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ABC MARTES, 26 DE MARZO DE 2013 abc. es internacional INTERNACIONAL 25 Las cifras de inmigración del Reino Unido Neto de inmigrantes en los meses de junio (llegadas- salidas) 260.000 235.000 208.000 174.000 177.000 196.000 166.000 247.000 Un revés para la política de movilidad que pide Bruselas 163.000 ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL EN BRUSELAS 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 ABC Fuente: Office for National statistics mento de la retórica del actual gobierno en materia migratoria. El número dos el liberal Nick Clegg, se sumaba este fin de semana con el anuncio de una fianza o depósito en frontera de 1.000 libras (1.180 euros) a los inmigrantes de ciertos países de alto riesgo Y el Ejecutivo, que quiere reducir la inmigración neta de 163.000 personas en junio de 2012 a menos de 100.000 en 2015, estudia implantar a partir del año que viene una tarjeta de residencia con datos biométricos- -un requisito que se aplica solo a ciudadanos extracomunitarios- -también a los inmigrantes procedentes de la UE, que gozan en teoría de la libertad de instalarse libremente en cualquier país comunitario. Como ya ha ocurrido anteriormente en otros países europeos, el levantamiento de las restricciones a la libertad de movimiento para búlgaros y rumanos a comienzos de 2014 ha desatado una alarma no siempre sostenida por las estadísticas, en un país que tiene menos extranjeros que Alemania (7,2 millones de extranjeros, de los cuales 2,6 son de la UE) España (5,7, de los que 2,3 son comunitarios) e Italia (4,6 millones de extranjeros, 1, 3 comunitarios) En Gran Bretaña, con una población de 63 millones, viven dos millones de comunitarios (de 4,5 millones de extranjeros) Ante la falta de cifras oficiales, se estima que lleguen el año que viene entre 250.000 y 13.000 rumanos y búlgaros. Suficiente para que el gobierno estudie disuadirles con una campaña de imagen negativa. Tras del susto electoral infligido por el UKIP a los tories en las recientes elecciones para sustituir al ex ministro encarcelado Chris Huhne, Cameron ha decidido jugar el partido en el terreno de su rival, agitando el miedo al rumano La Comisión Europea estudiará ahora las medidas anunciadas ayer por el Gobierno británico. La política más popular de Bélgica- -un país donde los políticos no lo son- -es Maggie de Block, una liberal flamenca de aspecto rechoncho y bonachón que ni siquiera es ministra: De Block es la secretaria de Estado de Asilo, inmigración e integración social, y su principal mérito ha sido el poner orden en un campo en el que los belgas hace tiempo que han llegado a pensar que el Estado hacía el primo con sus impuestos convirtiendo el país en un imán para los demandantes de asistencia social. La diferencia con lo que sucede en el Reino Unido es que lo que De Block está ajustando se refiere a los residentes extracomunitarios; para encontrar un gesto en contra de los ciudadanos europeos, que están legalmente protegidos, hay que buscar la polémica campaña de Francia contra los gitanos rumanos, o si se extiende el concepto, al hecho de que a pesar de haber sido admitidos como miembros de pleno derecho, ni Rumanía ni Hungría se benefician de las ventajas del espacio Schengen. Italia provocó un conflicto con su vecino transalpino cuando el entonces primer ministro Silvio Berlusconi se dedicó a endosarle sin rubor a las primeras olas de tunecinos que huían de la inestabilidad causada por la primavera árabe La cuestión del tratamiento de los residentes europeos es muy diferente en Alemania, donde las cosas van bien y las empresas todavía necesitan mano de obra cualificada, que en ocasiones solo puede venir de los socios europeos. Pero el problema de la integración pesa en todas partes: en Holanda se intentó implantar una especie de examen de idoneidad para saber si los candidatos a la inmigración- -extracomunitarios- -están dispuestos a asumir los valores de una sociedad como la holandesa y a aprender su endiablado idioma. La Comisión Europea no se cansa de decir que una de las fórmulas para hacer frente a la crisis y especialmente para tratar de aliviar el problema del desempleo en algunos países es percisamente el fomento de la movilidad intraeuropea, que está lejos de ser un fenómeno significativo como puede serlo en Estados Unidos. Sin embargo, la irrupción del debate británico está añadiendo ingredientes inesperados a un debate que desde las instituciones comunitarias se daba ya por superado. Es de esperar que Bruselas enviará un mensaje claro a Gran Bretaña, para recordar cuáles son los límites de la legislación europea respecto a la movilidad de sus ciudadanos.