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42 CULTURA SÁBADO, 30 DE MARZO DE 2013 abc. es cultura ABC Jordi Clos, rodeado de un notable conjunto de objetos egipcios de su colección INÉS BAUCELLS Jordi Clos La Ley de Mecenazgo es más necesaria que nunca El empresario y mecenas cultural reflexiona sobre la relación entre la economía y el arte, mientras mantiene su amor por la civilización egipcia SERGI DORIA BARCELONA E l despacho de Jordi Clos (Barcelona, 1950) presidente de la Fundación Arqueológica que abrió las puertas del Museo Egipcio hace veinte años, habla por sí solo: en cada estantería, los trabajos y días de este empresario y mecenas. Imágenes de excavaciones arqueológicas en Oxirrinco, sarcófagos en miniatura, manuales de egiptología uno de Moda y belleza en el Antiguo Egipto catálogos de diseño, fotografías de Helmut Newton y las arquitecturas de Toyo Ito. Jordi Clos no se cansa de repetir que la cultura puede ser una magnífica inversión no necesariamente deficitaria capaz de atraer a mucha gente y de proporcionar satisfacciones incomparables. Una inversión perfectamente compatible con la vida empresarial Cada vez que se pasea por su museo le gusta rememorar cómo llegó hasta allí cada una de las más de mil piezas de su colección; sobre todo, las que adquirió en su primer viaje a Egipto, como el Ushebti de la Dinastía XIX. Entre sus sueños de explorador, rescatar el sarcófago de basalto negro del faraón Micerino que descansa en el fondo del Mediterráneo desde hace más de cuatro mil años... Entre las realidades de coleccionista, una estela de Cleopatra VII adquirida en un anticuario y digna de figurar en el British Museum o el Louvre la granítica silueta del faraón negro Taharka, o la tumba de Iny: Clos recompuso los once fragmentos de este fascinante puzzle, después de localizarlos, con la paciencia del explorador, en diversos lugares del mundo. En el siglo XXI es casi imposible poseer una tumba como esa declara orgulloso. ¿Qué surge antes? ¿La vocación empresarial o la pasión por Egipto? Lo segundo. Me enamoré de Egipto de muy joven. Tenía dieciséis años cuando comencé mi colección en el mercado de libros viejos de San Antonio, en Barcelona. Profesionalmente, me inicié en el diseño y la arquitectura de interiores. En 1976 entro en el mundo de la hostelería cuando uno de los socios de mi suegro me encarga la reforma del hotel Derby. Vi que aquello me gustaba y me incorporé al accionariado de la empresa. Sin dejar nunca de mirar hacia Egipto... Desde luego. Continúo con mi colec- Ausencia dolorosa Duele que en España el reconocimiento hacia el mecenas sea poco o nulo Caos político El Egipto actual es un desastre. En los templos y monumentos no hay nadie ción, visito museos, participo en subastas y amplío mis intereses al arte griego, los mosaicos romanos... Finalmente, la cultura y la hostelería se unen. El arte está muy ligado al lujo. Para mí, eso significa decorar una habitación con grabados de la época napoleónica o un mueble inglés del XVII. En cada uno de los hoteles de la cadena contamos con un depósito de arte y antigüedades. Crea la Fundación Arqueológica y el Museo pasa a tener un emplazamiento propio... Somos el museo público- privado más grande de Europa. Mi mecenazgo sigue el modelo americano. No depender de subvenciones: sean estatales, autonómicas o municipales. Generar recursos propios para ser autosuficientes. Cuando veo lo mal que lo están pasando las entidades que hasta ahora han vivido de la subvención, me alegro de haberme anticipado y ser capaz de mantener la independencia económica. ¿Falta en España una cultura del mecenazgo? En Cataluña el mecenazgo, cuyo ejemplo más conocido es el del conde Güell en la obra de Gaudí, desapareció con la Guerra Civil. Las leyes de Mecenazgo vigentes son nefastas y, cuando se pudieron hacer, en los años de bonanza económica, no se hicieron. A finales de los