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ABC SÁBADO, 30 DE MARZO DE 2013 abc. es cultura CULTURA 43 noventa, representantes de varios museos privados tuvimos un encuentro en La Moncloa con el entonces presidente Aznar. Tanto él como su esposa, Ana Botella, eran muy proclives a articular una ley de Mecenazgo según el modelo francés, que desgrava el sesenta por ciento de las aportaciones a la cultura. De eso va la ley de José María Lassalle, encallada en el negociado del señor Montoro... Una ley que es más necesaria que nunca, aunque creo que, en estos momentos, es difícil que pueda salir adelante. Pero más allá del rédito económico, te duele el poco o nulo reconocimiento que se da en España al mecenas. Si visitas el MoMA ves rótulos que rinden homenaje a la persona que realizó las donaciones y en Inglaterra te pueden nombrar sir. Aquí eso no ocurre y el ejemplo más palmario es la baronesa Thyssen: creo que no tiene el reconocimiento que merece. ¿Quién conoce a Eduardo Toda? Su colección constituye la base del Museo Nacional de Arqueología. Uno de los prejuicios hacia la cultura es que se la asocia al gasto y no al beneficio. ¿La cultura puede ser negocio? La inversión empresarial en cultura produce un primer retorno, que es el prestigio. El segundo factor es la gestión de la cultura con criterios empresariales. Organizamos exposiciones, cursos de egiptología, talleres arqueológicos en lo que han participado ocho mil niños, publicamos una revista y contamos con un Círculo de Amigos y un Club de Mecenas. Si un niño disfruta aprendiendo a pintar la máscara de una momia o escribiendo su nombre en jeroglífico, luego vuelve otro día al Museo con su abuelo que al final le compra un libro o algún objeto de merchandising. ¿La situación política de Egipto perjudica su participación en excavaciones? El Egipto actual es un desastre. Este año no hemos podido ir a excavar y la situación política es cada vez más inestable. Los pobres cristianos coptos están sufriendo persecución por los Hermanos Musulmanes y el salafismo, En estos momentos, para ir a Egipto hay que ser joven y con espíritu aventurero, En los templos y monumentos no hay nadie: te quedas solo ante la Esfinge. Usted posee hoteles en Madrid y Barcelona. ¿El soberanismo perjudica la acción empresarial? Creo que el estado de las autonomías del café para todos es un problema enquistado desde la Transición que los políticos no han querido o no han sabido afrontar. Cuando la economía iba bien, nadie hablaba de eso. Sobre el proceso soberanista, sólo diré que Cataluña necesita a España y España a Cataluña. En cuanto a promoción turística, Madrid y Barcelona deben ir de la mano en el exterior. No tiene sentido ir a una feria turística de Sidney y hacer la promoción por separado. El humor es la forma más efectiva de desarmar al lector ENTREVISTA Percival Everett Escritor El autor estadounidense publica No Soy Sidney Poitier irreverente e hilarante crónica sobre la búsqueda de la identidad y las tensiones raciales DAVID MORÁN BARCELONA Sea usted mismo. A menos que se le ocurra alguien mejor le dice Percival Everett (Georgia, 1956) a su protagonista en una de las páginas de No Soy Sidney Poitier (Blackie Books) segunda novela del autor estadounidense que se traduce al castellano tras la asombrosa e impactante X Lo de ser uno mismo, sin embargo, no es tan sencillo, ya que el sujeto en cuestión se llama exactamente así, No Soy Sidney Poitier, una losa en forma de nombre que nuestro protagonista carga tratando de buscar su identidad a partir de tan estrambótica negación. Empecé a pensar en los nombres, en su importancia y en cómo afectan la manera en cómo somos percibidos y decidí jugar con el icono de Sidney Poitier relativiza Everett sobre una sorprendente novela que sacude temas como el absurdo, la identidad y las tensiones raciales. ¿Por qué Sidney Poiter? -En los años 50 y 60 él era el actor negro seguro para América. Su aparien- cia era la del tipo de persona de la que la América blanca no tendría que preocuparse. De hecho, en ese tiempo no había otros actores protagonistas negros. -Ha hablado de la importancia de los nombres y en este libro, igual que en X se habla de la identidad y de cómo la construimos, aunque aquí a partir de la negación de la misma. -La pregunta sería si existe alguna diferencia entre lo que somos y lo que negamos ser. Creo que actúan de la misma manera. -El libro también plantea una suerte de juego entre realidad y ficción, con personajes reales como Ted Turner o usted mismo intepretando papeles completamente diferentes. -Hay una frase del libro que dice que no existen realidades que sean más reales que otras. No somos más que nuestras propias historias. ¿Y quién sería más real, este Percival Everett que está aquí ahora mismo o el que aparece en la novela convertido en un extraño profesor universitario? -El que te haga más feliz. Sé que es di- Percival Everett, durante su visita a Barcelona INÉS BAUCELLS fícil para algunos lectores lidiar con cosas así, pero así soy yo: vivo en el margen. -Tanto No Soy Sidney Poitier como X reivindican el humor como forma de enfrentarse al mundo. -Es algo que aprendí de gente como Mark Twain y Voltaire: el humor es la forma más maravillosa de desarmar a un lector. Es fácil estar triste y colocarse a las puertas del duelo, pero yo creo que es mucho más efectivo desarmarlo con humor. ¿Por eso siempre se fija en personajes inadaptados, en gente que se maneja por la vida a trompicones? -Oh, todos adoramos a los inadaptados. No leemos ficción para leer sobre gente normal, sino sobre cosas extrañas que le pasan a gente normal. Y, sobre todo, para intentar entender qué ocurre en el mundo. Supongo que también yo soy un poco inadaptado, así que esto es una manera de poder canalizarlo. -En X planteaba el dilema de un escritor culto y refinado que acababa escribiendo una novelita para conquistar el éxito. ¿Se ha visto tentando en algún momento de realizar una maniobra similar? -No creo que sea tan fácil escribir una novela de mierda. Tienes que saber lo que estás haciendo. Es como si intentase hacer una novela romántica: a las treinta páginas ya habría perdido el rumbo. Tengo un gran respeto por cualquiera que sea capaz de escribir un libro entero de lo que sea. ¿Son los géneros una mordaza? -No creo en los géneros. Hay tipos de ficción que responden a fórmulas que siempre buscan lo mismo, y eso no me interesa. Siempre hay excepciones, como Ursula K. Le Guin en la ciencia ficción y su manera de llevar el género más allá. Tampoco leo novela de género. De hecho, tengo un libro que podría parecer una novela negra, pero sin embargo no he leído una novela negra entera en mi vida. -Supongo que eso implica también alejarse de cualquier posible tradición de literatura afroamericana. -Puedes tener una novela con un protagonista negro escrita por un autor negro, pero existe cierto racismo inherente en la idea de que un solo individuo puede representar a todo un grupo de personas. Sinceramente, cuando entre en una librería y encuentre la sección de Narrativa Blanca, entonces quizá empiece a pensar de un modo diferente. ¿Pero existe la sección de narrativa negra? -Sí, en muchas cadenas de librerías existe una sección así, y es minúscula. Son cosas en las que intento no pensar, pero vivo en un mundo que trata a la gente de un modo diferente según su color de piel, y como escritor no hago más que reflejar ese mundo.