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30 INTERNACIONAL SÁBADO, 23 DE MARZO DE 2013 abc. es internacional ABC Liliane Bettencourt Es la mujer más rica de Francia (90 años) La Justicia sospecha que Sarkozy pudo influir en ella para que entregara cien mil euros al tesorero de su campaña política Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni, salen de un cine de París en junio de 2012 La imputación de Sarkozy obliga a una catarsis en la derecha francesa Hundidos Fillon y Copé por sus luchas fratricidas, la conservadora UMP busca nuevo líder, mientras la izquierda se ve atrapada por varios casos de corrupción JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS Marsella, socialismo a la andaluza La Fédération del Parti Socialiste des Bouches- du- Rhône es lo más parecido al PSOE andaluz que existe en Francia. La federación más poderosa del partido nacional. Ni Mitterrand ni Hollande hubiesen sido presidentes sin el apoyo de la Federación del PS de las Bocas del Ródano, cuya capital es Marsella, la ciudad donde se cometen más crímenes crapulosos en el Mediterráneo occidental. Esa federación controla la gestión del departamento de Bouches- du- Rhône, cuyo presidente terminó siendo imputado por asociación de malhechores. Su hermano ya había sido imputado por delitos de corrupción: cobro de comisiones... Imputados desde hace meses los famosos hermanos Guerini, los padrinos del socialismo de la región de Marsella, la justicia imputó hace días a su sucesor, Jean D. Ciot, primer secretario federal. a imputación de Nicolas Sarkozy por un presunto delito de abuso de confianza de Liliane Bettencourt, la mujer más rica de Francia, inicia un largo proceso de recomposición de la derecha francesa, en busca de un nuevo líder, más joven, menos polémico y libre de los escándalos que amenazan el futuro político del ambicioso ex presidente. Los abogados de Sarkozy desean anular la decisión del Tribunal de Burdeos de imputar oficialmente al ex presidente por un delito infamante: conseguir que la mujer más rica de Francia contribuyese a financiar su victoriosa campaña electoral de 2007. La justicia sospecha que Bettencourt pudo entregar cien mil euros al tesorero de la campaña de Sarkozy, Éric Woert, cuya esposa trabajaba muy bien pagada en el gabinete especializado que aconsejaba fiscalmente a la millonaria. L Sarkozy ha sido imputado, tras las acusaciones de varios miembros del personal de servicio de Bettencourt. No parece verosímil que el candidato a jefe del Estado pasara personalmente a recoger un sobre con dinero negro. La justicia sospecha que Sarkozy pudo influir en Liliane Bettencourt, cuyos favores eventuales pudieron ser recogidos por otros personajes. Imputación no significa condena. Y Sarkozy aspira a demostrar su inocencia completa Sin embargo, el calendario judicial coincide peligrosamente con el calendario político y electoral. Si sus abogados no consiguen anular la imputación, el ex presidente se teme un proceso que puede durar meses y años. Para colmo de desdichas, hay otros escándalos pendientes de instrucción que también pudieran influir negativamente en la carrera política de Sarkozy. La policía judicial registró días pasados el domicilio parisino de Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI) sos- pechosa de conceder favores fiscales a un truculento empresario, Bernard Tapie. Si las sospechas prosperasen, Sarkozy podría estar en primera línea. Siguen su instrucción los escándalos de Karachi (cobro de comisiones ilegales de algunos políticos franceses, durante la campaña de las presidenciales del 2002) y de Gadafi, de quien ha llegado a decirse que pudo financiar parte de la campaña presidencial de Sarkozy, el 2007. Ninguno de esos escándalos tiene una gravedad excepcional. Uno tras otro, pueden asegurar un goteo letal para la credibilidad presidencial de Sarkozy. Las luchas entre Fillon y Copé alentaron la tentación del retorno de Sarkozy. Empantanado ahora Sarkozy, hundidos Fillon y Copé, varias figuras emergentes han comenzado a postularse al liderazgo de la derecha. Nathalie Kosciusko- Morizet, exportavoz oficial de Sarkozy, ya es candidata a la Alcaldía de París, en las municipales de 2014, pero no es un secreto que ella aspira a la jefatura del Estado. Bruno Lemaire, exministro de Agricultura, ha comenzado una larga marcha personal, sin ocultar sus ambiciones al liderazgo. François Baroin, exministro de Economía y Finanzas se ha rodeado de una guardia pretoriana de consejeros. Imputado, Sarkozy comienza a perder un terreno precioso, con un calen-