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14 OPINIÓN MONTECASSINO PUEBLA SÁBADO, 23 DE MARZO DE 2013 abc. es opinion ABC HERMANN INDEPENDENTISMO ALEMÁN Muchos millones de alemanes recuerdan y añoran tiempos en que con una moneda propia eran independientes A LGUNOS ya lo habían advertido antes de que se implantara el euro. Hoy son muchísimos los alemanes, según ciertos sondeos hasta el 65 que consideran que la creación del euro fue un error. En palabras del historiador Arnulf Baring el peor error que ha cometido Alemania desde 1945 Se acaba de presentar en Alemania Alternative für Deutschland el primer partido contrario al euro. Fundado por economistas y empresarios, algunos de gran relieve y la mayoría procedente de la CDU de Angela Merkel, pretende presentarse a las elecciones federales de septiembre. Su primer objetivo es hacer mucho daño electoral a la democracia cristiana. El suficiente para abrir el debate sobre la disolución ordenada de la zona euro. No es un partido derechista, ni nacionalista, ni siquiera populista. AfD se dice convencido de que, por el bien de todos los países integrantes de la eurozona, procede su disolución. No es un secreto que en la CDU, el partido de Merkel, así como en el liberal FDP, hay gente relevante que comparte esta opinión. Cada momento crítico, como el actual de Chipre, aumenta su número y los reafirma en esa convicción. Cuando asumen el liderazgo se le tacha de hitlerismo, cuando no lo hacen de fracasados, cada vez son más alemanes los que no ven ventaja alguna en compartir moneda y política económica y presupuestaria con los europeos del sur. Muchos se remiten hoy a las palabras del historiador Arnulf Baring de 1997. Cinco años antes de la entrada en vigor de la de la eurozona, Baring advirtió que la obsesión de Helmut Kohl por compartir una moneda con países meridionales radicalmente distintos en su concepto de la vida, el orden y la economía, era un nuevo alarde del idealismo alemán, es decir, una receta para la catástrofe. Nosotros estaremos financiando a ociosos en los cafés del sur. Y cuando exijamos disciplina presupuestaria nos llamarán nazis. Y volveremos a ser la nación más odiada de Europa Baring vaticinó con notable exactitud el proceso que comenzó con la primera crisis y no deja de agudizarse. El malestar es grande en el sur, pero también en el norte. Según dicen, al norte se le exige que pague, al sur que se discipline más allá de sus deseos y posibilidades. El resultado es la permanente insatisfacción y la falta de confianza y estabilidad. El Gobierno ha ignorado esta realidad. Y en el sur nadie agradece los esfuerzos del norte y cada vez es mayor el odio al alemán. La AfD defiende el mercado común y la pervivencia de instituciones comunes. Pero quiere independencia para Alemania. Es pronto para saber si podrán hacer daño a CDU y SPD. Pero será un factor electoral el hecho de que muchos millones de alemanes recuerdan y añoran tiempos en que con una moneda propia eran independientes, solventes y además queridos. VIDAS EJEMPLARES LUIS VENTOSO TÍMIDOS Y EXTRAVERTIDOS Ser simpático y abierto son cualidades que ayudan, pero no siempre imprescindibles H AY personas que entran en una habitación y la llenan por completo con su carisma arrollador. Son el centro de atención, las adorna un aura intangible. Se trata de gente que siempre tiene a punto la palabra exacta, que sabe colocar una anécdota desengrasante, que domina el lenguaje corporal. Tipos que te hablan mirándote fijamente a los ojos, que te llaman por tu nombre mientras te arropan con sus manos, creando la sensación reconfortante de que eres la persona más importante del mundo. También existe lo contrario, el pelotón de los tímidos. Gente retraída por naturaleza, proclive a la vergüenza ajena, temerosa siempre de meter la pata o no dar con la frase oportuna. Personas a las que les cuesta entablar una conversación fluida con un desconocido y que cuando no tienen nada inteligente o importante que decir prefieren callarse. Si Ernest Hemingway entrase en el gran salón de un cóctel, al minuto sería el imán de todas las miradas, y no solo por su singular capacidad para darle al morapio, sino por su personalidad volcánica. En cambio, si llegase Franz Kafka, se quedaría arrumbado en una esquina, observándolo todo con su celebrada perspicacia, pero sabedor de sus limitaciones para el roce social. ¿Es mejor escritor el expansivo Hemingway que el reservado Kafka? No. Cada uno tiene su personalidad y ambos son iconos de la literatura del siglo XX. Hoy se va producir el fascinante encuentro de dos Papas, Benedicto XVI y Francisco. Lo inédito de la cumbre la hace histórica. Pero cabe también una pequeña segunda lectura en clave psicológica. Será una conversación entre una persona de talante tímido y otra más bien extravertida. La llegada de Francisco ha sido saludada con alborozo. Su apelación desde el minuto uno a situar a los pobres en el centro del mensaje católico, tan fiel a la prédica de Jesús, ha conectado de inmediato con los anhelos de unas sociedades acogotadas por la crisis (en la hasta anteayer opulenta Europa son muchas las familias de clase media que empiezan a percibir que la palabra pobre puede incluirlos a ellos) Además, Francisco posee un encanto personal desarmante: resulta original, rompe el protocolo con gestos inéditos, es persona de sonrisa fácil y hasta hace gala de un sentido del humor refrescante, poco común en la cátedra de San Pedro. Por el contrario, Benedicto XVI era una persona de maneras retraídas, por forma de ser e incluso por origen geográfico: es obvio que los latinos tendemos a ser más expansivos que los centroeuropeos. Ratzginger era un erudito, dueño de una cabeza privilegiada, labrada en el silencio y el estudio. Entendía, seguramente con gran acierto, que si la Iglesia es la organización que porta la palabra de Dios, tan alta encomienda debe ir revestida de una solemnidad acorde al asunto del que se ocupa. Cuando Benedicto XVI recuperaba el protocolo vaticano clásico o el latín no estaba restándole ayuda a pobre alguno (de hecho bajo su pontificado la labor caritativa de la Iglesia fue, como siempre, maravillosa, y aunque se suele pasar por alto, hace tres años escribió una elocuente encíclica sobre la caridad) Benedicto XVI simplemente pretendía enfatizar que la Iglesia católica, la institución bimilenaria heredera de Jesucristo, no es cualquier cosa; estaba simbolizando el respeto que merece, reivindicando la belleza de la liturgia y poniendo en valor el innegable tesoro de la tradición. Por lo demás, los vaticanólogos cuentan que nos sorprenderíamos de saber lo espartana que era la vida privada del hoy Papa emérito. Ser simpático es un don maravilloso, que abre puertas y corazones. Pero la vida es un mecano con muchas piezas.