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ABC MIÉRCOLES, 17 DE ABRIL DE 2013 abc. es ENFOQUE 5 Oriol Pujol, imputado por un delito de tráfico de influencias en relación con el caso de las ITV, declaró ayer ante el juez INÉS BAUCELLS Oriol Pujol, ante el juez Juego de patriotas JAIME GONZÁLEZ En una interpretación laxa- -y no exenta de coña- -del concepto de hurto famélico, Oriol Pujol declaró ayer que participó en el diseño del sector de las ITV en Cataluña por interés del país O sea, que lo hizo por hambre identitaria y utilizó su peso político no para lucrarse él y sus amigos, sino para servir a la nación catalana. Desde un punto de vista estrictamente jurídico, los argumentos de Oriol Pujol pueden resultar estrafalarios, pero no es descartable que el proceso soberanista alumbre un Código Penal catalán en el que los pata negra del nacionalismo puedan dedicarse al tráfico de influencias siempre que lo hagan por la patria. Tiempo habrá de constatar si lo afirmado ayer por Oriol Pujol tiene reflejo en esa quimérica Constitución de Cataluña que podría marcar un antes y un después en la historia de las normas supremas. El artículo 14 de su Capítulo II, relativo a los derechos y libertades, quedaría- -más o menos- -así: Los catalanes son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, salvo- -y he aquí lo novedoso- -que hayan contribuido de manera indubitable al proyecto nacional que encarna esta Carta Magna Quién sabe si ese interés de país que esgrimió ayer como eximente es el germen de un hipotético Estado de Derecho catalán en el que, en virtud de los servicios prestados, unos pocos tendrán asiento reservado por encima de la ley. El problema de Oriol es que mientras saciaba su hambre identitaria se daba de bruces con el Código Penal español. Su imputación no ofrece dudas: Se aprovechó de su peso político con el objetivo de obtener un beneficio económico, para él y o para sus amigos y colaboradores Supongo que pensó que como el Estado catalán no estaba todavía maduro, lo mejor era llevárselo- -presuntamente- -crudo.