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LUNES 25.3.2013 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.517 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. EL BATALLÓN DE LOS PERPLEJOS Por Álvaro Martínez Ada, de la subvención a las hipotecas Parte de las brigadillas callejeras de acción rápida que hostigan al PP han surgido de asociaciones que viven del dinero público que le entregan los políticos a los que acosan JAVIER GÓMEZ BERMÚDEZ MAGISTRADO DE LA AUDIENCIA NACIONAL Yo quiero ser Baltasar uentan que semanas antes de hacer público el fallo del juicio del 11- M, llamó al CGPJ para que le buscasen la sentencia más voluminosa allí archivada. Al parecer, se proponía hacer un folio más. Había que pasar a la posteridad por fas o por nefas. La anécdota es atribuida a Salvador Francisco Javier Gómez Bermúdez (Álora, Málaga, 1962) magistrado de la Audiencia Nacional, instancia donde aterrizó en 1999 y en la que ha conocido mayores glorias togadas que los crepúsculos que ahora padece. En cinco años ya estaba al frente de la Sala de lo Penal, lo que le convertía en perejil de los juicios con mayor sustancia. Así, el último día de octubre de 2007 conseguía ser foco de atención planetario al leer la sentencia de la matanza islamista de Madrid. De familia de juristas (su abuelo Francisco era magistrado en Málaga hasta que Queipo de Llano entró en la ciudad en 1937) su rigor y su técnica procesal son desiguales; no como su autoridad en la sala y aledaños, donde quiere controlarlo todo: lo mismo critica que solo se le despache un bocadillo al reo, que sacude a los intérpretes, que da carrete a los periodistas... El ego y Gómez se llevan la mar de bien. Pero todo aquello acabó y su estrella se empezó a apagar. A su mujer la echaron de su puesto de jefe de prensa del TSJ de Madrid por escribir su panegírico con lo que él le contaba del 11- M; luego perdió la presidencia de la Sala de lo Penal, el Supremo seguía siendo una quimera... Al final, ha terminado instruyendo en un juzgado de la Audiencia, donde no debe entrar gran cosa. Por eso cuando vio a Bárcenas desfilar por la calle Prim dio un respingo en el sillón del despacho y se echó a los lomos una querella de IU contra el PP para hacerse con la presa y, de nuevo, con el foco. Aunque sea a costa de hacer el ridículo en la pelea que se trae con Ruz, que tira de la otra manga del abrigo verde de Bárcenas. Él quiere ser Baltasar. C A da, la de las hipotecas vive de alquiler. Aquí comienza la primera prédica sin ejemplo de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) que se ha convertido en una brigada de élite de la infantería indignada, dedicada a acosar a los políticos del PP para que en el Parlamento voten lo que a ellos les parece. Ada, la de las hipotecas considera que se trata de un ejercicio democrático de gran magnitud el que un pelotón de la PAH se plante en la casa de un diputado, le empapele la fachada con insultos y le aporree la puerta al grito de asesino cabrón O que le persiga hasta cuando se toma un café. Van a sentir nuestro aliento en la nuca Inquietante. Ada, la de las hipotecas cree que esto no es un acoso ni un chantaje a los representantes de la soberanía popular, según consta en la Constitución. Por eso la PAH prefiere llamar a estas operaciones de hostigamiento escraches vocablo de origen argentino que se utilizaba para denunciar la presencia de asesinos, torturadores o secuestradores en el vecindario. Argentina- un país con siete millones menos de personas que España pese a ser seis veces más grande- está a la última en el planeta: tiene Papa, en Roma; va a tener Reina, en Amsterdam y tiene al que dicen que es el mejor futbolista del mundo, en Barcelona. Eso sí, todo ello fuera de Argentina. Ada, la de la las hipotecas proviene del Observatori DESC (Derechos económicos, sociales y culturales) donde, a simple vista, lo primero que se observa es cómo llega el dinero público en forma de subvención, de babor a estribor y de proa a popa. A la Generalitat de Cataluña le han sacado IGNACIO GIL 1,9 millones de euros (de 2003 a 2011) al Ayunta- Ada Colau, en la puerta del Congreso miento de Barcelona, 971.456 euros (de 2006 a 2010) y al Ministerio de Asuntos Exteriores, otros 495.428 euros. En total, al menos 3,4 millones de euros del bilización en el campo de la cooperación al dinero de todos han ido a parar al Obserdesarrollo y solidaridad internacional vatori para programas tan sólidos como en Cataluña O los 200.000 euros el titulado Mujer y vivienda: construpara el fortalecimiento del deAcoso La PAH yendo dignidad cuyo objetivo al parecho a la alimentación y la soadvierte de que recer es fortalecer la reivindicación beranía de las comunidades van a sentir su de los derechos económicos, sociacampesinas de los estados de aliento en la les y culturales y especialmente el dePernanbuco y Roraima en nuca recho a la vivienda desde una perspecBrasil. tiva de género en la zona andina de AméAsomarse al chorreón de dinerica Latina y en Cataluña Parecería un largo ro público llegado al Observatori de chiste de Eugenio si no fuera porque a los catala- Ada, la de las hipotecas y sopesarlo con nes la broma les costó 209.000 euros, una minu- las pretendidas leccioncitas morales socia si lo comparamos con los 481.000 euros, de las bre lo justo y lo injusto de la animosa acarcas de la Generalitat, que acabaron en el Obser- tivista es como un escrache en el alma y vatori de Ada, para llevar el derecho a la ciudad una invitación para alistarse a este perplejo y a los derechos económicos, sociales y culturales batallón. Y reegancharse, como dice la PAH, en América del Sur y para Programas de sensi- si se puede