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60 CULTURA MIÉRCOLES, 17 DE ABRIL DE 2013 abc. es cultura ABC Excesos operísticos Vivimos un momento en la ópera en el que se gasta el dinero en metalurgia y no en el canto y la música do desmontar a Wagner, pero las sátiras sobre él son más potentes porque da mucho de sí. El gran trayecto de su obra es motivo de chanza bromea. Pero dentro de toda parodia se encierra también un mensaje: En el fondo de la obra se habla de las responsabilidades de los artistas, que no son sólo con la contemporaneidad sino también hacia el futuro De ahí que Boadella reabra una vieja herida: la vinculación de la música del compositor alemán con Hitler y el nazismo. Wagner tomó un camino que tiene unas consecuencias argumenta. De Verdi, con más jugadores en su equipo (casi todo el plantel de cantantes y actores se confiesa verdiano) además de la música también se hablará de sus aportaciones políticas, como su apoyo a la unificación italiana El espectáculo, polarizado musicalmente en dos parejas una que defiende a Verdi (José Manuel Zapata y María Rey- Joly) y otra a Wagner (Elvira Sánchez y Antoni Comas) contará con un árbitro, el dueño de la taberna (Luis Álvarez) que pondrá paz y un poco de zarzuela hay que tirar para casa entre fragmentos de arias de óperas como El trovador La Traviata Otello Aida en un lado del ring; y Tristán e Isolda Tannhäuser Sigfrido y Parsifal en el otro. Boadella confiesa su satisfacción por el trabajo realizado por el elenco durante más de dos meses de ensayos en un montaje en el que ha querido profundizar en la interpretación: Ese es uno de los grandes problemas de los cantantes líricos Otro, según señaló, que vivimos un momento en la ópera en el que se gasta el dinero en metalurgia y no en el canto y la música, y aquí ha sido al revés José Manuel Zapata y María Rey- Joly, ante la mirada de Boadella, durante la presentación a la prensa BELÉN DÍAZ Duelo musical y teatral entre Verdi y Wagner, con Hitler al fondo Boadella estrena en los Teatros del Canal su personal homenaje a los dos compositores SUSANA GAVIÑA MADRID El escenario de la Sala Verde de los Teatros del Canal se convertirá desde mañana y hasta el 12 de mayo en una taberna que servirá de escenografía para un duelo muy particular: el que enfren- tará, teatral y musicalmente, a Giuseppe Verdi y Richard Wagner, dos compositores de los que este año se celebra el bicentenario de su nacimiento. Albert Boadella, responsable artístico de los Teatros del Canal y exdirector y fundador de Els Joglars, ha querido brindarles un homenaje muy personal, en el que no faltan la parodia y la crítica. El pimiento Verdi (un homenaje a un conocido restaurante madrileño, habitual parada de muchos cantantes) es un espectáculo no apto para puristas ni talibanes de la ópera, que pueden sentirse ofendidos en algún momento, como es preceptivo y casi obligado en todo trabajo firmado por Boadella, acérrimo enemigo de las verdades absolutas. Responsabilidad del artista La obra es una pugna entre Verdi y Wagner, un enfrentamiento que existió entre forofos de ambos a principios del siglo XX y que en algunos casos llegó a las manos explica Boadella, citando como ejemplo a su propio padre, un gran verdiano Inclinación que ha heredado el director catalán, de ahí que la balanza del espectáculo pueda pesar más de un lado que de otro. No preten- CRÍTICA DE DANZA Acrobacias para una tragedia ROMEO Y JULIETA Música: Sergei Prokofiev, basado en la obra de Shakespeare. Dirección y coreografía: Goyo Montero. Escenografía y vestuario: G. Montero y Verena Hemmerlein. Dirección musical: Koen Kessels. Intérpretes: Aleix Mañé, Marina Jiménez, Allan Falieri, Javier Monzón, Joel Toledo, Francisco Lorenzo, Compañía Nacional de Danza. Lugar: Teatro Real, Madrid. 16- IV. JULIO BRAVO Paso a paso, José Carlos Martínez va imprimiendo su personalidad a la Compañía Nacional de Danza y emprendiendo el paso hacia su transforma- ción (para eso se le contrató) en un conjunto capaz de abordar un amplio arco de repertorio. Tras la presentación, hace unos días, de un primer programa de corte clásico, ahora levanta de nuevo el telón del Teatro Real para un ambicioso trabajo: una nueva producción de Romeo y Julieta con una coreografía creada por Goyo Montero (otro de los objetivos de Martínez: dar voz a los creadores españoles. Romeo y Julieta se estrenó en 1938. Han sido muchos desde entonces los coreógrafos que la han abordado, inspirados por la música de Prokofiev, una de las más bellas partituras escritas para ballet (aquí excelentemente servida por la orquesta titular del Real) La versión de Montero posee personalidad, claridad, limpieza y expresividad. Es potente, con un lenguaje contemporáneo (no hay puntas) que en muchos momentos roza lo acrobático, lo que le otorga brillantez y virtuosismo, y a cambio pierde por instantes el vuelo lírico que exige la historia y la partitura. Montero muestra un magnífico sentido del espacio y del ritmo y posee evidentes hallazgos escénicos, los momentos de lucha tienen fuerza y dramatismo, y la escena del balcón, musicalmente de una belleza arrebatadora, sí alza el vuelo. Y un divertido guiño a sus mayores y a su origen español, con la inclusión de una jota. Una escena de Romeo y Julieta Entre las novedades de la versión de Montero, destaca la inclusión de un personaje, Mab, al que se menciona en el texto de Shakespeare. El coreógrafo lo convierte aquí en narrador, hacedor y testigo del drama y es una figura inquietante, solemne, que ayuda a subrayar la historia gracias a la magnífica interpretación de Allan Falieri. También la muerte de Mercucio, solo y alejado del cascabel que se suele otorgar a este momento, le confiere un carácter distinto al personaje. En el debe del espectáculo, con una espléndida escenografía móvil, figura el vestuario, íntegramente negro (salvo el blanco y el rojo de Julieta, el gris de Romeo y el granate de Mercucio) que impide distinguir bien a Capuletos de Montescos. En cuanto a la interpretación, la Compañía Nacional de Danza salva con buena nota un exigente envite.