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90 GENTESTILO Álbum de familia Un siglo de glamour en el Archivo de ABC SÁBADO, 23 DE MARZO DE 2013 abc. es estilo ABC ANTONIO, EL NOVIO IMPOSIBLE DE EVITA ÁNGEL ANTONIO HERRERA Madonna no podía gustarle más aquel Antonio Banderas que llegó a Hollywood con ilusión de zagal y un cierto aire de Che de Málaga. Pero Antonio iba a aprender inglés y hacer abdominales, ambas cosas por la vía de urgencia, pero abdominales de solitario de gimnasio y un inglés de hacer carrera donde triunfaban Schwarzenegger o Andy García. Lo mismo Madonna le habría puesto rápido en forma a Antonio, en el idioma, y también en los abdominales, pero Antonio pasó de la rubia, entre el terror y el halago, según alguna vez ha confesado él mismo. Dio ayuno a esta rubia carnívora, y no es farde del actor, porque la propia Madonna ha oreado alguna vez que Antonio, el deseado Antonio, le hizo el caso justo. O sea, que no hicieron juntos horas extra. O sí, pero solo en lo estrictamente profesional. Porque aquí les vemos, unos años más tarde, en noche triunfal del 96, cuando se reunieron, en Madrid, para presentar la película Evita aquel éxito de Alan Parker. Madonna montó el desmadre previsible en la Gran Vía. Llegó en limusina y allí estuvo hasta Ruiz- Gallardón. Traía sastrería de Eva Duarte, con sombrerito floral y todo, pero se dejó bien puesto el escote de perpetrar videoclips de sirena contenta del sexypop. Los taxistas veteranos y largones del foro aún se acuerdan de aquello. Banderas llevó buena cara de haber dormido la siesta, y aportó a Melanie Griffith, por evitar despistes, y porque para rubia única ya estaba su esposa. A Penélope Cruz Recuerdo que aquella noche de estreno asomó por el sitio Penélope Cruz, que era una lolita prometedora, y torció un poco el morrito pintado, porque le hicieron esperar, para la juerga de la prensa, hasta que Madonna acaparó a modo el show. No faltaron Pedro Almodóvar ni Sara Montiel, que aún era la Montiel, o sea, que aún no se había dado a novios de trola. El papel de Evita lo pidió la propia Madonna a Alan Parker, por escrito, y así se quedaron con las ganas Barbra Streisand y también Michelle Pfeiffer. Quizás estas lo hubieran hecho mejor, pero tenían peor talla de wonderbra. Si nos fijamos en la foto, es de las pocas veces que vemos a Madonna disfrazada no de Madonna, aunque se ha dejado, ya digo, el escote propio y promocional, que es el escotazo con el que se ha venido aupando de soprano in- Banderas y la ambición rubia en el estreno de Evita en Madrid, en diciembre de 1996 ARCHIVO ABC Como en Hollywood Madonna montó el desmadre previsible en la Gran Vía, a la que llegó en limousina ternacional de los corpiños, y sin relevo, aunque ella dice que le gusta más Britney Spears que Lady Gaga. Hacen buena pareja, Antonio y Madonna, en nuestra estampa, pero él es el novio imposible de esta archiestrella que se ha vestido como para ir a tomar un té adúltero y a deshoras. Suele ser cosa de farde secreto, o no tanto, entre hombres, el relato de ligues de famosas. Pero aquí tenemos el ejemplo contrario, que es novedad. Antonio nunca hizo alarde de haberle dicho a Madonna que no. Salvo para ir de tórtolos solo de foto a los estrenos internacionales.