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ABC VIERNES, 22 DE MARZO DE 2013 abc. es españa ESPAÑA 27 res allá do La Lama púsome en amores pasamos al Siglo de Oro, el de Lope de Vega, Calderón y Quevedo, deslumbrante trío de vástagos montañeses, orgullosos de su origen. ¡Canta con gracia Quevedo su blasón! Es mi casa solariega más solariega que otras, que por no tener tejado le da el sol a todas horas A los que nos acusaban de manía genealógica y de afán adoptivo para alzarse con lo ajeno, respondían nuestros mayores: Si no vencimos reyes moros, engendramos quien los venciese Esplendorosa fue la aparición simultánea en el siglo XIX de José María de Pereda y Amós de Escalante, intérpretes inigualables de la Montaña su carácter, modos de vida y tradiciones los cuales, unidos a Marcelino Menéndez Pelayo que no fue un hombre de talento, sino un genio dieron gloria a la Montaña y a España. El sabio polígrafo era poeta y dedicaba a su Dulcinea endecasílabos marmóreos: Puso Dios en mis cántabras montañas auras de libertad, tocas de nieve, y la vena de hierro en sus entrañas Benito Pérez Galdós enriqueció el culto ambiente que hizo brotar a tales personajes, y que llegó a nombrarse pequeña Atenas provincial. Atraído por tan singulares ingenios y el hechizo del lugar, el maestro canario disfrutó ciudadanía moral en la Montaña. Casi al tiempo, acontece el descubrimiento del dolmen de Peñalabra, origen de la prehistoria montañesa, que hizo el hidalgo campurriano Ángel de los Ríos y Ríos, el sordo de Las cuevas de Altamira El hallazgo de las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira se debió al hidalgo Marcelino Sanz de Sautuola, alertado por su hija María, madre de Emilio Botín Cantabria Foco veraniego de espiritualidad Los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Festival de Música y Danza ya fueron un foco de espiritualidad en la segunda mitad del siglo XX El otro Santander Es el nombre, la cuna y el domicilio de ese gigante financiero que no cabe en España ni en Europa y anda dando guerra entre los primeros bancos del mundo La hidalguía montañesa Las viejas casonas, con sus portaladas y sus impresionantes escudos tumores de la vanagloria, los llamó Ortega hablan de apego al solar y al linaje ANDRÉS FERNÁNDEZ Proaño o trueno de la Cordillera Y el hallazgo de las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira, debido a otro hidalgo de nota, Marcelino Sanz de Sautuola, alertado por su hija María, de ocho años de edad, que sería madre del gran banquero español de la segunda mitad del siglo XX, Emilio Botín Sanz de Sautuola y López, padre del Emilio Botín de hoy. Estos dos acontecimientos atrajeron a este rincón del mundo, que muchos no acertaban a identificar entre las provincias vecinas, la atención de los sabios interesados en los primeros vagidos del arte. En la segunda mitad del siglo XX, venciendo penurias de posguerra, Santander volvió a ser un foco de espiritualidad con los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y los Festivales Internacionales de música, danza y teatro que hicieron famosa la Plaza Porticada. La Escuela de Altamira, animada por Pablo Beltrán de Heredia, subrayó la importancia de nuestra pintura en el encuentro de los siglos XIX y XX: Riancho, Gutiérrez Solana, Casimiro Sáez, Pancho Cossío, Alvear... con la espléndida floración de hoy. Mención especial merece María Blanchard, la mujer más importante del cubismo, ¿no es verdad, queridas Gloria Crespo y Gloria Torner? También la merece el científico Leonardo Torres Quevedo. Por su parte, José María de Cossío, último señor de la Casona de Tudanca, supo mantener y aun aumentar en el mundo de las letras españolas el prestigio de la Montaña y, en particular, el mito literario de Peñas Arriba Claro es que deberían citarse otros ingenios de otras artes y oficios, pero no hay espacio en este apuntamiento. Y ya adentrados en el tercer milenio, Cantabria, atribulada, como el resto de España, por la corrupción y la miseria moral que nos avergüenza y asfixia, y por la desfachatez de los partidos políticos mayoritarios, causantes en gran medida de nuestros males presentes: porque abrieron sus puertas a gentes incompetente y venales, porque sus gobiernos no supieron parar las políticas económicas que nos han llevado a la ruina y porque anteponen al bien común la posesión del poder; en medio de este marasmo, Cantabria goza la satisfacción de ser reconocida en los cuatro puntos cardinales como la patria chica de Severiano Ballesteros, y se enorgullece de que Santander sea el nombre, la cuna y el domicilio de ese gigante financiero que no cabe en España ni en Europa y anda dando guerra entre los primeros Bancos del mundo. El palacio de la Magdalena, desde la playa de El Sardinero