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40 CULTURA MARTES, 26 DE MARZO DE 2013 abc. es cultura ABC Hilary Mantel ESCRITORA No tengo nada contra Kate Middleton, le deseo lo mejor La escritora británica Hilary Mantel ABC Única autora en ganar dos veces el Booker, el gran premio de las Letras británicas, publica en España Una reina en el estrado La prensa la crucificó por calificar supuestamente a la duquesa de Cambridge como princesa de plástico nacida para procrear of Books Daba ejemplos de princesas en distintas etapas históricas que eran alabadas y adoradas o denigradas y perseguidas, pero que nunca son percibidas como seres humanos simplemente. Son productos culturales, a la vez por encima e inferiores a los humanos, diosas y ganado para la procreación, todo en un mismo cuerpo. Mi conferencia era sobre todo acerca de los Tudor, pero pedía a la prensa popular que retrocedan y no sean brutos y que no hagan con Kate lo que hicieron con Diana en la generación anterior. No creo que fuera falta de comprensión. La distorsión fue deliberada para poder sacar una historia. Los más responsables de la prensa BORJA BERGARECHE CORRESPONSAL EN LONDRES H ilary Mantel (Inglaterra, 1952) nació católica en un país protestante. Ha sido delgada y gorda y sufrido ambas dictaduras del físico. La modernidad de En la corte del lobo y del más reciente Una reina en el estrado (editada por Destino en España) donde despliega su enorme talento en revisar los estereotipos psicológicos detrás de los juegos de tronos de la corte del esposo de Ana Bolena, han llevado ya a estos dos primeros capítulos de su trilogía a 32 idiomas. En casa, no renuncia nunca a una buena polémica. La última, un choque frontal con el Daily Mail que desvirtuó un reciente artículo suyo para acusarle de llamar a la duquesa de Cambridge princesa de plástico y muñeca nacida para procrear La prensa tabloide la crucificó por una lectura superficial de su discurso en la London Review of Books sobre las mujeres de la realeza. ¿Es la duquesa de Cambridge una princesa de plástico nacida solo para procrear? Quería decir lo que dije, es mi tendencia. Pero lo dije a lo largo de una hora de discurso en el British Museum, publicado después en la London Review me apoyaron e intentaron aclarar mis palabras. Pero los ataques en mi contra fueron duros, feos y personales. El Daily Mail lo publicó como única historia en su portada... Siento un fuerte desprecio hacia cierta parte de los medios, y eso actúa como una armadura. No tengo nada contra Kate, le deseo lo mejor. Una mujer de mi edad, de forma natural, se siente protectora hacia una mujer joven recién casada y que empieza una familia. Sin embargo, si pensara mal de ella, debería ser capaz de hacerlo sin desatar semejantes alaridos. Los británicos solían ser tolerantes, en general por distraídos o impasibles. Podías decir lo que quisieras porque nadie escuchaba. Esto está cambiando. Una parte de la población vive en un estado de indignación permanente, siempre dispuesta a encenderse y a atacar a cualquier objetivo que señalen los tabloides. Y ahora que pueden expresar sus opiniones de forma anónima en internet se sienten invencibles y aplacan sus frustraciones Los Juegos Olímpicos son un circo corrupto Se ha desatado un fuerte debate sobre la identidad británica e inglesa, con un tono defensivo. ¿No es Gran Bretaña la Isla de las Maravillas que proyectó la ceremonia inaugural de los Juegos de Londres? No vi la ceremonia, no estaba allí, estaba ausente, inmersa en el siglo XVI. Pero siempre he visto los Jue- gos Olímpicos como un circo corrupto, y unos pocos triunfos británicos no me harán cambiar de opinión. Creo que la reforma de la enseñanza de la Historia que impulsa este Gobierno es una decidida vuelta a un glorioso país que nunca existió, y un intento de imponer una historia que simplemente no funciona para la variedad de gente que va a escucharla. Siempre hemos sido una nación de inmigrantes, pero esa no es la historia que quiere que contemos sobre nosotros mismos. con la presa de su odio de ese día. El debate se ha envilecido, y es triste. En su artículo compara a las familias reales con los osos panda. ¿Por qué? Porque, como a las monarquías, les queremos porque son adorables para mirar, son raros y son interesantes. Además, hay muy pocos. En un estado natural probablemente se morirían. Son caros de conservar, pero la mayoría de la gente cree que merece la pena. Parece que los reyes ingleses ya no son lo que eran: Ricardo III tenía una estructura corporal casi femenina según los arqueólogos que han encontrado sus restos bajo un aparcamiento, y a Ricardo Corazón de León le enterraron en realidad con flores en el corazón, según un reciente descubrimiento... Es muy interesante ver cómo la construcción de la masculinidad cambia en cada época. El caballero inglés inexpresivo, autocontenido y emocionalmente muerto no existía en el tiempo de Enrique VIII. Thomas Cromwell lloraba libremente delante de testigos. Cuando no estaban cortándose las manos unos a otros, los hombres de aquella época podrían ser tiernos. Una vez, Cromwell escribió una durísima carta al gobernador de Calais, y los amigos de este le dijeron que su lectura había entristecido tanto a su destinatario que estaba enfermando. Y le pidieron que escribiera una misiva más amable para consolarle. Así lo hizo. ¿Proyecta el reinado de Iabel II una sombra de femineidad en la línea dinástica? Siempre la he visto como una impostora de lo femenino. Casi caricaturiza sus propias debilidades femeninas para convertirlas en armas y usarlas para mantener a los hombres a su alre-