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48 CULTURA JUEVES, 21 DE MARZO DE 2013 abc. es cultura ABC PARA ADMIRAR A El hilo que une a ESPAÑA Quevedo y Goya con Berlanga 110 MOTIVOS 26 Éxitos del cine español Taquillazo histórico Talento y crisis han coincidido en pantalla este año, pero el cine español es mucho más. Miremos atentamente OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE 42 S MILLONES de euros es la taquilla conseguida por Lo imposible un éxito que pone cifras millonarias a una nueva realidad: un gran cine español con caras de Hollywood. Cuota de pantalla 20 de cuota de pantalla, debido a Lo imposible Tadeo Jones y Tengo ganas de ti Son los mejores datos de los últimos veintisiete años. e suele caer en la tentación de considerar el cine español como algo teñido por los acontecimientos del último mes, las últimas películas, los éxitos o fracasos recientes o incluso la última ceremonia de los premios Goya, pero la realidad es que para encontrar la esencia del cine español, o de lo español en el cine, hay que ponerse unas imaginarias gafas de 3 D y verlo en profundidad, en todas sus dimensiones y a lo largo de todo un siglo del que ha sido no sólo testigo sino también parte y arte de la evolución de un pueblo. Traía forma de espejo ya en su misma cuna y hasta en la considerada primera película hecha por un español podría apreciarse el distintivo de la denominación de origen: Salida de Misa de doce del Pilar de Zaragoza de Eduardo Jimeno, en 1896, unos meses después de que los franceses inauguraran el cinematógrafo saliendo de una fábrica. dor fundamentalmente de una productora, CIFESA, que reproducía, a su modo, los valores industriales que funcionaban en Hollywood y los morales que imperaban en el régimen de Franco, y en el que apuntaron directores tan irrepetibles como José Luis Sáenz de Heredia, Rafael Gil o Juan de Orduña, y otros tan inclasificables como Edgar Neville o Ladislao Vajda, quien con Marcelino, pan y vino abrió una ventana desde la que se veía el mundo. Un encuentro clave en la historia del cine español es el de José Luis García Berlanga y Rafael Azcona, que encontraron ese hilo que ataba en un mismo nudo al pícaro de la literatura con la sordidez de la pintura goyesca y ese esperpento y aire de ruedo ibérico con el que urdieron de modo modernísimo y neorrealista películas como Plácido y El verdugo que son la hue- Teatro, literatura, pintura La esencia del cine español ha estado en su teatro, en su literatura, en su pintura, que evidentemente fueron siempre un paño empapado de nuestro particular espíritu, de tal modo que no es difícil establecer una línea ética y estética que enlaza a Quevedo con Goya con Valle y con Berlanga. Y estirándola y quebrándola, aún con Almodóvar. Los primeros destellos de peculiaridad en nuestro cine vinieron tan pegados a la literatura y a la pintura, que un personaje tan inabarcable como Buñuel tuvo la intuición de aliar estilo y generación para hacer Un perro andaluz y La edad de oro situando al cine español varias horas por delante del reloj del séptimo arte. El Buñuel en Hollywood, el Buñuel en México o el Buñuel en Francia no es sino un modo muy singular de anclar la mirada de lo español en el cine en una ida y vuelta casi perfecta. Los avatares del siglo XX impulsaron en su segundo tercio un tipo de cine igualmente pegado al espíritu de la época y las circunstancias, alrede- La historia arranca Nombres en 1896 en Zaragoza irrepetibles La primera película española fue Salida de Misa de doce del Pilar de Zaragoza de Eduardo Jimeno, en 1896, pocos meses después de que los franceses inauguraran el cinematógrafo Además de Buñuel, el cine español dio nombres como José Luis Sáenz de Heredia, Rafael Gil o Juan de Orduña, y otros tan inclasificables como Edgar Neville o Ladislao Vajda Muchos títulos 115 15 ESTRENOS hubo el pasado año, de los que solo 16 recaudaron más de 1 millón. En 2013 la cifra bajará sensiblemente por la crisis Documentales TÍTULOS frente a los 40 de año anterior lla imborrable de una época, de un país, de un estado de ánimo y de un espíritu lleno de humores y negruras. En ningún otro sitio se verá con tanta claridad lo que fueron los años cincuenta y la eclosión de los sesenta como en estas películas, y el tiempo las conservará como su mejor testimonio de entonces. Del mismo modo que resulta esclarecedor para entender los años ochenta en nuestro país entrar en el cine de Pedro Almodóvar, que absorbe como una esponja los anhelos, prejuicios, miedos y esperpentos de una sociedad en pleno brote. Y mientras Berlanga y Azcona empapaban su celuloide de realidad cóncava y en el cine español alumbraban