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ABC MIÉRCOLES, 27 DE MARZO DE 2013 abc. es opinion OPINIÓN 15 EL RECUADRO UNA RAYA EN EL AGUA ANTONIO BURGOS ARIS DE LOS ERE Perro policía o perro guardia civil, lo importante es que cace trincones GUAL que el ahora olvidado Gabriel Miró nos dejó sus más que plásticas Figuras de la Pasión del Señor así también la apasionante historia de los ERE falsos tiene sus personajes. Con los que Luis García Berlanga hubiera montado un guión esplendoroso, entre Todos a la cárcel y La escopeta nacional Esta Mangoleta Organizada es de película de Berlanga porque se lo tenían montado de cine. Hay personajes que estás viendo al actor que lo puede encarnar. O que son personajes de sí mismos, como el abogado de Guerrero, siempre con el cigarro en la comisura de los labios que decían las novelas comunistonas del realismo social de Antonio Ferre y Armando López Salinas. El Chófer de la Cocaína, por ejemplo, podría ser Alfredo Landa, o Pajares, por no salir del cine español. Estos no son de Berlanga, son vecinos del quinto del cine anterior a la Ceja y a los premios Goya donde toda demagogia de la Izquierda Caviar tiene su asiento, los mismos progres profesionales Visa Oro que luego despiden a los empleados de sus restaurantes con un ERE auténtico, no un ERE falso. ¿Han inventado los Bardem en su restaurante el verdadero ERE de izquierdas? Pero íbamos por los dramatis personae de la película de los ERE. Que quizás esté ya filmada: Coge el dinero y corre Si castizos son el abogado de Guerrero o el Chófer de la Cocaína, ¿dónde me dejan los efectos especiales? Por ejemplo, el colchón guardaeuros. ¡Qué clásico, meter el dinero debajo del colchón! La gente en Sevilla, a comienzos del siglo XX, empeñaban el colchón para ir a ver a Joselito el Ga- I llo, ¿verdad, Andrés Amorós? Los biznietos de los que empeñaban el colchón para ir a ver a Gallito lo forran ahora con billetes de 500 euros. Con razón no hay quien vea un billete de 500, un Ben Laden: todos los benládenes los tenían apalancados Lanzas y los conseguidores de los ERE falsos. ¡Échale un galgo! Un galgo no, aunque siempre es bueno adoptar un galgo maltratado. A los benládenes les ha echado la Guardia Civil uno de esos perros que antes se llamaban mistolobos, como lo escribe muy castizamente la transcripción fonética de Ignacio Ruiz Quintano, y que ahora resulta que son pastores alemanes, como el Papa dimisionario. Los que en la Policía Nacional son Guías Caninos, en la Guardia Civil son los animalitos del Servicio Cinológico. Esto de los perros de la Policía y los perros de la Guardia Civil es como el gato blanco y el gato negro de la caza de ratones de Felipe González, cuyos polvos de corrupción trajeron estos lodos que siguen enfangando a Andalucía. Lo de González, citando un proverbio chino, era: Gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones La jueza Alaya, tan benemérita como la Benemérita, la que se queda a ver las de Madrugada sin necesidad de que sea Viernes Santo, a ver si sale el gran poder, el gran poder del Régimen del PSOE en Andalucía camino de la trena, ha puesto al día el proverbio de González, maestro del kunfú del trinqui y del mangui: Perro policía o perro guardia civil, lo importante es que cace trincones De ahí, aunque soy gatuno y vivo en un piso de acogida donde he sido adoptado por cuatro gatos que son muchedumbre de ternura, mi infinita admiración por Aris el perro con tricornio que husmea los benládenes como nadie. ¿Cómo lo han adiestrado para que encuentre la morterá de la manteca colorá en billetes de 500? Yo creo que muy fácilmente: en Sevilla, en un club de sociedad que yo me sé, donde están todos absolutamente tiesos. Llevan allí a Aris y lo ponen a oler. Y cuando el pobrecito perro está harto de oler a tiesos como el balacao y a tiesos como la mojama, le enseñan un billete de 500 y no vean cómo menea el rabo el animalito, al oler ¡por fin! dinero. Como los trincantes sindicatos y la silente patronal le meneaban el rabito, contentísimos, a estos mangones del dinero de los parados que están rodando una nueva versión de Todos a la cárcel IGNACIO CAMACHO CANDILEJAS Detrás del grotesco guiñol de la corrupción se esconde una estructura de honorables virtuosos del fraude de poder N la tangentópoli nacional, heredera de una larga tradición de venalidad que va desde la picaresca hasta el estraperlo, desfila una galería de truhanes, vividores, golfos y mangantes que se asimilan ellos solos al espejo cóncavo del esperpento, esa deformación sistemática que según Valle es el único modo de reflejar el sentido trágico de la vida española. Están los pijos de la Gürtel con sus bigotes en punta y sus jaguares, los estrambóticos sindicalistas de los ERE con los millones escondidos bajo la cama, el jactancioso director general y sus gintonics de puticlub, la mandíbula prieta y el gesto altivo de Bárcenas, los folclóricos miarmas marbellíes de la ya olvidada operación Malaya. Un elenco grotesco que se apodera de la atención pública con el inevitable magnetismo de su traza malencarada y convierte la escena política en un torcido y sombrío guiñol, en una cuerda de títeres siniestros y estrafalarios. Pero detrás de toda esa nómina de fantoches iluminados por el foco alterno de la acción judicial se esconde entre candilejas toda una estructura de la corrupción, una trama de complicidades en la que ya no hay petulantes fantasmones ni sablistas desclasados sino próceres de cuello blanco y profesionales del fraude de ley. Tipos silenciosos de apariencia honorable, virtuosos del disimulo que llevan años acostumbrados a utilizar el poder y sus resortes como teclas de una máquina registradora. Son los que deciden las adjudicaciones de concursos amañados y las licitaciones de obras ad hominem. Los que diseñan la ingeniería financiera para canalizar subvenciones y dádivas hacia el pozo sin fondo de las tesorerías orgánicas. Los que redactan presupuestos con pliegues en los que esconder del control parlamentario partidas opacas de usos clientelares. Los que conceden convenios discrecionales, los que disfrazan comisiones como minutas de consultoría, los que encauzan contabilidades paralelas. Los que han sustituido el lápiz de recalificar terrenos por la pluma de firmar expedientes a medida. Los expertos en desbloquear asuntos administrativos con una llamada telefónica. Los que idean, respaldan o asienten. Esos que en las cintas grabadas por la Policía a los capataces del fraude nunca salen mencionados por su nombre. Es ahí, en esa penumbra del poder, donde los jueces escrutan casi siempre en vano en busca de una autoría de inducción, de aquiescencia o de conocimiento. Donde las comisiones parlamentarias se detienen en un quid pro quo de pactos y mayorías. Donde se refugia la impunidad entre una solemne retórica de aforamientos y presunciones. Donde ni siquiera los peones atrapados con las manos en la masa alcanzan a saber quién daba o consentía las órdenes. Donde se pierden o se camuflan los rastros de las responsabilidades. Donde sólo queda la sospecha perceptiva de un pueblo acostumbrado a la desconfianza. E 110 AÑOS DE HUMOR GRÁFICO EN ABC Martínmorales (19 12 1997) -Mi hijo sí ha prosperado. Se fue a Madrid y ahora todas las noches, cuando hace frío, le dejan que duerma dentro del Metro.