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54 FAMILIA MIÉRCOLES, 17 DE ABRIL DE 2013 abc. es familia ABC Ya es habitual que los chicos se queden todo el fin de semana conectados a la Red sin salir de casa ABC Mi vida es el ordenador Dejan de salir con los amigos, se niegan a cenar, duermen menos... El abuso o el mal uso de internet entre los adolescentes comienza a ser adictivo M. J. PÉREZ- BARCO MADRID sus 17 años, Juan (un nombre ficticio en esta historia) llevaba seis meses encerrado en su habitación. Dejó de acudir a clase en la universidad, de relacionarse con sus amigos, y apenas hablaba con su madre. No salía de casa, salvo alguna vez por la noche para comprar accesorios de informática. Su padre había fallecido cuando él tenía doce años. Había sufrido además acoso escolar. Experiencias demasiado dolorosas y traumáticas para seguir adelante. Así que decidió cortar por lo sano y aislarse del mundo. Desde el universo de su habitación, en internet y con los videojuegos las cosas se veían de diferente forma. No llegó al extremo de los hikikomori japoneses, que comen, orinan y defecan A en su cuarto cuenta Javier García Campayo, el psiquiatra del hospital Miguel Servet de Zaragoza que le trató. Su madre reaccionó antes y acudió a este especialista: Campayo diagnosticó que Juan era un hikikomori. Con tratamiento, salió de su autoencierro. A estas alturas, Juan ya no quiere recordar ese episodio de su vida. Desde entonces- -fue en 2008 cuando se diagnosticó en nuestro país este primer caso de un hikikomori- el doctor Campayo ha visto en su consulta más chavales con problemas similares. En España, los hikikomori ya no son rarezas, son chicos que aparecen con cierta frecuencia en las consultas de psiquiatras y psicólogos afirma. En Japón, sin embargo, se trata de una epidemia: cerca de un millón de adolescentes y jóvenes padecen este síndrome. Se aíslan durante años en un mundo paralelo en su habitación, no mantienen relación con persona alguna, no se bañan o duchan durante meses, no se cortan el pelo, no realizan actividades físicas... La familia del hikikomori sabe que sigue respirando porque devuelve vacía la bandeja de comida que le dejan en la puerta y porque oyen el crujir de la madera en el piso cuando decide dar una vuelta por su pequeño cuarto describe el doctor Jesús J. de la Gandara, jefe del servicio del Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, en el primer trabajo documentado que se publicó en nuestro país sobre los hikikomori. En los peores casos, ni siquiera abandonan su habitáculo para acudir al baño. La familia recoge los restos en bolsas que van acumulando. Muchos se refugian en un universo alimentado por internet: videojuegos, redes sociales, consolas... Son una mezcla de aislamiento social y adicción a las nuevas tecnologías resume Campayo. Mi vida es el ordenador confesaba un chaval de 16 años al psicólogo Sergi Banus, director de psicodiagnosis. es. Estuvo seis meses encerrado en casa- -relata Banús- no iba al instituto y hasta ese momento había sido un estudiante con un buen rendimiento. Tenía a sus padres acorralados porque les amenazaba si le cortaban internet. Es difícil sacar a estos chicos porque te desprecian y no quieren salir de su aislamiento. Era un chico capaz de chatear y relacionarse con sus amigos por internet, pero incapaz de ver a los amigos cara a cara si le visitaban en casa Después de un disgusto ¿Es internet el motivo del aislamiento de los hikikomori o hay otras causas que conducen a los chavales a refugiarse en el mundo virtual? Siempre hay un detonante- -afirma el psiquiatra Campayo- un disgusto, la novia que le deja, los amigos que le presionan o le hacen el vacío... Son chicos más tímidos, con baja autoestima y dificultad para relacionarse. Pueden tener o no altas capacidades. Asociado a ello está el desarrollo de las nuevas tecnologías que facilita la adicción y el aislamiento No hace falta ser un hikikomori, un Incidencia Cerca de 350.000 chicos españoles de 14 a 17 años presentan alguna conducta adictiva a internet