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ABC VIERNES, 26 DE ABRIL DE 2013 abc. es ABCdelOCIO 49 El deslumbrante circo de cinco pistas IRON MAN 3 Dirección: Shane Balck. Intérpretes: Robert Downey Jr. Gwyneth Paltrow, Ben Kingsley. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR H Un villano con estética oriental para Iron Man 3 ABC Ben Kingsley, el Mandarín Los villanos siempre creen tener la razón DAVID MARTOS ir Ben Kingsley (1943) regresa al cine comercial para interpretar al Mandarín, el villano de Iron Man 3 Con una vestimenta estrafalaria, mezcla de todas las amenazas que se ciernen sobre Occidente, este terrorista, casi predicador, atemoriza a los americanos... y se termina enfrentando con el superhéroe en la nueva entrega de la franquicia Marvel. ABC charló con el actor en Londres. ¿Es el Mandarín uno de sus villanos más complejos? Villano es una palabra mágica. Los villanos clásicos creen que tienen la razón, así comienza Ricardo III todo está mal y lo voy a arreglar. Mi Mandarín tenía que tener esa profunda sensación de estar en lo cierto. ¿Y cómo preparó a ese terrorista tan arquetípico? Cada vez confío más en el material documental. Y lo que he encontrado, desde el año 1933, es que los malvados tienen esa impresión de llevar la razón y de estar predestinados a algo. ¿Por qué cree que resulta tan desconcertante su personaje? Su retórica ataca la iconografía occidental, lo que nos resulta familiar, S con una voz que también le resulta familiar al público. Es una amenaza que no parece extraña. Mi línea favorita del guión es: Sabes quién soy, no sabes dónde estoy y nunca me verás llegar... ¿Y no le daba miedo interpretar un papel tan relacionado con los hechos violentos que siguen ocurriendo hoy, como en Boston? Tuve el privilegio de interpretar a Hamlet en la Royal Shakespeare Company, y él decía que había que reflejar la naturaleza en el espejo. Al público le gusta que le cuenten historias que les hablan a ellos, en su mundo y con sus problemas. Shakespeare es importantísimo para usted... ¡Es que siempre tiene razón! Allá donde vayas, en cada capital del mundo, encontrarás una producción de Shakespeare. Porque lo que no ha cambiado es ese modo de Sueños de dirección No podría hacerlo como Polanski o Spielberg, pero si las circunstancias me acorralaran podría tener que dirigir una película comportarse. Puedes ver Hamlet hoy y nos verás a nosotros en ella. ¿Hay espacio en una franquicia así para el trabajo minucioso del actor? ¡Muchísimo espacio! Esta saga confía mucho en sí misma, tiene un estilo muy desarrollado. Tanto Robert como Don Cheadle me recibieron con cariño y me invitaron a unirme a su estilo, me dieron un espacio para experimentar dentro de su historia. Me permitieron dejarme llevar y asumir riesgos. ¿Sigue yendo al cine? Lo hago siempre que puedo, sí. Desde que era niño me encanta entrar en los cines, y siempre me da pena volver al mundo real cuando la película termina. ¿Por qué no ha dirigido nunca? Ahora estoy produciendo películas, tenemos una cartera de cinco. Y en este momento, sentado aquí, no creo que quisiera dirigir ninguna de ellas. He trabajado con tantos grandes directores... ¡no podría hacerlo como ellos! Sin embargo, las circunstancias pueden acorralarme y podría tener que dirigir. ¿Es la comparación con Spielberg o Scorsese la que le da miedo? Cuando trabajé con Steven, con Marty, o con Roman Polanski, tipos maravillosos, nunca se me pasó por la cabeza que yo pudiera hacer lo que ellos hacían. Por el momento soy profundamente actor. ay que reconocerlo. En el universo Marvel las cosas se han puesto complicadas, de forma relativa, claro. Si tu penúltima película recauda mil millones de dólares y la última 1.500, hemos de reconocer que el listón está alto. El económico, que del artístico ni hablemos. Es fácil en las secuelas caer en la tentación: hay una vía abierta que es más grande que el Cañón del Colorado, así que tiro por ahí, tuneo aún más el coche y listo. Pero, evidentemente, eso sería una boutade carente de otro color que no sea el del oro. Por eso se agradece a Shane Black el camino de minas que ha escogido. que ha sido quitar la máscara a Stark y hacerlo más humano, pero lo ha hecho sin prescindir de la pirotecnia, a la que ha llevado a su máximo nivel. Es una buena decisión teniendo en cuenta que el que está dentro de la máscara es Robert Downey Jr. un grandísimo actor al que dicho antifaz estaba ahogando con esos juegos de narcisismo prepotente y ególatra que no le dejaban ver su gran faz. Así que tenemos un circo con cinco pistas: el espectáculo en sí, ampliado mil veces con multitud de Iron Man en escena; la presencia, impagable, de un formidable Ben Kingsley en el Mandarín; los giros acertados de guión con sus diálogos; sobre todo, la faceta personal, de acción y mente, de un Stark más humano y cercano, con sus temores, sus dudas y vacilaciones; y el propio mérito de Black, que ha logrado que todo funcione. Con la que está cayendo ya es mucho.