por la gran cantidad de gente congregada. Jamás había visto esto así y es mi quinto año apuntaba un estudiante de Derecho. Poco hueco había entre las personas. El césped de este montículo apenas se dejaba ver entre los múltiples cuerpos, los cartones de vino, los plásticos de vasos, bolsas de hielos, comestibles y botellas de cristal esparcidos. Una bruma de humo sobrevolaba las cabezas, imponiéndose el olor a marihuana y hachís sobre la fragancia primaveral y humana. La música retumbaba en altavoces de varios vehículos que intentaban poner sintonía al macrobotellón Pero el griterío era tal que se comía cualquier nota. Cinco chicas, con sus respectivos vasos de mini de calimocho vino y Coca Cola en mano salían de la marabunta estancada abrumadas. Es un agobio. Vámonos a otra zona decían con caras exhaustas. Sin sanciones La Policía se centraba en que no se dispersaran muchas ovejas del rebaño y que perjudicaran la circulación rodada, pero aun así, algunos establecían su campamento de alta graduación en distintos puntos. No sacaron la libreta ayer los funcionarios para sancionar esta práctica prohibida por ley y sancionable con hasta 600 euros de multa. Podían hacerlo, porque la Ciudad Universitaria es de uso público. Pero su misión ayer era facilitar la circulación al tráfico. La fiesta de ayer fue un paréntesis, una cita ineludible, antes de que los universitarios se presenten a los exámenes finales. Aunque no solo había estudiantes de la Complutense entre la multitud. También procedían de otras facultades de la región. Incluso algunos que nada tenían que ver con Once detenidos Radicales violentos tomaron una facultad del Campus de Somosaguas por la mañana