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58 MADRID LUNES, 25 DE MARZO DE 2013 abc. es madrid ABC Fardos de coca hasta el techo en edificios oficiales La situación que se vive en las dos cámaras acorazadas utilizadas por la Delegación del Gobierno en Madrid y las restantes repartidas en dependencias policiales. Hay fardos de droga, la mayoría de cocaína, apilados hasta el techo, esperando la orden del juez correspondiente, como puede verse en las imágenes que acompañan estas líneas. Esto implica, además de la propia saturación del espacio, el riesgo de que los almacenes sean asaltados por bandas organizadas (cosa que ya ha ocurrido en otras provincias) También que la concentración de emanaciones tóxicas dañen a quienes trabajan allí, habida cuenta además de que los narcotraficantes suelen utilizar disolventes para el corte o para rociar los alijos y hacerlos indetectables. El otro problema es que se altere la custodia de la propia prueba judicial, la droga. Interior destruirá 21 toneladas de droga incautada desde 2006 Una nueva ley da un mes de máximo a los jueces para que ordenen que los alijos sean incinerados, salvo una muestra. Existe una gran saturación CARLOS HIDALGO MADRID Así se destruye Análisis A la par que se inicia el procedimiento judicial tras la aprehensión, los farmacéuticos de la Delegación la analizan C omo muy tarde a principios de mayo, la práctica totalidad de las más de 21 toneladas de droga procedente de incautaciones y que se conservan en distintos almacenes secretos será destruida. Las Delegaciones del Gobierno se quedará sólo con muestras de cada incautación para que consten como prueba en cada asunto judicial en el que estén inmersas. Así se hará a partir de ya tras el cambio legislativo realizado por el Gobierno de la Nación, que busca dos objetivos generales: evitar que se produzcan más robos en las cámaras acorazadas, como ya ha ocurrido en Sevilla, Málaga y Cádiz, y disminuir los riesgos para la salud para quienes trabajan en esas instalaciones. La problemática que generan estos hacinamientos está prácticamente generalizadas en todas las comunidades autónomas, aunque las que más saturación soportan son Madrid y Andalucía. Un ejemplo: a finales de enero de 2012, sólo en las dos cámaras de la Delegación del Gobierno madrileña se guardaban 23 toneladas, sin contar lo que había en los otros búnkeres repartidos por la región. En la actualidad, Delegación custodia 8 toneladas de estupefaciente desde 2006, mientras que en los edificios dependientes de la Policía Nacional hay otras casi 12 toneladas y en los de Guardia Civil 1,5. En total, 21.500 kilos que a finales de abril o principios de mayo se someterán a cremación, a excepción de las muestras que han de servir como pruebas judiciales. Semejante problemática ha llevado a pisar el acelerador en un año para conseguir una modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECr) El proceso que se seguía hasta ahora era el siguiente: los alijos inmersos en procedimientos judiciales (no así las pequeñas cantidades para consumo propio, que son requisadas y se someten Custodia El alijo se custodia en cámaras acorazadas ubicadas en lugares secretos y bajo vigilancia, hasta que el expediente abierto acabe a una sanción administrativa) eran analizados una vez que llegaba la orden judicial, explica Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno. Se extrae la droga de los envases y se analiza; luego, la droga se guarda en cámaras acorazadas. En muchos casos, sigue almacenada durante años, hasta que el juez instructor lo ordena; pero, en muchos casos, pasa el tiempo y se le olvida dar la orden. También nos encontramos con otras circunstancias, como que el estupefaciente haya sido encontrado dentro de una maleta abandonada en Barajas, por lo que no hay encartado especifica la delegada. Incineración La manera de destruir el estupefaciente es mediante la incineración. El Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO) cuenta con una planta autorizada en Asturias y otras dos en Andalucía Riesgo para los sumarios Los jueces en muchos casos no se pronuncian sobre la destrucción total del alijo o sobre la parcial, dejando sólo las muestras, en bastantes ocasiones para curarse en salud de cara a no tener problemas sobre la fiabilidad de la prueba o incluso la cadena de custodia. Porque estas sustancias, con el paso del tiempo, pierden sus propiedades iniciales, y en un segundo o tercer contranálisis puede arrojar un resultado distinto al inicial, poniendo patas arriba el sumario de un caso. Así es como, año tras año, se fue guardando más y más droga, hasta prácticamente colmar los topes de las instalaciones especiales dedicadas a ello. Había que ir juzgado por juzgado Policía Municipal Otro convenio va a hacer posible que la droga incautada por la Policía Municipal la analice, custodie y destruya el propio Cuerpo local