Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 ESPAÑA VIERNES, 26 DE ABRIL DE 2013 abc. es españa ABC Fracasa el asedio al Congreso, que acabó con pequeñas escaramuzas Apenas un millar de personas secundaron la protesta, que estaba nutrida por decenas de grupos de ultraizquierda y antisistema CRUZ MORCILLO MADRID L a Plataforma 25 A Asedia el Congreso fracasó estrepitosamente en su convocatoria. Nunca antes una cita similar había reunido a tan poca gente, un millar de personas, según fuentes policiales, que no obstante provocaron un despliegue policial sin precedentes. Más de 1.400 agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) -en algún momento habrá que evaluar el altísimo coste de estos servicios- -se desplegaron en torno al Congreso, a la plaza de Neptuno, en Sol, Atocha y otros puntos calientes. El fracaso fue tan grande que la propia plataforma anunciaba a las diez de la noche que se retiraban y renunciaban a continuar con la misma durante la noche. Continuar con la estrategia no tiene sentido por el insuficiente apoyo social indicaron en su cuenta de Twitter. A las 20.30, tras una tarde tediosa, casi festiva, si no hubiera sido por las estrafalarias proclamas y las ganas de algarada que se olían en el ambiente, un grupo de radicales comenzó a zarandear las vallas centrales y arrojar latas de cerveza, bolas y piedras a los policías que estaban al otro lado y a los que se habían dedicado a insultar y provocar en las horas anteriores. Un petardo, la señal El lanzamiento de un gran petardo fue la señal de salida para que empezara la jarana incívica que hasta entonces se asemejaba a un botellón al aire libre, grabado, eso sí, por decenas de periodistas y seguido por otros tantos curiosos. A continuación se sucedieron las respuestas de los agentes y los asediadores optaron por disgregarse en numerosos grupos reducidos hacia Atocha, hacia la Bolsa y hacia la plaza de Cibeles. En el paseo del Prado, frente a la cafetería que se hizo famosa en una protesta anterior y que también fue apedreada ayer, algunos embozados comenzaron a arrancar adoquines y arrojarlos contra los policías y contra cualquiera que se cruzaba en su camino. Menos de tres cuartos de hora duró la escaramuza en Cibeles, que se fue moviendo por distintos puntos de esta zona de la ciudad en una especie de insidioso y repetitivo juego del ratón y el gato. A las diez de la noche habían sido detenidos ya quince individuos, que se sumaban a los quince arrestados en las horas previas a la protesta. Uno de los primeros de la tarde fue un menor ecuatoriano, interceptado en la estación de metro de Sol, con numerosos petardos en una mochila. Otro llevaba rodamientos, e incluso hubo un capturado cuando al pedirle la identificación en Neptuno se averiguó que tenía una orden de búsqueda pendiente por violencia de género. Pese al control policial que se ha ejercido en los últimos meses, otro de los alborotadores detenido es un miembro del grupo ultra Bukaneros que portaba un cuchillo en una mochila. En los primeros enfrentamientos de la noche entre agentes y manifestantes resultaron heridos 13 policías. No sabemos hasta qué hora están mareándonos. No hay orden de finalización de servicio. Cuando se cansen explicaba un agente de la UIP de Madrid entre la resignación y el hartazgo. Incluso ellos estaban sorprendidos de la reducísima protesta, que no ha sido comunicada en ningún momento y que nació y engordó con el exclusivo apoyo de internet y redes sociales. La convocatoria de ayer, la más radical de cuantas se han celebrado, evidenció la importancia que para estos grupos tiene el apoyo de colectivos más organizados como el 15- M o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) cuyo corte contestatario no tiene nada que ver con el radicalismo de quienes ayer querían tomar el Congreso. Ambos movimientos se desligaron del asedio y eso se notó en los enormes huecos de la plaza. Okupas y anarquistas Detrás de la convocatoria hay medio millar de ultras de izquierda, pero no han acudido muchos de ellos porque los tenemos identificados. Esperaban a ver la cantidad de gente que secundaba la concentración para enmascararse en esa pantalla humana aseguró el inspector jefe de UIP Javier Nogueroles. La estética clásica anarquista y okupa era la predominante, la que capitaneaba las proclamas antifascistas y libertarias aderezada con las litronas y los porros de marihuana. Llamativo el número de menores que, casi a modo de pasatiempo, pero con ferocidad, se dieron cita en las primeras horas de la manifestación. En la imagen, el petardo que incendió la mecha de los incidentes IGNACIO GIL