Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES, 26 DE ABRIL DE 2013 abc. es ABCdelOCIO 65 E n escena CRÍTICA DE TEATRO Cabaret con fantasmas ¡AY, CARMEL A! MUSICAL La Chunga El Teatro Español tiene la intención de poner en pie todo el teatro de Mario Vargas Llosa, y comienza con La Chunga La obra se sitúa en Piura, una ciudad de Perú donde se encuentra el bar que regenta La Chunga, en el que se reúnen los inconquistables a beber y a jugar. Uno de ellos, Josefino, lleva un día a su última conquista, Mechita. Las deudas de juego hacen que Josefino venda a su mujer. Joan Ollé dirige a un reparto formado por Aitana Sánchez- Gijón, Irene Escolar, Asier Etxeandía, Jorge Calvo, Tomás Pozzi y Rulo Pardo. La escenografía es de Sebastià Brosa, las luces de Lionel Spycher y el vestuario de Miriam Compte. La Chunga Madrid. Teatro Español. Hasta el 16 de junio. De martes a domingo, 20.00 h. Autor: José Sanchis Sinisterra. Adaptación: José Luis García Sánchez. Dirección: Andrés Lima. Composición y arreglos: Joan Valent. Director musical: Julio Awad. Escenografía y vestuario: Beatriz San Juan. Iluminación y proyecciones: Valentín Álvarez. Coreografía: Teresa Nieto. Intérpretes: Inma Cuesta, Javier Gutiérrez, Marta Ribera, Javier Navares, Álvaro Morte, Pablo Raya y Javier Enguix. Teatro Reina Victoria. Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN os fantasmas de la memoria del viejo cómico vencido Paulino regresan de nuevo a las tablas un cuarto de siglo después de su estreno. Y lo hacen con la música en los huesos para edificar otra vez, aunque de otro modo, aquella historia de dignidad y derrota. Muy bien adaptada por José Luis García Sánchez, la obra de José Sanchis Sinisterra adquiere nuevas dimensiones al desarrollar el contenido musical latente en ella y ser servida por Andrés Lima como una suerte de cabaret ber- L linés arrevistado sobre todo al comienzo que tiene su maestra de ceremonias en la formidable Marta Ribera, narradora y catalizadora de la acción y, una vez más, demostrando que es una actriz de teatro musical como la copa de un pino: canta, baila, actúa, y todo lo hace bien. La mezcla de las canciones antiguas y de las compuestas para la ocasión por Víctor Manuel, Pedro Guerra, Vanesa Martín y Joan Valent es muy atractiva, y funciona estupendamente en un paisaje musical que tiene como leitmotiv de fondo una versión elegíaca de Suspiros de España y el dramático ¡Ay, Carmela! evocado en el título. Magníficos también el machiembrado de Funiculì, funiculà y Fiel espada triunfadora y la contraposición del Jarama Valley que entona un miembro de las Brigadas Internacionales con el Giovinezza cantado por el capitán italiano. A subrayar un par de licencias cronológicas: la habanera Yo te diré fue compuesta en 1945 (letra de Enrique Llovet y música de Jorge Halpern) para la película de Antonio Román Los últimos de Filipinas por lo que no pudo ser cantada durante la Guerra Civil, igual que la graciosa rumba Que viene el coco, mamá deliciosamente interpretada por Inma Cuesta, que pertenece a la revista de 1948 ¡A La Habana me voy! de Antonio y Manuel Paso, con música de Francisco Alonso y Daniel Montorio. Lima combina hábilmente todos los elementos y consigue un espectáculo divertido y emocionante, de muy buen acabado, aunque el adelgazamiento del texto deje algo difuminada la implicación de Carmela con los brigadistas prisioneros y, por tanto, no se justifique suficientemente el gesto suicida de la cantante, que hasta poco antes, aunque mostrando su genio, intentaba sobrevivir en las aguas revueltas de la contienda. La pareja protagonista está perfecta, Inma Cuesta es una Carmela arrebatadora y sensual de preciosa voz melódica, y Javier Gutiérrez, en un gran trabajo, imprime a su Paulino un entusiasmo empañado de desvalimiento y humor desolado que se mete al público en el bolsillo. Eficaz y afinado el resto del reparto. La dolce vita En un lugar de la Mancha POR FERNANDO R. LAFUENTE N i siquiera para los exquisitos ilustrados de la Enciclopedia francesa, allá por el siglo XVIII, El Quijote era una obra más. Ortega, Lukáks o Bajtín, primeros teóricos sobre el género de la novela, glosaron el nacimiento de un género en esta obra de Cervantes. No hay, por tanto, mejor manera de cerrar esta semana que con un regreso siempre regresaremos a Cervantes a la lectura del clásico de los clásicos que, además, es nuestro contemporáneo. Frente al aluvión de libros nuevos, la lectura de El Quijote es un soplo de aire fresco, limpio, un vendaval de sugestivas aventuras y avatares, anhelos y miserias, narrado en una lengua pulcra, elegante, irónica, canalla, romántica y melancólica. Volver al Quijote es viajar a las esencias de la literatura, es un reposo frente al tráfago fatal de los días presentes, un lugar para contemplar el tiempo y recrearse en la más formidable de las prosas narrativas jamás escritas. Es detener las horas, sosegarse, alumbrar, en las infelices hazañas del caballero de la triste figura, el destino de una ensoña- ción. De las múltiples ediciones en las librerías hoy disponibles, valga una, conmemorativa, excelente en la fijación del texto por parte de Francisco Rico, atractiva en su presentación y acompañada de firmas del calibre de Francisco Ayala, Mario Vargas Llosa o Martín de Riquer entre otros, como fue la publicada por la Real Academia Española el año (2004) en que se cumplía el IV Centenario de la primera edición. Cervantes escribe un tratado sobre la ficción y la realidad que marcó a la literatura no ya hasta hoy, sino hasta el final de los siglos. Siempre Rafael Rivelles y Juan Calvo en la película dirigida por Rafael Gil ABC Don Quijote de la Mancha Miguel de Cervantes. Alfaguara- Real Academia, Madrid, 2004. 1.350 páginas. 9,50 euros Don Quijote de la Mancha Director. Rafael Gil. España. 1947. 137 minutos El Corregidor Jerónimo de Ceballos, 2. Tel. 926 86 06 48. Almagro. Ciudad Real hay que volver al Quijote porque es una iluminación en la sombra, un monumental tratado sobre la libertad. El privado homenaje al escritor es bueno rubricarlo con una visita a una de las más logradas adaptaciones cinematográficas como es la que realizó Rafael Gil en 1947. Con un plantel de excepcionales actores, Rafael Rivelles en un Don Quijote excelso, aventurero y soñador, al tiempo que melancólico y vencido; un sublime Juan Calvo en el conmovedor papel de Sancho, así como el resto, Juan Espantaleón, Fernando Rey, Sara Montiel, Manolo Morán, María Asquerino. Una gran producción de Cifesa y unos escenarios, fotografía, paisajes y banda original que aún conservan, como película de época, el sabor añejo de la compasión por el personaje y el regocijo por las tramas, por las andanzas desdichadas del manchego y su leal acompañante. Y de gratitudes es la soberana comida manchega en El Corregidor, en Almagro, plaza del teatro clásico español. Allí la fiesta de los aperitivos no tiene fin, migas, pisto manchego, berenjenas de la localidad, gachas de Almortas, paté de perdiz, tasajo, torreznos (especial el crujiente con carabinero) Y de camino, las extensas llanuras por donde Alonso Quijano buscaba desfacer entuertos. Sí, en un lugar de la Mancha se creó un género literario inmortal, y bendito sea quien todavía no haya leído tal monumento porque descubrirá el paraíso sentado en el muelle sillón de su estancia.