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ABC SÁBADO, 30 DE MARZO DE 2013 abc. es sociedad SOCIEDAD 37 Procesiones de Viernes Santo CÓRDOBA inicio de la procesión frustraron el Viernes Santo en su totalidad. Estas cinco cofradías han puesto así un indeseado broche a una de las Semanas Santas con peor tiempo. De hecho, el Jueves Santo ha sido el único día en el que todas sus cofradías llegaron a la carrera oficial. La Hermandad del Descendimiento acumula ya tres años consecutivos de suspensiones de estación de penitencia. Situaciones similares sólo las han sufrido en la historia reciente las cofradías de los Dolores, que no salió entre los años 1968 y 1970 y la Misericordia, que hizo lo propio entre 1957 y 1959. Inolvidable regreso de La Macarena La Macarena fue la única de las tres cofradías hispalenses que decidió retomar la procesión y regresar a su basílica. Quedó literalmente rota, ya que su paso de misterio, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, se tuvo que refugiar en la Iglesia de la Anunciación, mientras que la Virgen Macarena hacía lo propio en la Basílica del Salvador, más próxima a la catedral El mal tiempo deja sin salir a las cinco cofradías RAFAEL C. MENDOZA CÓRDOBA La Hermandad de los Dolores fue poco antes de las 16.30 horas la primera cofradía del Viernes Santo cordobés en hacer pública la suspensión de su estación de penitencia como consecuencia de la lluvia. A lo largo de la tarde siguieron el mismo guión, por este orden y sin tan siquiera pedir la media hora de cortesía que concede la Agrupación de Hermandades, el Descendimiento, la Soledad, el Sepulcro y la Expiración. El elevado riesgo de precipitaciones, en torno al 80 y en algunos casos hasta la lluvia que caía en el momento en el que estaba previsto el Procesión de los Dolores Los paraguas y la lluvi, que no dejó de caer en Córdoba, fueron los verdaderos protagonistas de las procesiones de Viernes Santo. La de los Dolores fue la primera de las cinco hermandades que renunciaron a salir cidían suspender la estación de penitencia y regresar otro día hacia el santuario. Más tarde decidiría lo mismo la Esperanza de Triana. La Macarena, por su parte, que era la única hermandad que estaba partida en dos (el misterio en la Anunciación y el palio en el Salvador) con los nazarenos desperdigados en zonas como las setas de la Encarnación, tomó la decisión de regresar a la basílica a toda prisa, en una hora y media. Muy desorganizados. Así salieron los nazarenos que estaban refugiados en el mercado de la Encarnación y en la Anunciación, y a un ritmo de paso vertiginoso. Nazarenos verdes mezclados con los morados, sin fila alguna y con las insignias protegidas con plásticos. Salía el Señor de la Sentencia de la Anunciación y la Virgen hacía lo propio del Salvador, para encontrarse ambos cortejos en la esquina de Laraña con Orfila. A paso de mudá, pero sin cesar las marchas, la cofradía discurrió por el itinerario más corto posible, e inédito: Santa María de Gracia, Amor de Dios, Correduría, Feria y Resolana antes de llegar a la basílica. Con los nervios a flor de piel, porque se avecinaba lluvia, y con algunos miembros de la junta de gobierno perdiendo los papeles, se instaba a los nazarenos a no mirar para detrás, que se moja la Virgen Continuamente, el paso de la Virgen fue arrollando a los acólitos y nazarenos, a un ritmo frenético, y con chicotás larguísimas, donde la banda del Carmen de Salteras empalmaba una marcha tras otra. Llegaba el palio a la calle Feria y, con la amplitud de la calle, todo se relajó... hasta que un aviso especial de la Agencia Estatal de Meteorología puso so- bre aviso a los responsables de la cofradía y volvieron los nervios. Una hora y media, ese era el margen que tenía la Hermandad de la Macarena para regresar a su templo, antes de que volviera a llover, en un recorrido que normalmente suele hacer en más de seis horas. Con el esfuerzo titánico de los costaleros, la Virgen entraba en el atrio de la basílica a las 11.10 de la mañana. En una hora y diez minutos lo habían conseguido. Y justo, cuando el palio hacía su entrada en el templo, comenzó a arreciar el agua. Los vivas a la Virgen no cesaron y las lágrimas de los hermanos tampoco, que habían pasado una Madrugá dolorosa y desapacible. Pero cumplieron su cometido. Una vez más, bendita locura macarena. Los Gitanos, en Sevilla La Hermandad de los Gitanos tuvo que refugiarse y suspender su salida por el mal tiempo