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ABC MIÉRCOLES, 20 DE MARZO DE 2013 abc. es toros TOROS 59 Con medio toro, arte a medias FERIA DE FALLAS PLAZA DE TOROS DE VALENCIA. Martes, 19 de marzo de 2013. Última corrida. Casi lleno. Toros de Juan Pedro Domecq y Parladé (el sobrero 2 bis y el 3 flojísimos; otro sobrero de Jandilla (6 bis) bueno. ENRIQUE PONCE, de añil y oro. Estocada corta (silencio) En el cuarto, dos pinchazos, media y dos descabellos. Aviso (saludos) MORANTE DE LA PUEBLA, de rioja y oro. Pinchazo, intento de descabello, otro pinchazo, media estocada y descabello. Aviso (silencio) En el quinto, pinchazo hondo y dos descabellos. Aviso (petición y vuelta al ruedo) DANIEL LUQUE, de azul noche y oro. Estocada (oreja) En el sexto, estocada tendida (dos orejas) Salió a hombros. ANDRÉS AMORÓS VALENCIA n el día grande de San José, la extrema flojedad de los toros de Juan Pedro Domecq y Parladé irrita a un público tan benévolo como éste; en otras cosas, el escándalo hubiese sido mayúsculo. Saltan al ruedo dos sobreros y hubiera debido salir uno más. Las cosas se arreglan un poco a partir del tercer toro: Daniel Luque lo entiende bien y corta un trofeo; el buen sobrero de Jandilla que sale en último lugar le permite redondear la tarde con dos orejas más y salir a hombros. Antes, Ponce y Morante dan muestras claras de su maestría, aunque no acierten con la espada. Este buen resultado no debe hacernos olvidar lo evidente: buscando un toro suave, dócil, colaborador, que no moleste al torero, es fácil acabar en esto, una parodia del toro bravo. Aunque las figuras lo sigan eligiendo porque les permite cortar trofeos. El triunfador de la tarde es Daniel Luque. En el tercero, un colorado de Parladé muy flojo, logra verónicas de notable estilo; muestra inteligencia en la muleta, dando distancia, con derechazos a media altura, sin exigir nada a un toro que, en cuanto le baja la mano en los remates, se derrumba. Torea con buenas maneras pero nula emoción: estocada y oreja. El sobrero de Jandilla que hace sexto también flaquea pero repite, incansable, con clase. Luque hace una faena larga, desigual; las mejores series son las últimas. Desata el entusiasmo con su creación, alternando muletazos con una y otra mano, dados con media muleta. Estocada ten- E Morante de la Puebla remata con una media verónica de lujo su saludo al segundo toro de la tarde; a la izquierda, Daniel Luque sale a hombros dida: dos orejas. El primer toro es un inválido absoluto, que se cae muchas veces. ¿Por qué no se devuelve? La única razón supongo es que se trata del primero... Además, se queda cortísimo, con la cara alta: una birria de toro, por usar una expresión correcta. No tiene un pase y Ponce, lógicamente, no se lo da. El enfado del personal está plenamente justificado. Igual de inválido es el jabonero se- FOTOS: ROBER SOLSONA Tres toreros, tres estilos El triunfador es Luque. Antes, Ponce y Morante enseñan su maestría pero no aciertan con la espada gundo, devuelto. El sobrero renquea y, en la muleta, se para por completo. Morante, que ha dibujado algunas verónicas y dos medias de lujo, porfía inútilmente por uno y otro lado. Entra a matar sin entrar (usando los opósitos de los místicos) Al intentar el A hombros Ventura y Cartagena A. A. En la matinal de rejones, con tres cuartos de entrada, triunfa clamorosamente Diego Ventura, que corta cuatro orejas; también, Andy Cartagena, con dos trofeos. Los dos salen en hombros. Los toros de Bohórquez son nobles pero se paran. En el primero, Cartagena se luce en los pares al violín pero mata a la tercera. En el tercero, logra el triunfo: lo encela, clava con limpieza, baila delante del toro. El rejón de muerte pone en sus manos las orejas. El quinto es manso, huido; resuelve las dificultades pero mata a la segunda. Ventura se luce con alardes de alta escuela, en el segundo, clava con precisión pero mata a la tercera. Dos orejas logra en el cuarto, arriesgando mucho. El tono más vibrante lo alcanza en el último, manso huido: los arriesgadísimos quiebros ponen al público en pie. Comparte la ovación con su caballo y corta otras dos orejas. Comienza la temporada a gran nivel, muy seguro y espectacular. descabello, el toro hace hilo y le persigue hasta el centro. Cambian algo las cosas en los toros cuarto y quinto, manejables. El segundo de Ponce, Arrempuja (es su nombre) algo pero poco. Se luce en verónicas, delantales y una larga cordobesa. Con la muleta, enseguida desmaya la figura, dibuja derechazos de gran limpieza y lentitud; enlaza molinetes, naturales, la poncina, el toreo de frente, el abaniqueo... Gran faena si hubiera habido otro toro. Y pierde trofeos al pinchar. Con otro estilo, algo semejante le sucede a Morante en el quinto. Después de buenas verónicas, replica a las gaoneras de Luque con sus chicuelinas arrebatadas, que arrebatan. La faena de muleta rezuma torería, personalidad, empaque. Un pase de pecho dura una eternidad. Valencia se enamora de la estética sevillana: ¡gloria pura! dicen allí. No importa que pinche: el sabor permanece. Dos maestros y un joven con capacidad. Pero no olvidemos lo esencial: con medios toros, el arte se queda a medias. Con la cremá, concluyen las Fallas. Tanto arte se reducirá a ceniza: un símbolo de la necesaria regeneración (también, en los toros) Recuerdo a Antonio Machado: Valencia, de finas torres y suaves noches, Valencia ¿estaré contigo cuando mirarte no pueda? ¡Hasta el año que viene!