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40 SOCIEDAD Procesiones de Viernes Santo Besapiés improvisado La basílica de Medinaceli tardó una hora en abrir sus puertas para extremar las medidas de seguridad dada la gran cantidad de gente que había en la calle SÁBADO, 30 DE MARZO DE 2013 abc. es sociedad ABC FOTOS ISABEL PERMUY El agua anega la Pasión en Madrid La lluvia cambió la procesión de Jesús de Medinaceli por un besapiés en la basílica T. G. RIVAS MADRID La lluvia tensó hasta el último minuto a los cofrades y fieles que esperaban ver pasear sus imágenes por la capital. Finalmente, el agua empañó el Viernes Santo en la ciudad, la jornada más procesional de la Semana Santa en Madrid. Tornó el trabajo de meses y meses de las hermandades y la ilusión de los ciudadanos en nervios, tristeza y lágrimas. Seis tallas tenían programadas sus salidas, pero la llama de la Pasión se quedó a media mecha. Algunas, como la de Jesús de Medinaceli, la más esperada, o la del Silencio permanecieron en la iglesia. Otras, como la de los Alabarderos, salieron con rutas más rápidas. A las siete tenía que partir la talla de Jesús de Nazareno de Medinaceli desde la plaza de Jesús. Pero no lo hizo. Quince minutos antes de su programado arranque, uno de los padres capuchinos anunciaba a los miles de devotos y penitentes apostados a las puertas que el paso permanecería en su templo. Una ola de tristeza sobrevino a la muchedumbre, que mantenía la esperanza, aun con paraguas en mano, de disfrutar la Pasión en la calle. Pero la archicofradía del paso con más se- Se sopesó en los cabildos de agua lucir las imágenes si el agua concedía una tregua. Hasta donde podamos. Si el recorrido tiene que ser más corto, lo haremos manifestaba Ángela, conciliaria de la Hermandad del Silencio del Santísimo Cristo de la Fe. Ellos, los de la procesión del Silencio, esperaban salir desde Atocha, 87, también a las siete de la tarde, al igual que los Alabarderos, el paso más joven de Madrid (desde 2002) Ambos esperaron hasta las ocho mirando e implorando al cielo. Los primeros, no lo consiguieron. Los segundos, como viene siendo habitual aun frente al mal tiempo, salieron. La Infanta Elena Una talla del siglo XVII La talla del Cristo de Medinaceli, de cuatro toneladas de peso y 1,73 metros de altura, es un tesoro del siglo XVII que no se expone a la lluvia guidores de la capital buscó como alternativa a la procesión un besapiés en el interior de la basílica. Costó ejecutarlo por la gran cantidad de gente que permanecía en la calle, pero se logró. A las 19 horas se llevó la carroza de cuatro toneladas a las puertas del templo para que los fieles la veneraran. Tras quince minutos expuesto en la entrada se volvió a refugiar el Cristo. A las 19.30 se procedió a bajar la imagen en el interior para que los creyentes realizaran sus plegarias. Muchos permanecían impertérritos a las puertas de la basílica desde las diez de la mañana. Esos mismos fueron los primeros en acceder a la iglesia cuando a las ocho los hermanos lograron abrir sus puertas para el besapiés con total seguridad. La iglesia del Santísimo Cristo de la Fe (del Silencio) abrió sus puertas a los fieles a las 20.45 para que procedieran a sus rezos. El Santísimo Cristo de los Alabarderos, que contó en su lectura litúrgica con la ya tradicional presencia de la Infanta Elena, hizo su salida en un trayecto más corto desde el Palacio Real hasta la iglesia Catedral Castrense. En la jornada del Viernes Santo también estaban previstas la procesión de María Santísima de los Siete Dolores (Parroquia de Santa Cruz, calle Atocha, 6, a las 19.30 horas) la procesión de El Divino Cautivo (Iglesia de Santa Cruz, Callejón de Santo Tomás, a las 19.30 horas) que también se suspendió, y la procesión del Santo Entierro (parroquia de Santa Cruz, calle Atocha, a las 20.30 horas) Rezos en las iglesias La suspensión de casi todas las procesiones llevó las plegarias del Viernes Santo al interior de las basílicas