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ABC MIÉRCOLES, 17 DE ABRIL DE 2013 abc. es opinion OPINIÓN 13 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA ANTONIO BURGOS DOS BESOS, DOS En España ya no hay forma de besarle la mano a una señora: en cuantito vas a tomársela, te arrea un par de besos N el chocante santoral laico que nos ha impuesto la ONU, donde dedican cada jornada a los asuntos más absurdos, acabamos de celebrar el Día Internacional del Beso. -Déjese usted de cachondeo. No me diga que hay un Día Internacional del Beso... Pues lo hay, como existe el Día del Corazón, el Día de la Secretaria y yo creo que hasta el Día de Mi Suegra Como Ya Dije. Y los días con cambio de la preposición de por el sin abstinente o el contra objetor: Día Sin Coches, Día contra el Tabaco. Bueno, pues yo cogía la fecha cursilísima que acabamos de celebrar (que es como el Día de los Enamorados pero sin película de Conchita Velasco y sin Cortinglés) y tras el Día Internacional del Beso creaba otras dos jornadas osculares: el Día Sin Besos y el Día contra el Beso. ¡Ya está bien de tanto besuqueo! Porque España se ha vuelto de un besucón que conviene contrarrestar. En España ya no hay forma de besarle la mano a una señora: en cuantito vas a tomársela, te arrea un par de besos que tiembla el misterio. No un beso, no: dos besos. En España antes éramos país de un solo beso, pero ya vamos por dos. Besar señoras era muy francés. A Sevilla lo trajo el pintor y cantautor Benito Moreno, el creador del Ra, ra, ra de la sintonía de El Larguero Venían Benito y su delicadísima mujer Christianne desde la Bretaña francesa. Y cuando nadie besaba señoras, Benito les pegaba un par de besos a la francesa que quedaban todas encantadas por la novedad. Tan francesa como el Marie Claire o el Elle pero en beso. E En poco tiempo, la importación francesa del beso dejó de ser una novedad. Pasó a la historia en toda España la letra del maestro Fernando Moraleda: La española cuando besa, es que besa de verdad Habíamos pasado de aquel beso de amor que no se lo doy a cualquiera a pegarle dos muá, muá, pero bien sonoros besos catetos los llamaba Rocío Jurado) a todo el mundo. Cómo será la cosa de la devaluación del beso y del olvido del besamanos, que verían lo del Papa Francisco I. El Papa dirá que el besamanos, para la Macarena, que en el Vaticano se imponen también los besos. ¿Cuándo hemos visto que a un Papa no le besen el anillo del Pescador, y con genuflexión, sino que le arreen dos besos de tú a tú? Pues su paisana la señora Kirchner, vestida con el uniforme oficial del Cuerpo de Viudas Negras, fue y se los pegó. Porque el Papa cuando besa, es que besa de verdad... infalible. Hasta los hombres se besan ya, aunque no sean árabes. Y los hombres que menos te piensas: los toreros. En los patios de cuadrillas, donde en la competencia del arte llegaba antes Paco Camino y deseaba cornás pà tós ahora entran las figuras y figuritas y antes de liarse en el capote de paseo se lían a besos unos con otros. Como los flamencos, que son también muy de besos entre hombres, quizá por influjo de las costumbres gitanas. En España, que se empezó por un beso a las señoras, ya vamos por los dos besos reglamentarios. Pronto serán tres, como en Suiza. Aquí todo se recorta, menos los besos a las señoras. Y entre caballeros. Hasta hay una alta política del beso. Es la que hace S. M. el Rey, cuando se va por ahí a besar reyes moros y jeques árabes, vendiendo la Marca España a base de ósculos, pues son los reyes primos hermanos como en el Romance de la Reina Mercedes. Y le preguntaron al Rey por qué en Marruecos, por ejemplo, le daba sólo tres besos al Rey y en Arabia Saudí, cuatro. Y borboneando respondió: -Según estén las relaciones, y según la importancia de los temas a tratar en la visita, le doy tres besos o cuatro. Y seguro que se quedó con ganas de añadir: -Y si se trata de venderle el Ave a la Meca o cinco fragatas del Astillero de Cádiz, hasta soy capaz de pegarle al de la chilaba media docena de besos si hace falta... IGNACIO CAMACHO PANTOJA DESMAYADA Aquella viuda trágica, abrumada de luto como una heroína griega, no se merecía esta triste malversación de sí misma SA Pantoja desmayada como una Dolorosa en el Calvario es un icono del paisaje sentimental de España. Lleva treinta años desmayándose, con el mismo gesto desgarrado y expresionista, transido de tragedia y victimismo, desde aquella terrible mañana de septiembre en que el féretro de Paquirri zozobraba entre una multitud estremecida al pie de una zanja funeral repleta de claveles y crisantemos. Pero aquella estampa de luto antiguo, decimonónico, racial, rasgado de ecos de viudez mitológica, un poco entre Yocasta y Andrómaca, se acabó convirtiendo en una especie de logotipo de sí misma, que ha ido banalizando con síncopes y vahídos varios a medida que su peripecia de mujer quebrada por un drama heroico degeneraba en enredos de couché, carnaza de comadres, alboroto de patio de vecindad, hasta acabar en el esperpento picaresco de una corrupción folklórica y como menestral, un trajín ladrillero de cuernos y recalificaciones, un sainete judicial servido a medianoche en los platós de la telebasura y al que sólo le ha faltado un pelo, un día de condena, para cerrar el bucle con el tirabuzón populista del presidio. Ese largo viaje de la dignidad trágica al escándalo pringoso, de Pozoblanco a Marbella, del escenario al banquillo, del aplauso al oprobio, lo ha punteado Isabel con una hilera de desmayos sobreactuados con una especie de creciente rutina escénica que al final ha dejado de suscitar piedad para formar parte de un atrezzo algo desgastado por la reiteración, la monotonía y la costumbre. Los desfallecimientos pantojiles, sus recurrentes lipotimias ante remolinos de curiosos airados y papparazzi implacables, han perdido la fuerza emocional al tiempo que su paradigma de desconsuelo golpeado, de zarandeo moral, se transformaba en sospechas de complicidad con un latrocinio de miarmas que se meaban entre carretas rocieras y transportaban billetes en bolsas de basura entre horteras chalés de nuevos ricos festoneados de buganvillas. En medio ha quedado toda una enciclopedia de cotilleos, portadas, amoríos, broncas familiares, confesiones pagadas, y una suerte de spin off del colorín crecido de personajes satélites, de mayordomos infieles, de parientes indiscretos, de rufianes malayos, de julianesmuñoz y paquirrines. Aquella viuda ancestral, atormentada, afligida por un desconsuelo agónico de pena mora, golpeada por la fatalidad prematura como una heroína clásica, no se merecía esta malversación de grandeza que ha infligido a su propio personaje. Su gesto de angustia, sus desvanecimientos brumosos, su colapso emocional sólo los justificaba la sacudida épica, el hondo, desamparado duelo de copla. Esta Pantoja condenada por blanqueo de capitales, sumergida en una espesa ciénaga de monterillas trincones y testaferros de cohechos, increpada por marujas coléricas, no hace justicia, por mucho que se desmaye, a su pasional leyenda de vestal torera del sufrimiento. E 110 AÑOS DE HUMOR GRÁFICO EN ABC Chumy Chúmez (12 08 1961) ¡Encantado! Yo también tengo manía persecutoria