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54 AGENDA MARTES, 26 DE MARZO DE 2013 abc. es ABC NECROLÓGICAS ANDRÉ FONTAINE (1921- 2013) LA PIEDAD PELIGROSA ndré Fontaine era un gran señor, amable, sensible, meticuloso, culto y muy piadoso: uno de los católicos de izquierdas que marcaron la fundación y primera época de Le Monde. Hijo de un pequeño comerciante parisino, tuvo una educación de muy firmes convicciones, en la Francia del Frente Popular y la Ocupación. Ni la agitación ni la resistencia a ultranza formaban parte de la tradición familiar. Tras una formación jurídica sólida, el joven André Fontaine comenzó a trabajar en un semanario de leyenda, Temps présent una publicación famosa, en la que colaboraron los más grandes intelectuales católicos de su tiempo entre 1937 y 1940, y entre 1944 y 1947, en su segunda época: François Mauriac, Gabriel Marcel, Charles Du Bos, Louis Massignon, Maurice Schumann, Jacques Maritain, Karl Barth, Georges Bernanos, Emmanuel Mounier, Maxence Van der Meersch, Henri Guillemin, entre otros. Católicos comprometidos con un catolicismo humanista o de izquierdas, en distinta medida. Cuando el general De Gaulle orquestó con Hubert Beuve- Méry, en 1944, la fundación de Le Monde, para dar a Francia un gran diario independiente de referencia, André Fontaine se integró con rapidez al nuevo equipo, en 1947. Toda su carrera transcurrió en el mismo periódico, instalado originalmente en la rue des Italiens, antes de que las crisis y necesidades empresariales forzaran sucesivas migraciones a otras direcciones mucho más alejadas del corazón urbano de París. Tras trabajar en varios servicios, Fontaine pasó a ser el jefe de la sección de Internacional del periódico en 1951. Redactor jefe y editorialista; más tarde, él cubrió desde la mesa de redacción todas las grandes convulsiones de la Guerra Fría, a la que consagró dos volúmenes de referencia y media docena de ensayos poco o nada reeditados. A André Fontaine nació el 30 de marzo de 1921 en París y ha muerto el 17 de marzo de 2013 en la capital francesa. Era el último de los patriarcas fundadores del vespertino Le Monde. Fue piadosamente desplazado por sus colegas cuando se consideró imprescindible dar un nuevo rumbo al diario. Las obras de historia de André Fontaine fueron una referencia obligada durante muchos años. Era un experto emérico, nada exento de las tentaciones ideológicas. Como editorialista de Le Monde publicó más de un millar de editoriales y otro millar quizá más de análisis diplomáticos que fueron la referencia obligada durante varias décadas, causando estragos no siempre positivos. André Fontaine era el responsable de las páginas de Internacional cuando Le Monde consagró durante varios años incontables artículos, informaciones, análisis y reportajes a los aspectos positivos de la aventura maoísta en China, completados con aceradas críticas contra quienes se atrevían a denunciar la tiranía comunista, en Pekín. Esa debilidad ideológica de André Fontaine y otros católicos de izquierdas coincidía, al mismo tiempo, con los intereses diplomáticos de De Gaulle y con el antiamericanismo visceral de las elites intelectuales francesas durante muchas décadas. El Fontaine de la madurez última todavía tuvo la suerte de cubrir desde la mesa de redacción los cataclismos que anunciaban el derrumbamiento faústico de la antigua URSS. En un momento de gran crisis para Le Monde, la empresa y la redacción decidieron nombrar director a Fontaine. Lo fue entre 1985 y 1991, años de transición y modernización. Oficialmente, el veterano director fue apartado por razones de edad. Oficiosamente, el editorialista emérito había dejado de ser el hombre de la situación, cuando una nueva generación de jóvenes lobos, empresarios y periodistas, piafaban por dar al periódico un nuevo vigor Amablemente apartado de la dirección, también desapareció como columnista, sustituido por la joven guardia del periódico, ávida del poder e influencia que André Fontaine había ejercido con moderación y liberalidad legendarias. JUAN PEDRO QUIÑONERO ÓSCAR LOPES (1917- 2013) LA VOZ QUE EL FASCISMO NO SILENCIÓ H Óscar Lopes nació el 2 de octubre de 1917 en Leça de Palmeira (Portugal) y falleció el 22 de marzo en la ciudad portuguesa de Matosinhos. Ensayista, crítico literario, lingüista, escritor y periodista. a sido una de las figuras de referencia de la cultura del siglo XX y uno de los intelectuales más activos y comprometidos de la democracia y de la oposición a la dictadura fascista. Ensayista, crítico literario, lingüista, escritor y periodista, Oscar Lopes ha destacado tanto por sus diversas facetas profesionales como por su traba al salazarismo, que le llevó a pasar por prisión en dos ocasiones. Estaba retirado de la vida pública desde hace varios años ya que no disponía de capacidad auditiva y había perdido la fuerza y disponibilidad para el trabajo intelectual. Fue coautor, junto con Antonio José Saraiva, de la Historia de la Literatura Portuguesa obra de referencia hasta los días de hoy, que va por su 17 edición. Como profesor desarrolló su actividad docente y de investigación en las áreas de literatura y de lingüística. Como lingüista destaca su Gramática Simbólica del Portugués, editada en 1971 y reeditada en 1972, que abrió los caminos de la moderna lingüística portuguesa. En 1976, como profesor en la Facultad de Letras de la Universidad de Oporto, impulsó al Centro de Lingüística de la Universidad de Oporto. Perteneció al Movimiento de Unidad Nacional Antifascista (MUNAF) al Movimiento de Unidad Democrática (MUD) al Movimiento Nacional Democrático (MND) la Comisión Democrática Electoral (CDE) y la Comisión Nacional de Socorro a los Presos Políticos. Militante del Partido Comunista Portugués desde 1944 y formó parte de su Comité Central entre 1976 y 1996, en la Asamblea de la República y en la Asamblea Municipal de Oporto. Su actividad como opositor político al régimen del Estado Novo le llevó a la cárcel en 1955 en el proceso de los Partidarios de la Paz. Además en diversas situaciones le impidieron salir del país para participar en reuniones científicas en el extranjero. Óscar Lopes colaboró en muchos periódicos y revistas como crítico literario. Sus amigos destacan su inteligencia crítica y recuerdan que el fascismo no logró silenciarlo. BELÉN RODRIGO