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ABC JUEVES, 21 DE MARZO DE 2013 abc. es ENFOQUE 5 Policía frente al portal de la casa en Valencia de Esteban González Pons, cuya familia sufrió el acoso de la plataforma Stop desahucios ROBER SOLSONA Stop violencia Guerra de tacones JAIME GONZÁLEZ Ada Colau y Soraya Rodríguez enseñaron ayer sus zapatos de plataforma y compitieron por ver quién lleva los tacones más altos. La plataforma Stop desahucios suela negra es la versión bestia de Avón llama a tu puerta entraron en la casa de Esteban González Pons y, en lugar de cremas, les regalaron a sus hijos un pack de populismo: ¡Asesino! ¡criminal! y otras lindezas. La plataforma de Soraya Rodríguez suela roja cifró en 2.400 las muertes provocadas por la privatización de la sanidad valenciana, que es una manera distinta de llamar a tu puerta para entregarte el mismo pack de populismo: ¡Asesino! ¡criminal! y otras lindezas. Si no fuera por los zapatos de plataforma de Ada Colau, Stop desahucios podría ser la expresión más vigorosa de la sociedad civil, un contrapoder capaz de hacer frente a los excesos del sistema. Pero los tacones del mito emergente presa del mal de altura son ya una amenaza para esta democracia imperfecta en la que la izquierda ha abandonado el zapato plano para encaramarse a las viviendas de los políticos del PP e insultarlos desde el rellano de la escalera. No hay que saber medicina para darse cuenta de que la desnutrición ideológica del socialismo tiene perversos efectos secundarios: los brotes de pensamiento extremo y la proliferación de las células ultra son fruto de la debilidad de un partido que ha abandonado el moderantismo para abducido por los zapatos de plataforma de Ada Colau agitar el árbol y recoger las nueces. Resulta obsceno comprobar cómo los que abanderan la lucha contra los desahucios inmobiliarios lideran otro tipo de desahucios, como si disfrutaran poniendo en la calle el derecho sagrado a la intimidad de una familia. Y resulta inquietante observar cómo Soraya Rodríguez disfruta emulando a esa plataforma que llamó ¡asesino! a González Pons sin reparar en que al otro lado de la puerta estaban sus hijos. Si nadie es capaz de convencer a Soraya Rodríguez de que la democracia no es cuestión de tacones, lo próximo será que la portavoz socialista se plante en el domicilio de cualquier político del PP para enseñarle las suelas rojas de sus zapatos de plataforma por debajo de la puerta.